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Claudio Muñoz: "No soy partidario de que estemos en una crisis, que a este país haya que ponerle candado y escaparnos todos"

logotipo de Pulso Pulso 23-11-2016 Carla Cabello

“Han cambiado mucho pero no solo las empresas, también ha cambiado el mundo y el país”.  Es el análisis que realiza el presidente de Telefónica Chile y vicepresidente de Icare, Claudio Muñoz, sobre la transformación que han tenido las empresas chilenas en los últimos cinco años. Sobre los desafíos, dice que el foco está en liderar la innovación y aumentar los niveles de inversión en I+D que califica hoy como bajos. Asimismo, asegura que Chile no está en crisis y se declara optimista respecto al futuro. “No me gusta cuando se habla de crisis en el sentido de que hemos perdido la esperanza. Lo que sí creo es que estamos en un desánimo”, señala. 

¿Como describiría el momento que vive el país, en términos económicos, políticos, sociales?

-Chile es un país donde hablamos mucho de cuánto empleo generamos, de cuánta inversión hacemos y normalmente los números del país en lo económico tienen que ver con estas variables, pero hablamos poco de cómo hacemos el trabajo y hablamos poco de productividad. En este escenario de incertidumbre o de quizás no tener muy claros los caminos, el poner el foco en cómo trabajamos, cómo hacemos las actividades, probablemente sea la clave del futuro. Y en eso estoy particularmente optimista. Me gusta decir que se acabó el tiempo de los iluminados, ya no es que tengamos a un iluminado en el gobierno o en la academia o en la empresa privada, el mundo actual tiene mucho que ver con la colaboración. 

Desgraciadamente durante algún período de tiempo y probablemente en los últimos cinco años debilitamos esa forma de entender juntos un país, empezaron a aparecer visiones más individualistas. No creo en esos esquemas, creo en esquemas donde probablemente la verdad esté distribuida, y eso se llama colaboración pública y privada. Quizás por eso estoy más optimista, porque veo que estamos dándonos cuenta de cuál es el camino del futuro de Chile.

¿Es necesario reformular los liderazgos actuales del empresariado para sintonizar con lo que pide la gente?

-Lo que no es recomendable hacer es atrincherarse, es decir, desde el foro de la empresa empezar a decir que todo está mal y que todo el resto está equivocado.

¿Qué rol juegan los empresarios en los desafíos futuros?

-La empresa tiene que liderar la innovación. En Chile tenemos un nivel de I+D desde las empresas privadas bajo y llegó el momento que lo digamos con todas sus letras. Dos tercios de la inversión actual en Chile es sector público y sólo un tercio es sector privado. Desde el mundo que estamos hoy enfrentando se requiere que desde la empresa redoblemos nuestros esfuerzos para el desarrollo de la innovación y de la investigación, y tiene que ver justamente con encontrar nuevas formas de crecimiento.

¿Vivimos una crisis de confianza? 

-Me llama la atención cuando hablamos de crisis, y de hecho yo no soy partidario de que estemos en una crisis, que a este país haya que ponerle candado y escaparnos todos. De hecho no me gusta cuando se habla de crisis en el sentido de que hemos perdido la esperanza. Lo que sí creo es que estamos en un desánimo y en una situación donde todos aspiramos a probablemente funcionar de una manera mejor. Creo que Chile está en ese momento, donde efectivamente tenemos búsquedas, sorpresas y cosas que quizás no tuvimos la habilidad de darnos cuenta a tiempo.

¿Cómo qué situaciones?

-Por ejemplo, la discusión de las pensiones. Habría sido un ejemplo clarísimo, y con esto no quiero decir que estoy de acuerdo con el No+AFP, porque si esto fuera tan fácil como que se eliminan las AFP, lo hubiéramos resuelto hace tiempo. Lo que estoy diciendo es que estamos frente a un cambio en la estructura de nuestra sociedad. Me parece muy legítimo que tengamos sobre la mesa la discusión de las pensiones porque hoy las expectativas de vida están en aumento. La habilidad aquí no es cómo destruimos lo que tenemos, habilidad es cómo creamos un escenario nuevo, mejor. La flexibilidad, el abrirse a dialogar, el ponerse de acuerdo en escenarios distintos es la clave. Y no es el único caso, hay que fijarse en lo que está pasando en el escenario de la educación o el mundo de la salud. Poner el énfasis en cómo enfrentamos un futuro que está lleno de oportunidades basado en los cambios, es lo que nos puede llevar al desarrollo. No veo que estemos en una crisis terminal, creo que estamos en un desánimo de cómo encontramos esto que andamos buscando.

¿Y qué explica el desánimo del empresariado?

-Hay que ser justos y reconocer que cuando en algún momento nuestro país se ha acuñado esto de que los empresarios somos malos, somos todos abusadores, eso puede producir algún desánimo. Lo que a mí me tiene tranquilo es que esa mirada es irreal. A un gobierno le debería interesar tener mucho empresariado y que pague muchos impuestos porque con eso puede hacer políticas sociales. Con esto no quiero decir que sea solamente un grupo de empresarios atacados, también hay un componente de empresarios que apuestan con más fuerza por la transformación. Creo que eso afortunadamente en el Chile de hoy está cambiando y si vemos las encuestas hay algo más de optimismo del que veíamos hace algún tiempo, pero obviamente quienes estamos al lado de la empresa tenemos que mostrar que creemos en la transformación y que estamos dispuestos a cambiar formas tradicionales.

¿Han primado los discursos mas populistas en el último tiempo?

-Simplista es mejor palabra que populista, porque si los discursos populistas fueran exitosos y funcionaran estaríamos llenos de éstos desarrollando el mundo, pero no es lo queveo. Lo que sí veo son personas que empiezan a hacer declaraciones bastante simplistas. Afortunadamente los chilenos no hemos perdido el sentido común. Los chilenos sabemos evaluar y sacar lo irrelevante o lo que aporta poco de los discursos, y me parece que aquí hay nuevamente una oportunidad de discutir con argumentos y de hacer propuestas basadas en lo realista. 

¿Y cuál ha sido la responsabilidad del empresariado en este descontento social?

-Cuando hablo de  generar espacios de diálogo y de acuerdo, creo que  pasa porque hagamos los mea culpa que correspondan. No quiero decir que toda la responsabilidad es  de la empresa privada, lo que quiero decir es que probablemente fallamos en anticipar ciertos debates que la sociedad nos  pedía. Me parece que tenemos que aprender de eso. En esto tenemos que ser  coherentes, la responsabilidad de donde hemos llegado en el Chile de hoy es de lo público y de lo privado.

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