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Carlos Cruz: "Con la reducción del presupuesto en Salud, la meta de los hospitales es imposible de alcanzar"

logotipo de Pulso Pulso 11-10-2016 Miriam Leiva P.

Un promotor de las inversiones público-privadas es el gerente general del Consejo de Políticas de Infraestructura (CPI), Carlos Cruz, quien critica al Gobierno por no apuntalar y perfeccionar el proceso de concesiones. 

Asegura que sin apoyo de los privados, muchas de las promesas no se podrán cumplir. 

¿Qué le pareció el anuncio del ministro de Obras Públicas de que se licitarán cinco embalses para cumplir lo comprometido por el Gobierno?

-Personalmente considero que es una muy buena señal. Tenemos un problema serio de financiamiento público para obras de envergadura en el sector de la infraestructura, y para salvar estas necesidades el énfasis tiene que estar puesto en buscar formas de asociación entre el sector público y el privado con mayor intensidad.

¿Este mismo camino tendrá que seguir el Gobierno por los hospitales para cumplir con la exigente meta?

-La meta de los hospitales es imposible de alcanzar: tener 20 construidos, 20 licitados y 20 en proyectos. Acá hay que ver cuántos son los hospitales que el Ministerio de Salud quiere dejar encaminados y en función de eso ver de qué manera se van a financiar, porque con la reducción de Presupuestos que se le hizo al Ministerio de Salud de $160.000 millones para inversión, la única posibilidad de lograr ciertos resultados es incorporar al sector privado.

¿Lo ve como una posibilidad considerando la reticencia que han mostrado las autoridades? 

-Creo que hay bastante consenso en esa idea porque uno escucha a parlamentarios que habían sido reactivos a la posibilidad de la concesión, y que hoy están bastante más dispuestos a reconsiderar un vínculo de mayor colaboración con los privados, como el diputado Juan Luis Castro (PS) y el senador Carlos Montes (PS).

¿Cómo aborda la caída de la inversión contemplada en el proyecto de Presupuestos 2017?

-No es una buena señal desde el punto de vista de lo que son las medidas reactivadoras. Nosotros valoramos el equilibrio del Presupuesto y obviamente si hay otras demandas que satisfacer de alguna parte hay que sacar los recursos, y fue de inversión. Ahora eso me genera una mayor motivación por promover formas de asociación con el sector privado porque creo que el país sigue requiriendo inversión.

Concuerda con algunas críticas que señalan que Hacienda no se ha preocupado de fortalecer los equipos para diseñar proyectos.

-Tiene que ver exactamente con lo que nosotros como CPI hemos sostenido en más de una oportunidad: la inversión en infraestructura no puede mirarse en perspectiva de corto plazo y lo que hace el ministro de Hacienda es administrar el Presupuesto con mirada de corto plazo. Si uno mantuviese una visión de largo plazo probablemente muchos recursos que hoy se destinan a subvenciones podrían ir a generar fortalezas técnicas, invertir en ingeniería también es invertir y eso a veces se olvida. Puede que nos demoremos más en poner una primera piedra pero se requiere reforzar la capacidad técnica para mirar el futuro con tranquilidad. 

¿Con un nivel bajo de crecimiento en torno a 2%, cree que las constructoras están disponibles para invertir en Chile?

-Están disponibles en la medida que hayan buenos proyectos, eso nos falta. Los privados siempre van a estar disponibles en la medida que cuenten con recursos, y hoy hay muchos recursos en el sector privado, y en la medida que los retornos de esas inversiones sean razonables. Hoy, con la baja en los intereses en los distintos instrumentos disponibles, la inversión en infraestructura pasa a ser una tremenda posibilidad para invertir con visión de largo plazo.

Pero los privados hablan mucho de la certeza, ¿el estar discutiendo la Constitución no le agrega incertidumbre?

-No, no. ¿Usted cree? Yo no he visto a nadie en este sector que haya salido arrancando porque teme que la Constitución vaya a cambiar. Acá faltan buenos proyectos.

Pero en el campo de las licitaciones, por ejemplo de los hospitales, varias se han declarado desiertas.

-Pero eso no tiene que ver con la disposición a invertir sino con que los precios de referencia con los cuales está operando el Ministerio de Salud son excesivamente bajos. Construir hoy es mucho más caro de lo que el Ministerio cree. Lo que ha pasado es una advertencia: si llamo a licitación y no tengo postores, me equivoqué yo, debe ser asumido como un equívoco, un error de quienes están convocando.

¿Qué significa cuando habla de retorno razonable?

-Le cambio la pregunta, ¿cuánto le dan a usted si toma un fondo mutuo en un banco?

Nada.

-Entonces cualquier cosa sobre nada, con relativa seguridad pasa a ser una buena inversión para el sector privado. Acá no es un problema de recursos, ni de tasa de retorno, es un problema de seguridad: cuando los proyectos se elaboran mal o son insuficientes, o cuando se les trata de transferir riesgos que los privados no están en condiciones de administrar. 

¿Cuándo por ejemplo?

-No es el privado el que tiene que hacer el estudio de impacto ambiental de un proyecto público, es el Estado quien debe resolver los problemas de localización, de impacto ambiental y compensaciones. Acá se ha transferido eso con tremendas dificultades para implementar, y por eso tenemos al menos tres proyectos emblemáticos paralizados: Puerto de Valparaíso, una inversión de US$ 500 millones donde la concesionaria ha tenido que negociar con las autoridades ambientales cuando eso debiera haberlo hecho la empresa portuaria y el Ministerio de Transporte; Américo Vespucio Oriente, inversión de US$800 millones, y el Hospital Salvador Geriátrico donde por consideraciones ambientales la obra lleva más de un año postergada, y esa es una inversión de US$300 millones, que se habría empezado a ejecutar si ese tipo de evaluaciones las hubiera tomado oportunamente el mandante. Esa transferencia de esos riesgos al sector privado le está causando mucho daño a la industria y hay que revisarlos.

Por otro lado, hay licitaciones que después dejan las obras botadas como el puente CauCau.

-Parte de las dificultades que ha tenido el MOP por ejemplo, con las concesionarias que han dejado botados sus proyectos es que no han calificado debidamente a los convocantes, y eso pasa porque acá se privilegia la competencia por precio.

¿Y eso no es lo correcto?

-Así se fomenta el licitante arriesgado y eso hace que gane quien cree tiene mejores posibilidades de influir en la contraparte para modificar los contratos y eso es un tremendo error. Hay que privilegiar que la competencia sea entre empresas con características parecidas en costos, en márgenes, capacitación técnica. 

¿Cree que el MOP ha cambiado el switch?

-No lo se, no tengo la percepción de que haya habido un cambio radical en ese sentido.

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