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Brasil: Dilma Rousseff jugó su última carta en el Senado ante inminente fin de su gobierno

logotipo de Pulso Pulso 30-08-2016 Catalina Göpel

”Al ejercer la Presidencia de la República respeté fielmente el compromiso que asumí frente a la nación que me eligió” fueron las palabras con las que la suspendida, Dilma Rousseff, dio inicio ayer a su defensa frente a los 81 Senadores que en las próximas horas comenzarán la votación final sobre su futuro político.

Solo 45 minutos necesitó Rousseff para jugar su última carta e intentar revertir lo que hasta ahora parecen ser sus horas finales como la primera mujer que gobernó Brasil. 

“Estamos a un paso de concretar un verdadero golpe de Estado (...) No lucho por mi mandato; lucho por la democracia”, sentenció la suspendida mandataria al tiempo que calificó el impeachment en su contra como “una pena de muerte política” y culpó a Eduardo Cunha, suspendido presidente de la cámara de diputados.

Tras el discurso, comenzó la fase final de preguntas que al cierre de esta edición tenía 49 parlamentarios inscritos para interrogar a la todavía jefa de Estado, en una tensa sesión que amenazó con reiteradas suspensiones. 

Acompañada por el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva y por el cantautor brasileño Chico Buarque, junto con una comitiva que fue su red de apoyo durante estos 110 días apartada de sus funciones, Rousseff aseguró haber sido víctima de boicot y prometió apelar al Tribunal Supremo si se aprueba el juicio político en su contra. “No recurro al Supremo porque no agoté esa instancia. Vine aquí porque respeto esa institución” sentenció. 

En reiteradas ocasiones la suspendida presidenta hizo un llamado a los Senadores para rechazar su destitución y les pidió “hagan justicia a una Presidenta honesta”, asegurando que no existen pruebas para realizar una condena sin precedentes, agregando que su destitución solo agravaría la crisis brasileña, negando en todo momento los crímenes de responsabilidad que se le imputan. 

La mandataria de 68 años, indicó que las acusaciones en su contra serían pretexto para imponer políticas que “atentarán contra los derechos sociales” criticando directamente a la administración del interino Michel Temer. “No hay mujeres ni negros”, dijo, lo que a su juicio reflejaría el profundo desprecio al Gobierno elegido por el pueblo brasileño.

Lo que viene.  La remoción de Rousseff parece inevitable, al tiempo que el interino Temer, ya prepara un paquete de reformas para impulsar la economía de Brasil.

“Hay una fuerte sensación negativa sobre los políticos y esto requerirá de gasto público en programas sociales y de ayuda, junto con alianzas políticas capaces de difundir el apoyo en todo el país” dijo el profesor de del departamento de Economía de la Universidad de Sao Paulo, José Francisco de Lima Gonçalves.

Temer que hoy solo cuenta con un 11,3% de aprobación busca abocarse en la aprobación de una enmienda que permita establecer un límite al gasto público, que se limite en función de la inflación del año anterior, una nueva legislación laboral que “contemplaría la eliminación de ciertos derechos como vacaciones pagadas, bonos, aguinaldos y horas extras” señaló Alberto Rojas, director del Observatorio de Asuntos Internacionales de la Universidad Finis Terrae, “Su prioridad es mejorar la situación económica del país” agregó. 

Además en el ámbito de la jubilación, con la introducción de una edad mínima de 65 años y que el tiempo mínimo para contribuir pase de 15 a 20 años, Temer planea una reforma al sistema de pensiones, la que podría revelar de ser ratificado, en su discurso el próximo 7 de septiembre, día de la independencia de Brasil.

Esto después de participar el 4 y 5 de septiembre en la cumbre del G-20 que se realizará en China. 

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