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Carozzi prepara plan de inversiones por US$200 mills. y acusa golpe por etiquetado

logotipo de Pulso Pulso 17-11-2016 Leonardo Cárdenas

Acaban de abrir dos plantas de Agrozzi, su división agroindustrial, pero las metas son cada vez más altas. Empresas Carozzi busca potenciar su desarrollo internacional en el mercado de productos elaborados con mayor valor agregado.

La compañía controlada por la familia Bofill busca ser una multilatina, y para alcanzar sus metas alista un nuevo plan de inversiones a tres años, que rondaría los US$200 millones.

“Las inversiones contemplan los distintos negocios en las 17 categorías en las que están presentes”, explica el gerente general de Empresas Carozzi, Sebastián García.

Las expectativas de la compañía fundada por Augusto Carozzi Passani en 1898 son en grande. Ejemplo de ello es que en los próximos cinco años buscan ser los líderes del mercado de alimentos de mascotas en valor a través de sus marcas: Master Dog y Master Cat.

No obstante, García admite que el entorno de la economía interna y la carga regulatoria como consecuencia de la norma de etiquetado siguen siendo desafiantes.

“La implementación de la nueva ley de etiquetado fue pésimamente mal manejada por el Gobierno”, sostuvo García.

¿Puede venir una demanda de Sernac por incumplimientos de la norma? “No. Para nada”, responde de inmediato. Toma un respiro y unos segundos de silencio para ahondar en su primer argumento y dispara. “Históricamente todos los cambios (al etiquetado) se han hecho a partir de la fecha de fabricación. Esta es la primera vez que lo hacen por la fecha de comercialización”.

Se trata de un quiebre de tendencia. Los últimos veinte cambios normativos consideraban la primera tendencia. 

Actualmente Carozzi está reestructurando su portafolio de marcas que resultaáan afectadas tras la norma de etiquetado.

Al momento de hablar sobre los alimentos que ha dejado de fabricar la empresa, el ejecutivo -que cuenta con 15 años de experiencia en la compañía- no entrega detalles, pero explica que la legislación impide fabricar alimentos en los que aparecen figuras y otros que cuentan con licencias. “Cuando pones un disco pare en el envoltorio, dejas de exportar a los países latinoamericanos, porque no puedes exportar con ese logo”, añade.

Para el ejecutivo, cambiar el envase del producto a exportar significa ineficiencias, y un costo extra que Carozzi aún no ha cuantificado.

“Eso significa un costo, y se deja de exportar, simplemente”, señala García.

Pugna Bimbo.Desde el año pasado, Carozzi y la mexicana Bimbo llevaron adelante una batalla legal por los derechos del mantel rojo a cuadros, luego de que la extranjera decidiera inscribirlo en el registro de propiedad intelectual para utilizarlo en una de sus variedades de pan Ideal. El caso escaló hasta la Corte Suprema. El fallo dio la razón a Carozzi. “Nosotros la marca Bimbo, la tenemos registrada legalmente hace más de 20 años. Tenemos galletas y chocolates de la marca Bimbo”, responde a las consultas de por qué la azteca no puede usar la marca por la cual es conocida mundialmente. 

En los años sesenta, Carozzi registró la marca Bimbo. “Cada empresa maneja y registra marcas en las categorías en las que apunta a crecer”, concluye.

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