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Chilenos que buscan volver al sistema antiguo para mejorar pensión casi se triplican este año

logotipo de Pulso Pulso 22-08-2016 Cecilia Arroyo

A diario unas 25 solicitudes de chilenos que buscan la desafiliación del sistema de AFP, han ingresado al Instituto de Previsión Social (IPS) en la primera mitad de este año. 

El objetivo de estos chilenos es volver al antiguo sistema de cajas previsionales (que hoy administra el IPS), para  optar a una mejor pensión. Una posibilidad que se ha vuelto extremadamente popular en particular, en el contexto del debate por mejoras al sistema de pensiones de las AFP, cuyas jubilaciones promedio se sitúan en $200 mil.

En número totales, entre enero y junio de 2016 han ingresado 4.507 peticiones de desafiliación, cifra que casi triplica el total registrado durante el año pasado en igual período y supera ampliamente el promedio de años anteriores, en torno a 2.500 por año. Así, los números marcan un nuevo récord histórico en este tipo de trámites. 

Sin embargo, el IPS ya ha rechazado el 67% de las solicitudes, es decir unas 3.037 peticiones. 

Ello, porque aunque la posibilidad de cambiarse existe -y para muchos significa una mejora en sus montos de pensión respecto al esquema de AFP-, sólo unos pocos cumplen con los dos requisitos que exige la ley para regresar al sistema que existía antes de la reforma de 1980. 

Estos son: haber cotizado en instituciones de previsión del antiguo régimen y no tener derecho al bono de reconocimiento. O bien, si tienen derecho al bono por haber cotizado en el esquema anterior entre el 1 de julio de 1979 y la fecha de cambio al nuevo sistema previsional, contar con a lo menos 60 meses de cotizaciones anteriores a julio de 1979 o alguna imposición entre esa fecha y la de afiliación a una AFP.

“En general muy pocas personas cumplen los requisitos para desafilares, es un caso entre miles, pero la mayoría obtendrá una ventaja comparativa respecto de una pensión del nuevo sistema”, dice la asesora previsional y socia de Brain Invest, María Eugenia Jiménez. 

Según la experta, los montos podrían hasta duplicarse al hacer el cambio. Sin embargo, advierte que todo depende de una serie de variables, entre ellas el saldo ahorrado en la cuenta obligatoria de la AFP, de si el afiliado cuenta o no con cónyuge e hijos con derecho, y  del monto al que tendría derecho como pensión a través del IPS. Además, advierte que existen casos en que pese a cumplir los requisitos de desafiliación, esta no se concreta por problemas de tipo operativo, referentes al pago de las cotizaciones por parte de antiguos empleadores y densidades de cotizaciones interrumpidas, que no se logran aclarar. “Deben quedar pocos, pero varios de ellos deben evaluar si se cambian o no, porque tiene un costo asociado”, añade. 

La experta aclara además que es muy importante tener presente que desafiliarse significa transferir los fondos que no se entregaron en la ex caja cuando se dejó de imponer al momento del cambio a una AFP. Después de esto, el IPS calcula “la deuda” en imposiciones de acuerdo a la tasa de cotización de la ex caja de previsión, la que en general se situaba en 20%, el doble de la del sistema actual. Así, la conveniencia o no de moverse de sistema, dependerá en gran medida del nivel de ahorro alcanzado en el sistema de AFP y si eso logra cubrir o no, los años sin imposiciones en el sistema de reparto existente hasta el ‘80. 

Asimismo se debe considerar que para la desafiliación sólo se pueden traspasar al IPS los aportes a la cuenta individual de cotizaciones obligatorias en la AFP, por lo que el dinero fuera del ahorro previsional no cuenta.

Una ventaja, añade Jiménez, es que si existiera un saldo ahorrado superior al monto de la “deuda” de imposiciones, el afiliado no solo la cubre sino que además recibe la diferencia, pero pagando el impuesto correspondiente.

Realidades. Por lo descrito, la asesora previsional enfatiza en la importancia de estimar, a priori, cuánto tendría que llegara pagar si sus ahorros no han obtenido buena rentabilidad. Ello porque la diferencia del monto de ahorro entre ambos sistemas (10% actual frente al 20% de las cajas previsionales) implica que no todos los casos son favorables en la desafiliación.

La experta detalla que en el caso de alguien con trabajo estable y dependiente, al desafiliarse continuará imponiendo en el IPS el porcentaje que le corresponda de acuerdo al antiguo sistema y, al cumplir la edad legal, si tiene los años cotizados podrá pensionarse con el promedio de sus últimos ingresos (3 a 5 años según la caja) independiente del lo que ahorró. “La ventaja de esa pensión es que es vitalicia y no tiene el riesgo de longevidad”, detalla Jiménez.

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