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Alfonso Swett y la baja confianza: "El tema de fondo no está en mejorar el ánimo, sino en cerrar de buena manera las incertidumbres"

logotipo de Pulso Pulso 17-10-2016 Patricio Poblete

Alfonso Swett Opazo está en varios frentes. Es director ejecutivo de Forus, presidente del consejo asesor de Clapes UC y tiene una preocupación por el rol del sector privado en la discusión de política pública. Esta agenda lo llevó hace algunas semanas a ser invitado por el BID como uno de los cinco expositores no gubernamentales en una reunión con los ministerios del Trabajo de varios países de América Latina. ¿El tema? Desempleo juvenil.

Es una materia que maneja. Tiene claro el diagnóstico del alto desempleo en este segmento y también cómo destrabarlo. “En la región en la que estamos la tasa de desempleo juvenil es en torno el doble que la nacional. El tema de lo que pasa en Chile es bastante preocupante y creo que poco se ha cubierto. Tenemos en Chile que el 93% de los ocupados son mayores de 28 años. Es súper alarmante. El 3% de los ocupados son jóvenes que trabajan y estudian y el 4% sólo trabaja. La encuesta nacional sobre la juventud de 2012, el 76% de los jóvenes encuestados manifestó que no trabajaba porque no podía estudiar y trabajar al mismo tiempo. Los jóvenes se quejaron que no se puede trabajar y estudiar al mismo tiempo. Esto es dramático, porque en la OECD en torno al 40% de los jóvenes trabajan y estudian. Estados Unidos y Canadá es más del 50% de los jóvenes”.

¿Qué soluciones ve para ese tema?

-Lo primero es modificar el artículo 40 bis del código del trabajo, que es la gran traba. Esto porque si bien establece el concepto de jornada parcial de 30 horas, se le agregó una traba: no se puede interrumpir esta jornada salvo por colación. Pero lo que necesita un joven es poder trabajar en sus horarios libres, pero como la jornada no se puede interrumpir no puede trabajar. Lo segundo que propuse es modificar el sistema de capacitación. Tenemos que cambiar este concepto de intervenciones aisladas y poco productivas, por una intervención sistémica inserta dentro de un marco de cualificaciones y certificaciones laborales. Básicamente esto es que a un joven le hagas una carrera de capacitación. Pero la realidad es que los jóvenes se quedan estancados, con poca motivación para surgir.

¿Y el rol del país en este asunto?

-Plantee en mi presentación que a los países les falta una mirada más larga. Un ejemplo reciente que vimos en Chile es que los taxistas se peleaban con los conductores de UBER, por quién se quedaba con los pasajeros. Mi pregunta es si estamos entendiendo que enPittsburgh en EEUU, hay una flota de taxis funcionando sin chofer. Hacia allá vamos. No será oportuno preguntarnos, cómo será nuestro mercado laboral, cómo hacer frente a esta revolución digital. Esta es una realidad.

Las autoridades celebran el que la tasa de desempleo nacional se mantenga, aunque hay quienes advierten de un deterioro. ¿Cuál es su postura?

-Tratar de resumir un mercado con un solo número sólo conduce a error. Tratar de decir que no ha habido ajuste en el mercado laboral porque el desempleo se ha movido poco es un error. El mercado laboral ha tenido un ajuste importante en la calidad de empleo y, por ende, en las horas trabajadas. Eso significa que en el mercado laboral estamos con gente con menores ingresos y trabajando menos horas. Quiero dar un número que es increíble: los asalariados privados enero-marzo 2014 sumaban 4.743 mil personas. Asalariados privados junio-agosto 2016: 4.716 mil personas. Hemos perdido en torno a 30 mil empleos de calidad. Estamos hablando de perder empleo con seguridad social, con pensiones. Es cierto que han aumentado los trabajadores por cuenta propia, pero el ingreso promedio de un cuenta propia es la mitad de un asalariado. Por eso responsablemente puedo decir que el mercado laboral sí se ha ajustado de manera muy relevante. Esta voz puede ser disonante, pero estoy en absoluto desacuerdo con quienes dicen que el mercado laboral ha sido resilente. Podemos tener distintas opiniones, pero no tengamos distintos números. Hemos tenido una mirada muy simplista y muy monovariable.

¿La causa?

-La desaceleración, lógicamente; o mejor dicho el frenazo económico.

Donde sí parece haber mejores señales es en materia del presupuesto, que dejó contentos al sector privado y clasificadoras de riesgo. ¿Lo dejó contento?

-Evaluar el presupuesto por un número que es el incremento del gasto fiscal de 2,7%, se corre el mismo riesgo de evaluar el mercado laboral con el desempleo sin mirar otras variables. Creo que aquí hay riesgos importantes. Más que estar dado por este número, que es el más bajo en los últimos 13 años, y que es muy prudente para evitar el downgrade de las clasificadoras. Esas cosas las comparto, pero creo que la mirada en esta ley de presupuesto tenemos que ponerla en la deuda. Creo que es un tremendo riesgo. A diciembre de 2013, la deuda pública era un 12,8% del PIB, mi estimación es que ha diciembre de 2016 será de 25%. En este Gobierno estamos duplicando el peso de la deuda sobre el PIB, y como uno ve que se está encadenando esto, pareciera no ser transitorio y podríamos entrar en un espiral de deuda alta. Lo que ha ocurrido y lo que refleja este presupuesto es que se le dijo a la ciudadanía que en el Estado abundaban los recursos, había que saber gritar, saber pedir y el Estado iba a entregar. Creo que se cometió un error político importante, al permitir pensar que en el Estado había recursos infinitos y que si les faltaba recursos era ir a buscar más impuestos, olvidándose que el mayor recaudador de impuestos es el crecimiento. Una cosa obvia. Todo esto que hemos generado lo estamos haciendo a costa de un mayor endeudamiento. Esto es preocupante y me llama la atención que no estemos hablando de esta situación. Y a ese riesgo se le agregan más preocupaciones.

¿Cuáles?

-Estamos frente a la mayor caída de la inversión en los últimos 40 años, pero este presupuesto privilegia el gasto corriente por sobre la inversión. Al mismo tiempo estamos destinando plata del mañana en gasto corriente de hoy; no estamos invirtiendo para el mañana. Lo otro que llama la atención es que en el presupuesto no se privilegiaron las mayores inquietudes de la gente de acuerdo a la encuesta CEP. Esa medición muestra que la primera preocupación de la gente es la delincuencia, pero el incremento de la seguridad pública subirá 1,5%. La mitad de crecimiento del promedio del presupuesto nacional. Asimismo, entre las preocupaciones de la gente que más empeoró son lossueldos, pero en el Ministerio del Trabajo aumenta sólo 1,8%. Esos fondos se utilizarán en programas de inserción laboral, subsidio a jóvenes e insertar mujeres. Pero no estamos hablando nada de una buena capacitación. Ahora, la preocupación sobre los sueldos de la encuesta CEP está avalada por las cifras, porque más del 50% de la población gana menos de $500 mil.

Una visión algo contraria a la que se ha escuchado de sus pares…

-Es un muy buen esfuerzo del ministro Valdés, esfuerzo que hay que aplaudir, pero mi punto es que no hay que encandilarse con el 2,7%.

¿Qué puede hacer la próxima administración, considerando que el presupuesto futuro estará “amarrado”?

-Por eso me preocupa tanto el endeudamiento público. Si seguimos en esta proyección vamos a entrar en un problema casi como el que tuvieron los estados de bienestar, lo que no es menor. Si no le ponemos freno, vamos para allá. Hay que ponerle una mirada de largo plazo a la deuda.

Si quieres recaudar más, necesitas que el país crezca más, que las empresas generen más utilidades y que esas mayores utilidades generen ingresos fiscales. Separar las utilidades de los ingresos fiscales es no entender nada. Si sólo aumenta la tasa de impuesto, cae la inversión y aumenta la incertidumbre; sólo puedes crecer menos.

Uno de los puntos para crecer más es mejorar la confianza. Ya se ven señales primaverales, como dijo el ministro Rodrigo Valdés ¿Cómo se define usted, de los que ve el vaso medio lleno o vacío?

-Siempre trato de mirar el vaso medio lleno. Donde hay problemas hay oportunidades, y donde hay problemas complejos deben primar las responsabilidades. El pesimismo es un sentimiento muy válido, pero el nivel de incertidumbre actual es una realidad de la que hay que ocuparse ya, a través de una política pública muy responsable. Centrar la discusión sólo en el pesimismo, no nos va a ayudar. En Clapes sacamos un índice de incertidumbre económica que en promedio en 2014 fue 121, en 2015 el promedio fue 130 y en 2016 de 149, entendiendo que el neutro es 100. Cuando el mundo se caía a pedazos en la crisis subprime, este índice promedió 111 en 2008 y en 2009 un 78. Por eso hago un llamado a ocuparse a través de una política púbica muy responsable y a través de una actitud positiva ycolaboradora, del sector privado.

Pero cómo se acaba con la incertidumbre de manera concreta.

-Acá se abren temas y luego no se saben a cerrar. Se abrió la reforma a la educación y no se ha logrado cerrar; se abre la reforma laboral ytributaria y quedan mal cerrada; se abrió la reforma constitucional y tampoco se ha empezado a cerrar, al igual que la de pensiones. Esto genera un nivel de incertidumbre, porque no hemos tenido la capacidad de resolver los temas a través de un diálogo de verdad.

© PULSO

¿No se nota algo de mejora en el ambiente, que ya se tocó fondo?

-Hay una mejora en la sensación térmica. Es cosa de mirar el leve repunte en la confianza, e incluso la popularidad de la Presidenta. Lo que no he visto es una agenda responsable para ocuparse de la incertidumbre. El tema de fondo no está en que mejoremos el ánimo, sino en que hagamos bien las cosas para cerrar las incertidumbres.

Bancos de inversión han dicho que podría mejorar el ánimo por candidatos presidenciales como Sebastián Piñera y Ricardo Lagos. ¿Ya se está viendo algo de eso?

-Algo de eso hay. Muchos ven con buenos ojos una elección Piñera-Lagos. Pero personalmente yo no me adelantaría a eso. Aquí es muy importante el programa, el qué harán. Hay que cerrar incertidumbres que no se han cerrado, entonces falta conocer cuál es el programa de los candidatos y cómo cerrarán estas incertidumbres. Además, no sé si están todos los candidatos. Lo único que creo que se ha hecho es adelantar el síndrome del pato cojo al gobierno actual.P


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