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Camilo Escalona y tensión presidencial en el PS: "Espero que tengamos madurez para evitar un quiebre interno"

logotipo de Pulso Pulso 09-09-2016 Gladys Piérola

Para el  vicepresidente del PS, Camilo Escalona, la decisión que tomó Ricardo Lagos de hacer pública su disposición presidencial fue en el momento “preciso”, pese a las tensiones que provocó dentro del Partido Socialista. Sin embargo, aunque es reconocida su preferencia con el ex mandatario, el ex senador advirtió que el camino que inicia  Lagos no es fácil y apunta aque su principal escollo será la abstención electoral. El ex senador aseguró que de no ser revertido este escenario, el terreno quedará fértil para que el ex Presidente Sebastián Piñera vuelva a La  Moneda. 

La decisión de Ricardo Lagos aceleró el pronunciamiento de los otros posibles candidatos, pero también creo una tensión dentro del Partido Socialista por la definición presidencial.  
Sí. Hay una tensión, pero creo que el acuerdo unánime, tanto de la  mesa directiva y la comisión política del lunes pasado, en torno a que el Comité Central del PS después de las municipales aborde el tema presidencial, es una buena decisión. Abre un espacio de tiempo. Me imagino que Ricardo Lagos hará los suyo. Recibirá a diferentes interlocutores y visitará comunas. La senadora Isabel Allende también hará lo propio y seguirá en sus giras por el país. El caso de José Miguel Insulza, lo veo más complicado, por el hecho que el propio canciller dijo que era incompatible que pueda llevar adelante un trabajo de candidato, por el hecho de ser agente ante La Haya. Es una decisión que él tiene que tomar en última instancia, pero me parece bien que haya un espacio de tiempo en que las diferentes personas puedan calibrar el nivel de respaldo que tienen, la acogida y el impacto que han generado sus posiciones y con eso, puedan entrar a conversar en noviembre. 

Pero, el tema estará presente en el Consejo General que realizará mañana el partido, donde las discusión se puede dividir entre los “laguistas” y los “allendistas”.
Espero que tengamos madurez para evitar un quiebre interno. Por lo menos, yo observo que la voluntad de la mesa directiva es que no nos dejemos empujar en esa dirección. 

¿Son las primarias internas la mejor opción para elegir al candidato presidencial del PS?
Creo que la gran primaria tiene que ser para elegir el candidato único de la Nueva Mayoría. Si tenemos más de dos personas habría que discutir. Si uno piensa en el contenido del programa que pueden proponerle al país Lagos, Allende o Insulza no van hacer antagónicos, van hacer convergentes hasta el final. Entonces lo lógico sería un acuerdo de cuál es la persona que tiene mejores condiciones para encabezar el conglomerado. Si finalmente no es posible hay que buscar una decisión electoral, pero si no hay contradicciones, lo lógico sería que se buscara un método que favorezca a quién tiene mejores condiciones 

¿Cuándo debería estar resuelto el mecanismo?
Si nos ponemos un plazo, eso nos puede encajonar a disposiciones que después no se pueden resolver. No me caso con ninguna fórmula en estos casos. Fui de los primeros en decir que Lagos era el mejor candidato. Después me atreví a decir que era mejor que la Presidenta que debía cambiar el gabinete y eso no ocurrió. Pero en estos otros temas, no quiero meterme en un callejón sin salida.

¿Cree que fue prudente que el ex Presidente Lagos adelantará su decisión antes de las municipales?
Creo que era un plazo fatal. Si uno mira para atrás, Eduardo Frei en 1998 hizo un cambio de gabinete en agosto, cuando Lagos salió del gabinete para ser candidato. El propio Lagos en septiembre de 2004, hizo un cambio de gabinete con las entonces precandidatas, Michelle Bachelet y Soledad Alvear. El tiempo que había transcurrido fue suficiente. Todos estaban esperando a Lagos. 

Pero esto también aceleró para muchos el efecto pato cojo en el Gobierno 
Un gobierno puede ser fundamental, puede llevar a su coalición a la derrota o a la victoria, por lo que haga como gobierno. No por intervencionismo electoral y en eso soy claro. Soy contrario a que se favorezcan las candidaturas personales. Pero si el Gobierno logra mejorar la situación económica, si efectivamente se recogen las advertencias, incluidas las del propio Presidente del Banco Central, Rodrigo Vergara y se lleva adelante un esfuerzo para incrementar la inversión y genera un crecimiento económico mayor que contenga el desempleo y ojalá lo disminuya, naturalmente que eso puede ser una contribución muy importante del actual gobierno a la estabilidad de la colación y a la propia proyección que esta vaya a tener. Así fue antes también. A mí no me cabe duda que el enorme éxito que tuvo el presidente Aylwin en cuatro años, influyeron el resonante triunfo electoral de Frei, en primera vuelta en diciembre del 93. Hay un vínculo. No para intervenir por una persona o candidatura, pero la gestión muestra la capacidad que tenga un bloque o coalición de entregar el país la seguridad o confianza que necesita. No cabe la menor duda que influye. Así que el Gobierno no se puede dar por concluido, al revés el Gobierno tiene muchas tareas y tiene la obligación de hacer las cosas mejor de lo que lo ha hecho hasta ahora. 

Usted comparte con Ricardo Lagos un estilo más crítico del diagnóstico del país, en cambio a la senadora Allende algunos la ven más “oficialista”, incluso más leal a la Presidenta, ¿esto puede marcar una diferencia en la decisión del partido?
Creo que no, porque Lagos fue muy cauto, muy cuidadoso, por una razón muy simple, porque él fue Presidente de la Republica. En Chile siempre se espera que quien ejerció ese cargo tenga el buen criterio de no interferir después. Y eso lo aprecio en Lagos. No veo que eso en el partido sea un factor de quienes están más cercas o más lejos. A mí me influyó mucho. Los ataques de deslealtad me tuvieron por las cuerdas un buen tiempo, pero eso ya pasó. Era mi obligación decirlo y no me arrepiento. Por ejemplo, cuando me atreví a decir que había que fortalecer primero la educación pública más que la educación particular subvencionada, fui denostado como desleal. Había una subjetividad en los corazones que era muy fuerte. Lamentablemente no logramos corregir oportunamente ese fenómeno. Y esto se lo aprendí a Clodomiro Almeyda. Se tiende a pensar que las reformas son mucho más fáciles de hacer de lo que en realidad son. El deseo de una sociedad mejor, de que se terminen las discriminaciones en la educación que no haya privilegios, es una voluntad que embarga de tal manera el corazón, que habitualmente quienes impulsan las reformas subestiman los obstáculos que hay. Miré durante 2014 y 2015 que estábamos viviendo clima que pasaban por alto las dificultades y eso al final, nos ha pasado la cuenta. 

¿Cree que el PS ha pagado los costos de esto, como lo señaló la senadora Allende?.
Esta ha sido una etapa ardua. Creo que las reformas en sí mismas no. No quiero polemizar con la presidenta del partido. Valoro el esfuerzo que ella ha hecho para que el tema presidencial no nos fracture y valoro que nos haya dado garantías del buen ejercicio de la presidencia. Sobre el criterio de qué es lo que nos ha perjudicado, creo que el daño mayor son los casos de corrupción. En la calle nadie me ha gritado, “devuélvales la plata a los ricos por la reforma tributaria”, pero sí he escuchado que nos dicen corruptos o ladrones. Eso es lo más duro.  

Algunos sectores del PPD han pedido ciertas garantías para respaldar a Ricardo Lagos, sobre todo por ciertas aprehensiones del electorado de izquierda, ¿el PS debería también pedir ciertos compromisos?
Eso es absurdo. Es una estupidez. Lo que tenemos que pensar es qué espera la sociedad chilena del próximo gobierno. Hay mucho que no se dan cuenta en el país que estamos viviendo. El electorado no va a respaldar cualquier cosa. Aquí se necesita una apertura mental de poder acercarnos a la idea fuerza con qué el próximo gobierno se va a cohesionar. Esto no es una lista de tareas, porque habitualmente se confunde un programa con una lista de tareas y muchas de esas tareas ni siquiera están precisadas. Lo que Chile necesita es conocer de parte nuestra cuál es la orientación y cuál es el rumbo con lo que nosotros esperamos que ese gobierno pueda conducir el estado del país. Es un ejercicio que hay qué hacer. Esta es mi opinión. No soy vocero de Lagos, pero estamos en una encrucijada mayor y esto no se resuelve con fórmulas ya gastadas. El conflicto entre estatista o no estatistas es absurdo.

En caso de qué Lagos se convierta en el abanderado del oficialismo, ¿cuál cree que usted que es el máximo escollo que debe enfrentar?
No es en la Nueva Mayoría el escollo, el fenómeno está en la ciudadanía. Es la distancia que ha tomado las personas con la política. Un padrón electoral de baja participación creo que hace más difícil el triunfo de Lagos. Por ejemplo, por qué derrotamos a Augusto Pinochet en el plebiscito, porque el padrón electoral fue mucho mayor de lo que la dictadura pensó. Es decir el padrón electoral favorecía al propio dictador y creo que la situación en eso es parecida. Los padrones limitados favorecen a Sebastián Piñera, porque la derecha va ir a votar en mayor medida que la base de centro izquierda. Por lo tanto a más baja participación, más difícil es ganar. El punto es lograr que las personas vayan a votar.

Son precisamente los liderazgos jóvenes, en el PC por ejemplo, los más escépticos con una candidatura del ex Presidente.
Pero eso es una excepción. Así como en el PS, también hay escépticos de Lagos. Va haber un sector marginal en los militantes de los partidos de la Nueva Mayoría, pero marginal, que van a votar por un candidato a la izquierda. Aquí el desafío es convocar a la ciudadanía a que pueda compartir las ideas que les vayamos a presentar. Por eso, me parece tan absurda esa discusión dicotómica entre conservadores y no conservadores.

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