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Bachelet sacrifica a Javiera Blanco, la penúltima sobreviviente de su comando

logotipo de Pulso Pulso 20-10-2016 Ú. Schüler / G. Piérola

“Javiera ha desempeñado su cargo con abnegación, dedicación y lealtad, atributos que comprometen mi agradecimiento”, destacó ayer la Presidenta Michelle Bachelet al momento de informar el reemplazo de la entonces ministra de Justicia y Derechos Humanos, Javiera Blanco.

Con estas palabras la mandataria concretó la salida de la abogada de su gabinete, lo que exigía hace meses la oposición e incluso sectores del oficialismo.

Es que si bien el mundo político reclamó mayores ajustes, uno de los que se venía reiterando era el de Blanco, sobre todo después del cambio unilateral del domicilio de miles de electores frente a las votaciones municipales y otra serie de conflictos que hicieron de la abogada un blanco de críticas.

En este contexto, y a diferencia de los otros cambios ministeriales, la jefa de Estado no ahorró palabras para referirse a la ex secretaria de Estado y advirtió que “las circunstancias que la ministra ha debido afrontar en el ejercicio de su cargo” fueron “particularmente complejas”.

Y pese a que en los hechos sacrificó a una de sus más fieles colaboradoras, quien la acompañó en su apuesta de mandato desde su campaña presidencial hasta ayer, incluso en este último acto destacó su “desempeño dedicado y leal”.

Bachelet relató que Javiera Blanco “trabajó incansablemente desde la campaña presidencial por un ideal” y, de paso, agradeció su “alegría y optimismo”.

Tras esto, la mandataria presentó a su sucesor: el también abogado, ex ministro, académico y militante del Partido Radical, Jaime Campos.

Penúltima sobreviviente

Junto a Claudia Pascual (PC), Javiera Blanco era de los últimos ministros sobrevivientes en el gabinete del Gobierno que acompañaban a la Presidenta Bachelet desde el comando presidencial de su campaña.

Desde entonces es que la abogada acumuló la fama de pertenecer a la generación de recambio que se formó al alero de la épica del regreso de la mandataria a Chile, tras su primer Gobierno y paso por ONU Mujeres.

Así, junto a Rodrigo Peñailillo (PPD), Alberto Arenas (PS), Álvaro Elizalde (PS), Claudia Pascual (PC) y Ximena Rincón (DC), la ex secretaria de Estado asumió como parte de la camada de bacheletistas sub 50 que se incorporó al gabinete, pese a las presiones de los partidos.

La ex titular de Justicia tiene un importante curriculum en el ámbito de las políticas públicas relacionadas al derecho y la seguridad, además de sus fuertes nexos con la Democracia Cristiana. 

Blanco estudió Derecho en la Universidad Católica y realizó un magíster en Gestión y Políticas Públicas en la Universidad de Chile. Entre los hitos de su carrera, destacan su trabajo como gerenta de proyectos de la Fundación Paz Ciudadana, el nombramiento como primera subsecretaria de Carabineros en el anterior Gobierno de Bachelet y la dirección ejecutiva de Paz Ciudadana. Tras esto, en 2013, fue anunciada como vocera del comando presidencial de la jefa de Estado.

Pero las redes de la ex ministra no sólo se encuentran en el ámbito de las políticas públicas, también tiene fuertes nexos con la DC, partido que la invita habitualmente a sus encuentros y donde milita su ex pareja, Eugenio Ortega, quien es hijo de la ex senadora Carmen Frei.

Con todo, la mandataria la convocó primero a asumir el Ministerio del Trabajo, impulsando la Reforma Laboral. Sin embargo, con la salida del gabinete de Peñailillo, Elizalde y Arenas, la ex ministra de la Segpres, Ximena Rincón (DC), fue trasladada a esa cartera y Blanco fue removida a Justicia.

Los actos de la lenta caída

Durante su gestión en la nueva cartera, la ex titular de Justicia enfrentó la serie de crisis de los organismos dependientes del ministerio: el paro de los trabajadores del Registro Civil e Identificación, las muertes relacionadas al Servicio Nacional de Menores (Sename), el escándalo de las pensiones de los funcionarios de alto rango de Gendarmería y los problemas en el padrón electoral tras el “error informático” del Registro Civil y el Servicio Electoral (Servel).

Durante este periodo, Blanco enfrentó dos comisiones especiales por acusación constitucional, promovidas por la oposición y sectores del oficialismo.

Ayer, y tras su salida del gabinete, líderes de la DC insistieron en defenderla. “Independiente de su responsabilidad, en un tema como el padrón electoral, que es del Servel, le pasan la cuenta a Blanco, cuando evidentemente hay otras responsabilidades, empezando por Eyzaguirre”, acusó el vicepresidente de la colectividad, Sergio Espejo.

Pese a esto, su remoción fue meditada. El martes, antes del mediodía, se reunió con el ministro del Interior Mario Fernández (DC), después del comité político que lideró la Presidenta Bachelet y que ratificó el fracaso de la ley corta que impulsó el Gobierno y el Servel para enmendar el cambio unilateral de los domicilios electorales.

Así, en paralelo a las vocerías que anunciaban que La Moneda no perseveraría con la iniciativa en el Congreso, Blanco presentaba su renuncia a Fernández.

Su reemplazo y futuro político

Con todo, la mandataria nombró a Jaime Campos como nuevo ministro de Justicia y Derechos Humanos, quien fue ministro de Agricultura del ex Presidente Ricardo Lagos y, ayer, en su primera vocería reconoció que “es evidente que hay servicios del Ministerio de Justicia que están con problemas, objetivamente hay deficiencias, fallas, errores”.

En tanto, trascendió que Blanco se tomará unos días de descanso en Antofagasta para reunirse después el lunes con Campos con el fin de coordinar el traspaso de información de la cartera. 

Y pese al mal pie en que quedó con su salida, en el entorno de la abogada comentan que en su futuro aún no se descarta una eventual carrera parlamentaria o su reincorporación al mundo privado relacionado al derecho y la seguridad.

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