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Alvaro Clarke acusa desinformación y populismo: "Ojalá de toda esta discusión salga una solución racional y no efectista, para mejorar las pensiones"

logotipo de Pulso Pulso 28-07-2016 Cecilia Arroyo

En el acalorado debate sobre cómo mejorar las pensiones en Chile “hay de todo”, dice el ex miembro del Comité de inversiones de la Superintedencia de Pensiones, Álvaro Clarke. Si bien reconoce que de acuerdo a los diagnósticos, las jubilaciones en Chile no cumplen con el principio de suficiencia adecuado para el costo de vida, lo que justifica la molestia derivada de las pensiones irregulares en Gendarmería, Clarke intenta llamar a la racionalidad en tiempos en que el populismo suena “tentador”. “Hay promesas que no se pueden cumplir y que postulan, casi cómo acto de magia y con cálculos muy débiles, que todo se soluciona con un sistema de reparto sin tener a la vista mayores implicancias en el sistema de asignación de recursos, los equilibrios macroeconómicos, y en la sustentabilidad financiera del sistema de largo plazo”, sostiene.

¿Qué esperaría del Gobierno?
Lo que uno esperaría es que el Gobierno y el mundo político, entiendan y acojan la demanda ciudadana, y que tengan como rol procesar esta demanda dentro de un marco de racionalidad, que permita buscar soluciones reales y no caminos efectistas. Para eso cuentan con el trabajo previo de dos comisiones, antecedentes estadísticos y estudios internacionales. Lo relevante es que estas decisiones sean tomadas con relativa urgencia y la autoridad debe preocuparse de actuar con sentido de Estado y de largo plazo.

¿Falta fuerza política?
Mejorar las pensiones requiere entregar más recursos al sistema, tanto al pilar como al mecanismo de capitalización individual y, por tanto, eso significa que a futuro, cualquiera sea el Gobierno, tendrá que reasignar recursos desde el presupuesto público, priorizando gastos y privilegiando algunas áreas sobre otras. Pero junto con eso, hay que explicar a la gente, que además debe aumentar la cotización, porque con el 10% no se va a lograr ahorrar los recursos suficientes para una pensión que cumpla con los criterios de suficiencia.

¿Se ha esperado demasiado para avanzar?
Se está actuando con retardo y eso es un problema. Las potenciales soluciones son relativamente conocidas y llevan años en la discusión pública. 

¿El costo fiscal ha sido una piedra de tope?
Estas medidas son difíciles de tomar. Requieren liderazgo, una mirada de largo plazo, explicar y convencer al mundo político y a la ciudadanía de que son las medidas correctas. Explicarles que tener un perfil de consumo más alto en la edad de retiro, requiere comprometer recursos de las personas y del Gobierno, o sea vía capitalización individual y recursos fiscales. En una situación como la actual, en que la gratuidad está desfinanciada, priorizar el gasto en pensiones implica necesariamente dejar otros gastos ante la escasez de recursos. No se debe olvidar que en el antiguo sistema la cotización para pensión era de 20%, por lo que hay espacio para subirla y ello estaría en linea con lo que son los sistemas de pensiones en otros países del mundo.

¿Es viable a propuesta B?
Chile tiene un sistema mixto que es perfectible. Desde esa perspectiva estoy de acuerdo con avanzar desde la propuesta A, fortaleciendo el Pilar, lo que obliga al Gobierno a hacer el ejercicio de ver hacia donde apuntar recursos, de acuerdo a las restricciones fiscales.

¿Cómo legitimar al sistema de AFP?
Lo que legitima a un sistema de pensiones es la capacidad de resolver el problema y para que eso ocurra necesariamente deben entregarse más recursos, vía capitalización individual o mecanismo distributivo complementario estatal. Los sistemas de reparto en el mundo están desfinanciados.

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