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Bachelet reconoce "dificultad" al impulsar cambios y pide a sucesor continuar agenda anticorrupción

logotipo de Pulso Pulso 22-09-2016 Natalia Olivares, desde Nueva York

Sin profundizar en la actual situación chilena e insistiendo en que es un malestar que existe a nivel mundial con la política, ayer la Presidenta Michelle Bachelet ocupó sus cerca de diez minutos de intervención ante la asamblea general de la ONU para profundizar sobre la actual crisis de desconfianza ciudadana en las instituciones, al tiempo que llamó al organismo a hacerse cargo del malestar reinante y, entre otras medidas, reformar el consejo de seguridad de la ONU y modificar el procedimiento de elección de su secretario general.

A su juicio, el crecimiento económico no ha permitido que la ciudadanía obtenga el bienestar que busca, y que hoy, en el contexto de una ciudadanía más alerta y empoderada, “dinámicas profundas que dieron origen a la crisis hace algunos años no fueron superadas, sino sólo retocadas superficialmente”, por lo que finalmente es el desarrollo inequitativo que terminaría gatillando en gran parte el actual descontento ciudadano.

“Somos testigos de la creciente fractura entre los representantes y los representados”, sentenció, tras lo cual advirtió -sin entrar en detalles - que justamente en estos contextos es donde surge como una “vía fácil” el populismo, pero que finalmente termina resultando destructivo por lo cual organismos y países deben actuar con “pragmatismo éticamente motivado” y de cara a la ciudadanía.

Más tarde frente a la prensa insistiría en su diagnóstico destacando el esfuerzo que ha hecho bajo su administración por enfrentar la actual situación de crisis. “Por lo tanto, cualquier persona que aspire a conducir el país después del término de mi Gobierno, estoy segura que tendrá que tomar en cuenta estas consideraciones y seguir con las medidas que ya hemos hecho: con una profunda agenda de transparencia y anticorrupción”, insistió.

En esa línea, la jefa de Estado repasó algunos de los avances de la agenda anticorrupción, detallando que “hemos separado la política del dinero, hemos hecho que incluso las personas que no cumplan con esto pueden llegar a perder su escaño y eso va a empezar a mostrarse. Sin duda yo espero que eso junto con seguir cumpliendo la palabra a los ciudadanos permita reconstruir las confianzas”.

Incluso, tuvo palabras para su situación en particular: “Hablo también desde la experiencia de haber emprendido el camino de los cambios que me demandan los ciudadanos de mi patria. Conozco la dificultad de llevar a cabo los cambios, pero también conozco la esperanza de ver que poco a poco un nuevo horizonte se va haciendo realidad”, añadió.

Consultada por la prensa oficial de la ONU sobre cuál será su principal legado de este segundo mandatario, Bachelet destacó “una educación de calidad para todas y todos” y un país “más justo y solidario”, además del trabajo para una nueva Constitución como ejes a recordar de su administración.

Matrimonio igualitario

Poco antes de abandonar la sede de la ONU para dirigirse a la cena junto a empresarios en el Council of The Américas (ver secundaria), la mandataria participó en un panel sobre los derechos de personas LGBT.  En la instancia, destacó la aprobación del Acuerdo de Unión Civil y llamó a combatir “los brutales actos” que enfrenta a diario dicha comunidad, ejemplificando con el caso del asesinato del joven Daniel Zamudio.

Fue ahí que anunció el envío del proyecto de matrimonio igualitario para la primera mitad del 2017, reconociendo que en Chile “la visibilidad y el apoyo social a la causa LGBT es un proceso reciente” y que su Gobierno promoverá reformas a las leyes contra la discriminación.

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