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Alberto Salas y su último día en Sonami: "Entre todos podemos enfrentar el complejo escenario que estamos viviendo"

logotipo de Pulso Pulso 31-08-2016 Gustavo Orellana

Su último día como presidente de la Sociedad Nacional de Minería (Sonami) vivirá hoy Alberto Salas, quien lidera el gremio desde 2009 tras ingresar como gerente general hace 18 años e incluso asumir la vicepresidencia cuando Alfredo Ovalle le dejó su cargo tras una sorpresiva renuncia. 

Justamente hoy, una vez que se realice una elección más bien simbólica -será sucedido por Diego Hernández, candidato único- abandonará la entidad tras largos años.

Según Salas, uno de los logros que cree forman parte de su legado en la institución es haber colaborado en su profesionalización, además de haber logrado aumentar la representatividad entre los distintos segmentos de la industria.

Pero asume que queda una deuda pendiente, relacionada con la valoración que los chilenos hacen de la actividad minera.

Además, pasa un aviso: “Estaré disponible si el gremio, su mesa directiva u otra instancia interna solicitan una opinión o apoyo”. 

¿Cómo evalúa los casi siete años que estuvo al mando de Sonami?

-Todos los años en los que fui parte de Sonami, que significaron un gran desafío y compromiso para mí, ha sido un período muy fructífero y productivo. Logramos una línea de trabajo propositiva, clara y franca con las autoridades y, en general, se representaron bien las inquietudes de la industria minera, buscando aunar criterios y trabajando por el desarrollo de la minería y del país. En lo personal, ha sido una época positiva, que comenzó hace 18 años cuando asumí la gerencia general del gremio. Luego acompañé al ex presidente Alfredo Ovalle en la vicepresidencia y, finalmente, asumí como titular electo de Sonami en dos períodos consecutivos.

¿Cuáles son los mensajes que le interesa transmitir en su despedida en relación con el estado de la industria?

-Es importante destacar principalmente la importancia de lograr un trabajo conjunto público-privado para retomar el crecimiento económico del país y recuperar la confianza de la ciudadanía. 

También destacar el rol fundamental que tiene la productividad como una tarea común del empresariado, los trabajadores y el Estado. Entre todos podremos enfrentar el complejo escenario que actualmente estamos viviendo, tanto por el estancamiento de las inversiones y expectativas negativas, como por un cada vez más deteriorado mercado laboral.

En relación a la industria minera, a pesar de la situación actual en la que se encuentra por la desaceleración de la producción de cobre, así como de las exportaciones e inversiones, entre otros factores, las empresas están haciendo grandes esfuerzos para mantener el nivel de producción y la baja de los costos. Ellas se han enfocado en mejorar la productividad, incorporando mayor control de costos, optimizando procesos productivos y de gestión, capacitando en forma permanente a sus trabajadores e innovando en distintos aspectos del ciclo minero. A modo de ejemplo, gracias a esto, este año no se han producido nuevos cierres de faenas.

¿Piensa seguir ligado a Sonami de alguna manera?

-Sonami siempre ha sido muy importante en mi vida, por lo que estaré disponible si el gremio, su mesa directiva u otra instancia interna solicitan una opinión o apoyo. 

¿Qué cree que es lo más importante que se consiguió?

-Me gustaría destacar dos grandes logros que guiaron mi actuar tanto desde la administración de Sonami como desde los cargos directivos que se me encargó desempeñar. El primero fue la profesionalización de la institución, que contribuyó a orientar su quehacer, priorizando los planteamientos y legítimos intereses de nuestros asociados, más allá de cualquier ideología. El segundo, haber logrado acrecentar y fortalecer nuestra representatividad gremial. Hoy tenemos una sólida representatividad en la pequeña, mediana y gran minería metálica y no metálica, es decir, la que viene de nuestros propios asociados. Lo anterior ha permitido fortalecer al gremio a lo largo de los años y ha facilitado también un diálogo fluido y constructivo con las autoridades en cada momento, siempre en función de las inquietudes de pequeños, medianos y grandes empresarios de la minería privada de Chile.

¿Qué le hubiese gustado conseguir y no se hizo?

-Creo que uno de los temas pendientes, pero en el que hemos trabajando mucho, es lograr que las personas reconozcan el rol clave para el desarrollo económico y social de nuestro país que tiene y continuará teniendo la minería. Ello continuará siendo de seguro un gran desafío para el próximo período. 

Pensando en que le tocó encabezar a la industria en el “boom” de precios y luego en la caída, ¿qué lecciones respecto del ciclo debiera aprender la industria?

-Considerando que la minería, particularmente la del cobre, entrega un producto homogéneo, es importante que no descuidemos el control de costos, que es la principal fuente de la competitividad.

¿Cómo cambió la política minera desde que asumió la presidencia hasta ahora? ¿Mejoró?

-Más que la política minera, que se debe diseñar para el largo plazo, que es precisamente el periodo en que se desarrolla esta actividad, preocupa la profusa normativa para el otorgamiento de permisos para poder concretar una inversión minera. En este sentido son excesivas la cantidad de autorizaciones que se deben obtener de diversos organismos públicos tanto del nivel central como regional y local para llevar a cabo un proyecto minero, lo cual por cierto implica tiempo, costo y pérdida de competitividad respecto de otros países mineros, por tanto lo que hemos pedido a la autoridad es racionalizar esas normativas. 

¿Siente que hay un respaldo real del país a la actividad minera?

-Chile históricamente ha sido, es y esperamos y confiamos continuará siendo un país minero. A este respecto, han sido múltiples los esfuerzos que tanto el sector privado como público ligado a la minería han realizado en orden a difundir en la ciudadanía el extraordinario aporte que este sector productivo efectúa en el desarrollo económico y social del país, sin embargo, considero que aún falta camino por recorrer en esta importante materia. 

¿Cómo fue encabezar Sonami y la CPC al mismo tiempo? ¿Muy desgastante?

-No fue fácil, pero siempre tuve el gran apoyo de los vicepresidentes de Sonami Diego Hernández y Patricio Céspedes, a quienes agradezco profundamente su compromiso con el gremio. A su vez, fueron de gran importancia los equipos ejecutivos de la sociedad y de la CPC, que hicieron posible desarrollar ambos cargos en simultáneo. En lo personal, ha sido un orgullo dirigir dos instituciones tan relevantes para el país.

En lo personal. ¿Cómo cambiará su rutina una vez que abandone la presidencia de Sonami?

-Seguiré manteniendo una intensa rutina, por cuanto la presidencia de la CPC conlleva una gran responsabilidad y un trabajo muy demandante. El presidente de la Confederación representa los intereses de los sectores productivos más importantes y los desafíos que enfrentamos en la actual coyuntura son muy relevantes, especialmente porque tenemos la tarea, en conjunto con todos los sectores del país, de retomar altas tasas de crecimiento que irán en beneficio de todos los chilenos.

¿Qué tiene pensado hacer una vez que deje la CPC?

-Retomar una vida profesional en el sector privado y, naturalmente, estar más con mis cercanos, familia, hijos y amigos. 

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