Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Cobre: nuevo mecanismo de estabilización para pequeña minería

logotipo de Pulso Pulso 22-12-2016

El Ministerio de Hacienda presentó hace sólo unos días un nuevo mecanismo de estabilización del precio del cobre para la pequeña minería. A grandes rasgos, este nuevo mecanismo, al igual que aquel hoy en funcionamiento y al que reemplaza, operaría a través de Enami y buscaría disminuir, aunque no eliminar, la volatilidad de precios que enfrentan los pequeños productores, quienes -de acuerdo con declaraciones del ministro Valdés- no serían capaces de acceder al mercado de capitales en busca de protección frente a la volatilidad y, por lo tanto, se verían imposibilitados de desarrollar proyectos de inversión.

Antes de entrar en el detalle del proyecto (boletín 10995-08), es indispensable preguntarse si es razonable que estos mecanismos de estabilización, como por ejemplo el de los combustibles (Mepco), existan. Después de todo, ¿no es parte del verdadero costo de utilizar un insumo como la gasolina o de participar de un negocio como el del cobre verse enfrentados a la volatilidad?

Se equivocan o pecan de ingenuos quienes dicen que -tanto para los combustibles como en el cobre- son los usuarios quienes finalmente cargan con el costo de estos “seguros obligatorios” entregados por el Estado, y que por lo tanto no gravan al resto de la sociedad, argumentando que por su diseño cuando el precio del petróleo baja se aumenta el impuesto específico en el caso del Mepco, y cuando el cobre está alto se les pagaría menos a los productores (o se les pediría devolver préstamos), lo que finalmente internaliza el costo del seguro. Lamentablemente, lo anterior es sólo en el papel. Bien sabemos que la operación de estos mecanismos nunca es simétrica ante alzas y bajas y que, a la larga, terminan convirtiéndose, en el mejor de los casos, en seguros de precio pagados por el resto de los chilenos a pequeños mineros y automovilistas, y en el peor de los casos, subsidios permanentes a estos grupos.

Volviendo al proyecto, se crea un Fondo de Estabilización administrado por Enami de US$50 millones y se establecen bandas de precio que permitirán, al ser comparadas con el precio internacional del cobre (BML), determinar cuándo se les pagará más o menos a los productores con cargo (o en beneficio) del mencionado Fondo.

Es aquí donde empiezan a surgir dudas adicionales, por ejemplo que según el proyecto la operación del mecanismo en la práctica queda sujeta a un reglamento del Ministerio de Hacienda, siendo este quien determine las reglas y la real operación de las bandas y los parámetros de las mismas. No es lo mismo una banda más “ancha” que una más “delgada”, en términos de riesgo, y como hemos aprendido del Mepco (y sus antepasados Fepco y Sipco), tampoco es lo mismo en términos de discrecionalidad cuán seguido se actualicen o qué valores puedan eventualmente tomar los parámetros que determinan las bandas. Un abogado diría que delegar todas estas atribuciones a un reglamento es, al menos, un ejemplo de mala técnica legislativa.

Pero hay más preguntas: ¿qué asegura que los productores vendan a Enami cuando los precios internacionales sean considerablemente superiores a los pagados por Enami con el nuevo sistema?, ¿qué pasará si se agota el Fondo?, ¿simplemente verteremos más recursos?, ¿cómo determinaremos quiénes son pequeños?, ¿sólo por las toneladas mensuales de venta como estipula el proyecto?, ¿un próximo Gobierno irresponsable podría simplemente gastarlo como subsidio a los pequeños productores?

Problemas -o al menos preguntas- de fondo y forma que exigen respuestas durante la discusión legislativa de esta nueva iniciativa del Gobierno.

*El autor es economista Libertad y Desarrollo (LyD).

Más de Pulso

image beaconimage beaconimage beacon