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Chile Vamos: un triunfo en lo concreto y lo simbólico

logotipo de Pulso Pulso 24-10-2016

Los resultados de las elecciones municipales 2016 pueden interpretarse a la luz de dos niveles de análisis: un primer nivel de análisis “objetivo”, basado en datos concretos, evaluables a partir de métricas. Es la tradicional visión estructurada sobre la base de quién obtuvo más votos, alcaldías y concejalías; es una dimensión de suyo relevante, pero no la única, porque toda elección posee también un componente de lectura simbólica. Y lo simbólico de lo municipal se estructura a partir de otras categorías analíticas no menos relevantes. Por ejemplo, en una lectura simbólica no es lo mismo gobernar en 3 comunas pequeñas, que gobernar en 3 comunas como Maipú, La Florida y Puente Alto, que por sí solas, sumadas concentran el 7% del padrón electoral, lo mismo que ganar en comunas de alta visibilidad pública como son las capitales regionales, Providencia, Ñuñoa y Santiago (la madre de todas las batallas).

Las lecturas políticas sacadas en limpio post elecciones, combinan ambas dimensiones. Al respecto, el triunfo de la por ese entonces Alianza el año 2008, fue fundamentalmente simbólico, posibilitando la generación de un estado de ánimo de triunfo en la coalición que se proyectó en el ámbito presidencial de 2009. Viceversa, el 2012 fue el año de un concreto triunfo electoral de la centro izquierda, pero en lo simbólico, fue la cristalización del proyecto político de la Nueva Mayoría que pavimentó el retorno de Michelle Bachelet, con un año de antelación.

Los resultados de ayer domingo, en lo concreto, representan un claro de triunfo de Chile Vamos. Si en el año 2012 la diferencia que separó a ambos bloques fue de 5,5 puntos porcentuales, con ventaja para la Concertación, hoy ChileVamos supera a la Nueva Mayoría en porcentaje de votos de alcalde. En la misma línea, si en la pasada elección municipal la Concertación logró conquistar 161 alcaldías, hoy esa cifra disminuye a 142. Por contrapartida, ChileVamos logra subir su número de alcaldías gobernadas, desde 121 a 143.

Por otra parte, y en el terreno de lo simbólico, parece relevante observar el comportamiento electoral a nivel de capitales regionales y comunas de alta visibilidad pública como Providencia, Ñuñoa, Maipú, La Florida y Santiago. En este campo, nuevamente se constata un avance de Chile Vamos en relación a 2012, al respecto, si en el anterior ciclo municipal la centro derecha triunfó en 5 comunas capitales regionales, hoy ese número se eleva a 7. En la misma línea, en las comunas de la Región Metropolitana, consideradas como “simbólicas”, ChileVamos logra recuperar alcaldías como Providencia, Santiago y La Reina, e imponerse en Maipú, una comuna extraordinariamente relevante, reflejo el Chile profundo, que retrata a la clase media chilena.

Finalmente en materia de población gobernada, en el año 2012 la Concertación gobernaba al 48% de la población y la Alianza el 37%. Hoy, siguiendo el mismo patrón, las tendencias se invierten: 6 millones 300 mil en Chile Vamos y 5 millones 500 de la Nueva Mayoría.

De este modo, no hay segundas lecturas de los resultados electorales. Chile Vamos se ha impuesto en lo concreto y lo simbólico: una tendencia de cambio político se ha abierto.

*Coordinador Programa Sociedad y Política de Libertad y Desarrollo.

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