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Chile, potencia minera mundial

logotipo de Pulso Pulso 29-11-2016

La minería chilena ha dado que hablar este año. Ya sea por el término del súper ciclo de precios, la pérdida de puestos de trabajo, el casi nulo crecimiento del sector, la falta de recursos de Codelco o la considerable caída del PIB minero, junto con los importantes impactos en las cifras macroeconómicas. Si bien las cifras, análisis y diagnósticos son recurrentes, quisiera ser igual de majadera para asegurar que Chile es un líder minero y tiene potencial para seguir siéndolo por mucho tiempo más. No hay que olvidar que nuestro país tiene el 30% de las reservas mundiales de cobre y el portafolio de proyectos más grande en términos de producción.

Nuestro liderazgo mundial ha tenido un gran impacto en el desarrollo del país, que además ha mantenido una visión de largo plazo en torno al rol gravitante de los ingresos fiscales provenientes del cobre para nuestra economía, ahorrando los excedentes en los ciclos de auge, de modo de cubrir los déficits en momentos de crisis. Hemos sabido mitigar los impactos para nuestra economía abierta al mundo gracias a políticas como el balance estructural y los fondos soberanos de inversión.

El último súper ciclo de precios del cobre -liderado por el crecimiento sin precedentes de China- ocurrió en un momento en que Chile estuvo en condiciones de aprovechar la bonanza con la entrada en producción de varios proyectos mineros desarrollados en la década de los años 90 y los 2000.

Estas condiciones favorables de mercado a partir del año 2006 generaron riqueza para los inversionistas, el país y su territorio. Sin embargo, el súper ciclo también anestesió los dolores propios del paso inexorable del tiempo que, en minería, significa yacimientos con leyes más bajas de mineral, minería a mayor profundidad y con minerales de mayor dureza y mayores exigencias del entorno ambiental y social. Por otra parte, las demandas por energía y agua para los próximos diez años aumentarán más de 50% respecto de las actuales, sólo para mantener los niveles de producción. Además, tenemos importantes desafíos de productividad.

Sin embargo, estos dolores son propios de la evolución de una industria y la forma de sobreponerse a ellos es construyendo una nueva estrategia para el sector. Hasta aquí, la minería se ha desarrollado sobre la base de un marco de inversiones sólido y la propia potencia de sus yacimientos. El futuro es más complejo que eso. Debemos re-plantear el rol que la minería tiene en el desarrollo del país, con innovación, mayor productividad y legitimidad social y ambiental, y la participación de una mayor diversidad de actores que contribuyan a reposicionar a la minería como un eje clave en nuestro desarrollo.

Acabamos de ser anfitriones en China, la segunda potencia económica mundial, donde más de 2 mil líderes de la industria minera del mundo participaron de la quinta versión de la Cesco Week Shangai y los desafíos planteados en ese encuentro son los mismos que enfrenta el país y su minería.

Las mega tendencias en curso, tales como las energías no convencionales y su almacenamiento, las tecnologías de la información, el abatimiento de gases de efecto invernadero, la urbanización y smart cities, la salud y provisión de alimentación a gran escala, entre otras, tienen como denominador común al cobre. Los grandes productores del metal rojo están haciendo esfuerzos para satisfacer esa demanda futura, en particular Chile.

Este clima más optimista requiere de esa nueva mirada futura que junto a medidas que promuevan la inversión, nos permitan asegurar la posición de liderazgo mundial y, de este modo, seguir contribuyendo al desarrollo de Chile.

*La autora es directora ejecutiva del Centro de Estudios del Cobre y la Minería (Cesco).

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