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Claudio Ortiz: "Está la incertidumbre de cómo se pueden utilizar los medios a distancia"

logotipo de Pulso Pulso 04-08-2016 Maximiliano Villena

Millones de contratos sin poder ser modificados son parte de las consecuencias que ha tenido en la industria financiera la decisión por parte de la Sbif de derogar la normativa que regulaba el procedimiento para que la industria obtuviera el consentimiento tácito por parte de los clientes para realizar modificaciones en los contratos. A tres años de ello,  el ministerio de Economía no ha logrado dar con una solución al tema y en el sistema alertan sobre la situación.  “Lo primero que debiera hacerse, es que se legisle respecto al concepto de consentimiento inequívoco”, sostiene el vicepresidente ejecutivo del Comité de Retail Financiero, Claudio Ortiz. 

¿A tres años de derogada la norma, en qué situación están?
La falta de la normativa relacionada a esta materia ha significado una pérdida de productividad importante en el ámbito operacional, tanto en las empresas como también a las personas. 

¿En qué sentido?
Porque cualquier modificación al contrato hay que hacerlo en forma presencial, bajo el concepto de consentimiento expreso. Está la incertidumbre de cómo se pueden utilizar los medios a distancia, y lo más importante en esto es pensar de una vez por toda en la validación del consentimiento inequívoco, que es el concepto moderno. Es lo que da garantía al consumidor de que está tomando una decisión consiente. 

¿Pero han estado cambiando contratos?
Las empresas, como han ido desarrollando nuevos productos, nuevas tarjetas, han ido haciendo el reclutamiento de los clientes en la manera tradicional. Esto coincidió con el hecho de que las empresas han ido abriendo las tarjetas asociadas a marcas, ha habido todo un proceso la base de generar nuevos productos.

¿Tienes alguna idea de cuántos se han modificado?
No.

Al menos en la banca hay 20 millones de contratos.
En el caso nuestro, que somos monoproductos, es decir sólo las tarjetas, tenemos un universo en torno a 10 millones de contratos. Simplemente invito a cualquiera a hacer un análisis sobre la burocracia para ingresar 45.000 personas al Estadio Nacional, y se imagine una rutina similar para 10 millones de personas.

Si un porcentaje de los contratos los han cambiado, ¿cuál es la urgencia de este reglamento?
Porque los contratos en el tiempo tienen que ir sufriendo modificaciones. No son únicos para toda la vida. Hay que entender que hay modificaciones que se hacen por razones de mercado, pero también por temas regulatorios. Hay nuevas normas que nos obligan a introducir cambios, como pasó en algún momento con el Sernac Financiero y Tasa Máxima Convencional.  Y cuándo se apruebe protección de datos personales, todas esas normas significarán cambios en los contratos. El llamado que yo hago, es que en estos tres años perdidos perfectamente se podrían haber invertido en un trabajo legislativo sobre esta materia. 

¿Esto debiera ser ley, o reglamento?
Lo primero que debiera hacerse, es legislar respecto al concepto de consentimiento inequívoco. Segundo, que se reglen los aspectos que tienen que ver con el uso de los medios a distancia para poder materializar el consentimiento. Y tercero, que esta materia debe ser horizontal.

¿En qué sentido?
El reglamento estaba destinado originalmente a los contratos del mercado financiero, entonces la gran pregunta es qué pasa con otras industrias. Las telecomunicaciones, AFP, Isapres, todos los servicios masivos.

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