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Brasil: cifras de confianza y servicios vuelven a poner en duda la débil recuperación

logotipo de Pulso Pulso 06-12-2016 Catalina Göpel

La economía de Brasil sigue en problemas. La actividad de servicios siguió en terreno negativo en noviembre y confirmó la dura recesión que enfrenta ese país, mientras la caída en la confianza sumó dudas sobre la débil recuperación.

El Índice de Gerentes de Compras (PMI) de servicios, realizado por Markit, subió a una cifra desestacionalizada de 44,4 en noviembre desde 43,9 en octubre, manteniéndose desde febrero de 2015 bajo los 50 puntos que separan contracción de crecimiento.

“Con los resultados del PIB presentado en el tercer trimestre todavía no es posible decir que Brasil ha superado el punto más crítico de la crisis”, señaló Vitor Faure, consultor económico de Prospectiva y agregó que “en comparación con el mismo período del año pasado, la disminución de 2,2% en el sector servicios, por ejemplo, puede ser interpretado como efecto residual de caída en la actividad industrial, especialmente en las áreas de transporte y compras”.

Si bien el estudio reveló que el grado de optimismo bajó a un mínimo de tres meses, la confianza para los próximos 12 meses entre los proveedores de servicios permaneció positiva. 

Además, el índice que considera la actividad manufacturera y servicios, se elevó débilmente desde 44,9 en octubre a 45,3 en noviembre. 

REFORMAS

Sobre la reciente aprobación en el Senado, del proyecto de ley que busca limitar el gasto público por 20 años, amarrándolo a la inflación (la PEC), Faure dijo que “está en una fase avanzada, que tomará medidas adicionales para acelerar el proceso de recuperación económica”, por lo tanto, es posible que el ministerio de Hacienda adopte políticas fiscales y monetarias para estimular la inversión y microcréditos, comentó el experto. 

Otro de los cambios que busca la administración de Michel Temer es el plan de reforma al sistema de pensiones, que se enmarca en el plan de austeridad que busca sacar al país de una de las recesiones más importantes de su historia reciente. 

El Ejecutivo presentará los detalles que contemplarían una edad de jubilación mínima de 65 años para los hombres, rebajas a los beneficios de pensiones por muerte e incrementos en las contribuciones a la seguridad social que pagan los empleados públicos. 

“La situación actual en Brasil es simplemente un reflejo de los grandes retos que Temer tenía que enfrentar, y cómo la economía sigue sensible por la falta de reactivación en inversión e industria” comentó Manuel Restrepo de XP Securities. Agregó que las manifestaciones recientes han estado relacionadas con el escándalo de Odebrecht, “pero la reforma fiscal definitivamente no se encuentra en el mejor momento para su proceso de aprobación”.

Actualmente los gastos de la seguridad social, representan al menos 40% del gasto primario del Gobierno, es por esto que según Restrepo “tales reformas (...) son ‘oxígeno vital para que Brasil salga de la demacrada coyuntura económica” en 2017.

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