Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Alfonso Eyzaguirre: "Los inversionistas locales han sabido tolerar la volatilidad regulatoria y política de una forma distinta a como lo hacían hace dos años"

logotipo de Pulso Pulso 08-08-2016 P. Poblete y M. Villena

Con un IPSA sobre los 4.100 puntos, operaciones de equity en Falabella y Cencosud y los anuncios de ingresos de socios en Ripley y Latam mediante transacciones que realizarán en bolsa, los últimos dos meses podrían terminar siendo los mejores del 2016 en materia de finanzas corporativas. Sin embargo, el senior country officer de JP Morgan Chile, Alfonso Eyzaguirre, pone paños fríos a la euforia causada por los anuncios y explica que éstas se han explicado por rebalanceos de estructuras de capital, y no por un mayor crecimiento del país. 

¿Cuál es su visión de la actividad de finanzas corporativas en los últimos meses (M&A, equity, y debt)
En cada uno de estos segmentos estamos viendo actividad. En M&A, los precios de los activos están aún atractivos. Existe una visión divergente entre inversionistas locales y extranjeros respecto al riego de Chile que facilita estas transacciones, aunque esa diferencia se ha ido reduciendo. En cuanto a los jugadores, las compañías multinacionales están considerando desprenderse de activos chilenos para desapalancarse, y creo que esto es algo que seguirá dándose en el futuro. Localmente, las compañías chilenas están diversificando el riesgo chileno, haciendo transacciones de carácter regional. Y por último, las compañías regionales están complementando su portafolio. Todos estos elementos se combinan de diferentes formas, y hay algo de cada uno de ellos en cada transacción. Si uno ve que estas fuerzas están vivas, el mercado seguirá vivo.

¿Ven un aumento en los mandatos?
La realidad es que no. En este negocio no se dan cambios bruscos en el corto plazo. Las transacciones de M&A suelen ser pocas, difíciles y tardan mucho tiempo en llevarse a cabo. No veo una actividad radicalmente distinta respecto del año pasado.

Pero por el lado de las acciones ha habido movimientos importantes en el último mes.
La actividad viene de menos a más. La mayoría de las operaciones que ha habido han sido por reacomodamiento de estructuras de capital, no por el crecimiento del país, que es en último caso el motor de las operaciones tanto de acciones como de deuda.

¿En deuda no ven novedades?
La actividad ha bajado muchísimo respecto de los máximos de 2014, cuando J.P. Morgan llegó a emitir 13 de los 18 bonos corporativos colocados en el mercado americano. En ese entonces nadie esperaba un gran volumen de emisiones pero se anticiparon vencimientos y refinanciamientos porque se pensaba que las tasas en Estados Unidos iban a subir. Los volúmenes bajaron en 2015 y este año creo serán incluso más bajos.

Las tasas incluso han bajado, ¿han empeorado los descuento?
Yo diría que, dada la mecánica de cálculo, las tasas de descuento para evaluar operaciones de M&A en Chile han bajado marginalmente. En el caso de la deuda internacional, los bonos del Tesoro de Estados Unidos están en niveles mínimos, los spread están relativamente bajos y los rating siguen altos, lo que hace que las condiciones para los emisores chilenos sigan siendo sumamente atractivas.

¿Cómo ve el ánimo de los empresarios chilenos?
Es relativamente obvio que los locales asimilan riesgos locales más rápido que los extranjeros. Ahora, han pasado dos cosas. Por un lado, los locales se han acostumbrado a tolerar un riesgo más alto, y por otro lado, los internacionales están viendo un riesgo local algo mayor. En el largo plazo las cosas empiezan a converger. Por tanto, diría que este factor que identificamos como disociación en la percepción de riesgo, cada vez es una fuente menos relevante en los factores que gatillan negocios de M&A.

Creo que hay dos fuentes. Los inversionistas locales han sabido tolerar la volatilidad regulatoria, política, etcétera, de una forma distinta a como lo hacían hace dos años. Uno desgraciadamente se entrena para estas cosas, y ese entrenamiento ha sido intenso en este último tiempo. Ese es el primer efecto. La tolerancia hoy es mayor. Y por otro lado, el ruido de las noticias ha sido recurrente en estas materias, lo que ha hecho que el inversionista de afuera también haya tenido que meterse un poco más. La combinación de estos dos factores hace que las puntas se empiecen a juntar.

¿Qué responden ustedes cuando les preguntan por la situación política, creen que esto podría cambiar con un nuevo Gobierno?
Depende de las industrias. Uno no puede hacer comentarios generales. Pero la señal correcta no es necesariamente un cambio de Gobierno, sino un cambio de enfoque. Lo que se ha visto en Perú, Argentina y Brasil, es que cambios de Gobierno con un enfoque pro-mercado han producido un cambio fuerte en las expectativas. La clave es que el cambio se tiene que traducir en una mayor inversión, y si el cambio es permanente, tendrá un efecto en el producto potencial. Estoy convencido de que en este país es factible cambiar las expectativas con las señales correctas y de largo plazo. No tengo una visión apocalíptica de Chile.

En este escenario, ¿cómo ve la bolsa local?
A principios de año me preguntaron por la bolsa, en ese momento había ciertos indicios respecto al crecimiento esperado de las utilidades y los múltiplos al que se transan las acciones estaban bajos respecto de la media histórica. Dije que si se daba el crecimiento esperado en las ganancias, la bolsa subiría, pese a la caída en el crecimiento, ya que las empresas estaban enfocadas en aumentar eficiencias. En definitiva es lo que se dio, al mismo tiempo que aumentaron los flujos a Chile, producto de un mayor interés en la región y en mercados emergentes en general. Hoy las acciones se están transando a un descuento bastante menor, por lo que pareciera que una parte importante de esa ganancia ya se dio. 

Si hay alzas entonces serán moderadas.
Sí, más moderadas.

La probabilidad de que en este escenario haya una baja de clasificación del país, ¿cómo lo incorporan?
El rating es clave desde un punto de vista económico, porque determina el costo del crédito, pero también es político porque da una señal. Es como un sello de calidad. No sé cuál es la probabilidad de una rebaja, pero tenemos que fijarnos en dos variables: la primera es la tasa de acumulación de deuda pública, y la segunda, el crecimiento del país. Chile hoy tiene una deuda baja pero subiendo, y un crecimiento menor. Países de rating similar también tienen un crecimiento bajo, pero acumulan deuda más altas, así que de alguna forma tenemos un colchón relativo. Creo que por ahora estamos bien.

¿Seguirá la sequía de aperturas a bolsa?
Es difícil proyectar las aperturas. Es un mercado chico, se pueda dar una y el cambio es infinito respecto del año anterior. Sin un crecimiento económico sólido, yo diría que es improbable ver nuevas aperturas.

Más de Pulso

image beaconimage beaconimage beacon