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China podría ganar la guerra comercial que promete Donald Trump

logotipo de Pulso Pulso 03-01-2017 Francisca Guerrero

"Muerte por China” y “Las próximas guerras con China” son los libros de Peter Navarro, el elegido de Donald Trump para dirigir el recién creado Consejo Nacional de Comercio de EEUU, dejando claro que la guerra comercial con que amenazó el presidente electo estadounidense al gigante asiático, sigue en pie. Pero Beijing ya estaría preparando una estrategia para enfrentar este nuevo escenario, tratando de evitar un golpe duro a su economía con consecuencias a escala global. 

James Wang, profesor de la Universidad de Hong Kong, señaló en un artículo difundido por Pine River, que el gobierno de Xi Jinping está en mejor posición que el de EEUU para reunir recursos estatales y amortiguar el impacto sobre los exportadores, en caso que el sucesor de Barack Obama cumpla sus promesas de imponer tarifas de hasta 45% a los envíos del gigante asiático y lo declare como manipulador de divisas. 

“De acuerdo con el diseño, los responsables de la toma de decisiones en una democracia enfrentan dificultades para coordinar un esfuerzo de socorro y deben enfrentar una reacción política de los productores locales afectados. Sobre esta base, los chinos pueden tener más espacio para jugar el juego largo en una guerra comercial”, argumenta Wang.

Y es que la posibilidad de un enfrentamiento de esta naturaleza se hace cada vez más probable. En una columna en The New York Times, Paul Krugman, premio Nobel de Economía, indicó que inicialmente se pensaba que un cambio drástico en la política comercial de EEUU podría frenarse en el Congreso, dado que los republicanos “dicen creer en el libre mercado”, pero “considerando que el GOP anda sin sentido, eso es improbable”. 

Además, explica que “la legislación pertinente otorga al ocupante de la Casa Blanca un notable margen de maniobra si opta por ser proteccionista. Puede restringir las importaciones si estas ‘amenazan con perjudicar la seguridad nacional’; puede imponer aranceles ‘para hacer frente a grandes y graves déficit de balanza de pagos de EEUU’; puede modificar las tasas arancelarias cuando los gobiernos extranjeros se comprometen con políticas ‘injustificables’. ¿Quién determina si tales condiciones se aplican? El propio ejecutivo”. 

Su opinión es compartida por Wang, quien sostiene que “las parálisis económicas y políticas se extienden por todo el mundo desarrollado y el resultado más probable es una guerra comercial”. 

En la batalla que vislumbra el académico asiático los más perjudicados serían exportadores chinos de mercancías de “tipo Wal-Mart”, incluyendo prendas de vestir, muebles, calzado y textiles, que se verían perjudicados, mientras que el impacto de los aranceles sobre equipos de telecomunicaciones es menos evidente, ya que la mayor parte del beneficio de un iPhone recae en Apple, en lugar de sus proveedores chinos. 

Pero el mayor socio comercial de Chile también prepararía un arsenal en respuesta, con represalias como la retención de órdenes de aviones de Boeing y el freno a las importaciones de automóviles y agrícolas de EEUU, según Wang. 

Los riesgos

No todos creen que China saldrá airosa de este conflicto. Kinger Lau, jefe de estrategia de Goldman Sachs en China, aseguró que las medidas de la administración Trump llegarían a restarle a los chinos hasta 3 puntos del PIB, aterrizaje que dañaría a la economía mundial en su conjunto. “Si Trump impondrá o no medidas punitivas es definitivamente uno de los riesgos clave que estamos monitoreando”, indicó Lau en una nota a clientes. 

Por otra parte, China goza de un superávit comercial de alrededor de US$300.000 millones anuales con EEUU, lo que da cuenta de su dependencia del consumidor estadounidense. De todas maneras, Beijing prefiere esperar pacientemente a ver qué pasa. “Independiente de qué cambios ocurran en el gobierno de EEUU- presidente, secretario de comercio, representante comercial - los intereses comunes (entre EEUU y China) son mayores que las diferencias”, dijo hace algunas semanas Shen Danyang, vocero del ministerio de Comercio chino, quien de todas maneras subrayó que los estadounidenses deben tener cuidado de no repetir los errores del pasado. 

En medio de la incertidumbre, los tambores de guerra comercial entre las dos mayores economías del globo podrían poner nerviosos a los mercados en 2017 con el riesgo añadido de que cada bando encuentre atractivo político en alentar a las bases populistas, indicó David Loevinger, especialista en China y ex funcionario del Tesoro de EEUU.

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