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Andrew Morrison (BID): "La brecha salarial es un desincentivo para la participación femenina en el mercado laboral"

logotipo de Pulso Pulso 10-01-2017 Miriam Leiva P.

El jefe de la División de Género y Diversidad del Banco Interamericano de Desarrollo, BID, Andrew Morrison, confía en que Chile va a poder modificar su bajo desempeño en las mediciones globales de participación de las mujeres en el mundo laboral. “Chile es un país muy sofisticado donde se han visto importantes avances en equidad de género y además se cuenta con el compromiso del Gobierno en alianza con el sector privado”, afirma el ex coordinador regional de género para América Latina y el Caribe del Banco Mundial.

¿Qué avances ha visto en Chile en este campo cuando figura últimos en los rankings?

-Significa que ha habido diagnósticos muy serios: los últimos 25 años han ingresado 2,4 millones de mujeres al mercado laboral, lo cual es positivo, la tasa de participación ha aumentado desde 31% en 1990 a 48% en 2016, esos son avances. 

Chile ha avanzado mucho en egreso de mujeres de la educación universitaria, ¿es una buena base para este programa?

-Esa es una tendencia común que distingue a América Latina de las demás regiones, pero que no se ha traducido en un progreso correspondiente en los mercados laborales ya que a nivel regional la brecha salarial es enorme, alrededor de 20%. 

¿Qué significa eso?

 -Para un economista implica que es muy ineficiente tener a las mujeres con un capital humano avanzado y sin inserción en el mercado laboral, es desperdiciar un recurso muy importante. Hemos hecho estudios en el BID que muestran que si Chile alcanzara una tasa de participación de las mujeres del nivel promedio de América Latina (53%), la pobreza extrema se reduciría a la mitad. Ese estudio fue realizado hace años, pero uno más reciente de McKinsey a nivel mundial reveló que al incrementar la tasa de participación de la mujer al nivel máximo del país con la tasa más alta por región, tendríamos US$12 trillones más de PIB (Producto Interno Bruto), entonces mi mensaje básicamente es que no incorporar a las mujeres a la fuerza laboral, es un tema de derechos humanos, de justicia, pero también de mucha ineficiencia económica.

¿Cuándo hay una brecha salarial tan alta (31,6% versus 16% OCDE), cuál es el atractivo de entrar en el mercado laboral?

 -Tiene toda la razón, la brecha salarial es un desincentivo para la participación femenina en el mercado laboral y puede explicar en cierta medida la no participación, por lo tanto cerrar esas brechas podrían generar más incentivos.

¿Cómo esperan interesar a las empresas cuando un reciente estudio de ProHumana reveló que los gerentes hombres indicaron que no había interés en sumar mujeres?

-Los datos de Chile sobre la participación de las mujeres en puestos altos, como directorios, son preocupantes: entre las empresas que participan del IPSA alrededor del 5% de los miembros de los directorios son mujeres, y no hay una sola presidenta, al mismo tiempo a nivel mundial la evidencia señala que la diversidad en los directorios de las empresas genera mayores utilidades. Un estudio para EEUU mostró que el retorno de empresas con directorios diversos era 46% mayor que las que no contaban con este ingrediente.

¿Por qué razón?

-La hipótesis más creíble es que con más diversidad hay más creatividad. Mi argumento a utilizar con las empresas no es un argumento de caridad: ¡pobres mujeres que no están!, sino que un argumento basado en la productividad y en las utilidades que están dejando de ganar.

En Chile está feminizado el cuidado de los hijos y la ley obliga a las empresas a contar con sala cuna cuando superan las 20 trabajadoras, ¿qué le parece?

-Es un desincentivo total. Ese es un dedo en la llaga, si uno va a obligar a las empresas a proveer un sistema de cuidado debe ser en función del número total de empleados, y no del número de mujeres en particular, desincentiva la contratación de mujeres, me preocupan los incentivos perversos. 

¿Este es el principal escollo jurídico para avanzar en este tema?

-Como economista reconozco que lo jurídico es importante, pero creo que en el corto y mediano plazo podemos ser más prácticos y avanzar bastante sin necesidad de cambiar mucha legislación.

¿En cuántas generaciones se podrá evidenciar este cambio?

-Chile es un país de ingreso medio, con aspiraciones de competir en la OCDE, entonces no tiene el lujo de esperar múltiples generaciones para tener una tasa de participación de mujeres a la par con los demás países de la OCDE. Para que la economía chilena sea competitiva debe alcanzar una tasa comparable con la OCDE que supone incrementar en 10 puntos porcentuales la participación, lo cual creo que es alcanzable dentro de 10 a 15 años. No es cuestión de generaciones, pero requiere de dos cosas: política pública inteligente y la voluntad de la empresa privada chilena de participar en este esfuerzo. Soy patológicamente optimista.

¿Se podría recurrir a una ley de cuotas?

-No estoy abogando por cuotas en la empresa privada, creo que eso sería absolutamente contraproducente. Una ley de cuotas en el campo electoral me parece bien, razonable, pero para temas económicos, de contratación, generaría distorsiones y resistencia por parte de la empresa, creo que la vía no es ésa.

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