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Arturo Martínez dispara contra Bárbara Figueroa: "Un dirigente sindical debe guardar la compostura. No se justifica ese lenguaje"

logotipo de Pulso Pulso 21-11-2016 Juan Pablo Palacios

Han pasado más de dos meses desde que la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) constituyó una mesa transitoria tras una fallida elección, y las heridas aún siguen abiertas. Así lo ve Arturo Martínez, vicepresidente de la multisindical, quien pese a lograr la primera mayoría de votos no pudo asumir la presidencia, debido al pacto que suscribieron las listas de Bárbara Figueroa y Nolberto Díaz. El dirigente llama a trabajar en las nuevas elecciones y también se refiere al reciente debate del reajuste y al cambio de mando en el Ministerio del Trabajo. 

¿En qué proceso está hoy la CUT tras la última fallida elección?
La CUT hoy sólo está centrada en el tema de la próxima elección. Tenemos que hacer un congreso en enero y esa instancia fija la fecha de la elección. Hay dos fechas sobre la mesa: nuestro sector plantea mayo de 2017 y la mesa de transición quiere que sea durante el segundo semestre, en torno a octubre. El congreso definirá la fecha definitiva. El debate interno también ha estado en cómo resolvemos el tema de los padrones. Hay una cantidad de sindicatos que no aparecen afiliados y que han estado participando activamente en las elecciones. También queremos resolver el tema de las confederaciones que pagaron exageradamente por afiliados. Hay en mente hacer una reforma estatutaria para que nunca más se junten las listas perdedoras para quitarle la dirección a la lista que gana en votos.

¿Qué podría implicar eso, que la lista más votada siempre tenga la presidencia de la Central?
Lo que estoy planteando es una reforma estatutaria, donde la lista más votada elija la presidencia y otros cargos del comité ejecutivo. Y la segunda lista más elegida tenga la secretaría general. Mientras la tercera lista en orden de votos ocupe la tesorería, para de esa manera repartir los cargos más importantes de la CUT.

¿Ha habido recepción a esa propuesta desde el sector de Bárbara Figueroa?
Nadie se pronuncia desde ese sector. Ellos están prácticamente mudos. Les hemos planteado cosas, se miran entre ellos y no se pronuncian. Quieren estirar las cosas para que todo quede igual, pero nosotros creemos que el congreso del 27 y 28 de enero va a resolver esos temas.

¿Por lo anterior, no se ha visto una buena convivencia en la CUT post elecciones?
La convivencia cada vez es peor porque quedaron muy dañadas las confianzas y las relaciones humanas. La actual mesa de Figueroa en vez de ayudar a arreglar el problema, ha hecho uso y abuso de la mayoría precaria que tienen. Por ejemplo, a nuestro sector nos quitaron el pago de los celulares y se quitaron viáticos, tratando de pegarnos para que nuestra lista se debilite.

¿Puede ayudar en algo a la CUT la constitución de la Comisión Investigadora de diputados?
Fui invitado a participar el lunes (hoy) en la Comisión Investigadora de la Cámara de Diputados. Me parece bien que los diputados se interesen por lo que pasó en la CUT. Le hace bien al país que sean público los problemas que ocurrieron en la elección. Se dijeron cosas que no eran verdad. Voy a ir a entregar mi punto de vista como dirigente sindical, a plantear que la Dirección del Trabajo (DT) tiene a disposición de los sindicatos un programa computacional donde cada sindicato tiene una clave y puede imprimir un certificado de vigencia y ponerle un número de afiliados que se le ocurra. Con eso la DT incita al fraude. La DT dijo la semana pasada que no tiene capacidad de fiscalización, pero tiene una plataforma que permite que los sindicatos mientan. Queremos ver qué puede hacer el Parlamento para resolver ese problema. También hay que indagar si la DT abandonó sus funciones porque los sindicatos grandes tienen la obligación de llevar contabilidad y con eso se puede saber de dónde vienen las millonarias platas para pagar las cuotas de la CUT, pero no se ha explicado de dónde las confederaciones han sacado esos dineros.

¿Hay que perfeccionar las facultades fiscalizadoras de la DT?
Al reconocer la Dirección del Trabajo que no tiene facultades de fiscalización, ha dejado hacer todo lo que los dirigentes quieren realizar con los certificados de vigencia y número de afiliados. Antes había una ley que decía que los sindicatos cuando elegían a sus directivas, al menos en su votación deberían haber participado el cincuenta por ciento más uno de los afiliados. Pero hoy se elige una directiva de nueve personas con quince miembros que firman. Eso incentiva a que haya fraude.

¿Qué lecciones saca de la reciente discusión del reajuste del sector público?
Quiero decir que nuestro movimiento autonomía sindical estuvo activo en las provincias, ayudando a que el paro se realizara. No estuvimos ausentes. Esta fue una discusión traumática producto de un mal diseño, tanto del Gobierno como de la dirigencia sindical. La negociación partió con mucha anticipación. Esta discusión siempre empezaba en noviembre y la Mesa creyó que adelantándola podían resolver bien el tema. Esa fue una mala decisión. También los partidos de la Nueva Mayoría no acompañaron al Gobierno en sus decisiones, lo que generó una gran crisis. La dirigencia sindical llevó el paro a un extremo que significó que la ciudadanía empezara a criticarlo. Cuando uno se moviliza también tiene que ser capaz de sintonizar con la ciudadanía y que ellos no estén contra nosotros. El problema de fondo es que la dirigencia de la CUT no tuvo el poder que tenía antes para negociar. Negoció una CUT con una crisis interna, con una directiva cuestionada y no tuvo la fuerza para que el Gobierno avanzara en su propuesta.

¿Qué le parecieron los insultos de Bárbara Figueroa al ministro de Hacienda mientras era desalojada de la Cámara?
Un dirigente sindical tiene que guardar la compostura. No se justifica ese lenguaje de parte de la dirigencia. Siempre tenemos que cuidar eso pues hoy podemos estar en desacuerdo, pero mañana tendremos nuevas reuniones con la contraparte. Hay que tener la capacidad para seguir negociando. Cuando uno ofende, la contraparte se pone más dura y las relaciones se deterioran. Ese vocabulario no corresponde, pero al final del camino cada uno responde por sus dichos.

¿Pese a lo sucedido, la CUT podrá recomponer las confianzas con el Gobierno?
Lo veo muy difícil. Hay un Gobierno muy débil, los ministros no tienen capacidad para dialogar. La ministra del Trabajo (Ximena Rincón) debería haber sido una de las protagonistas para construir puentes en el reajuste, pero estuvo muy ausente. Hay un Gobierno que no tiene ganas de avanzar en los temas de fondo.

¿Qué le parece la renuncia de Ximena Rincón y la llegada de Alejandra Krauss al ministerio del Trabajo?
Es bueno que se haya ido Ximena Rincón porque tanto en la Reforma Laboral como en los reajustes fue un cero a la izquierda. La nueva ministra es más técnica. No la conozco mucho, pero creo que tiene que sacar lecciones de los errores que se cometieron en los últimos casi tres años en el ministerio.

¿Esperan reunirse con ella?
Siempre los ministros invitan a la CUT y a los empresarios para dar señales. Prefiero que esas señales no se den hasta que uno sepa qué es lo que quiere hacer el ministerio. Ojalá que nos invite para conversar temas de fondo. Lo primero que le plantearía es mejorar la Reforma Laboral.

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