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Comicios legislativos de EEUU: la otra batalla que perderían los republicanos

logotipo de Pulso Pulso 17-10-2016 Francisca Guerrero

Las elecciones de 2016 han puesto de manifiesto los enormes desafíos que enfrenta el Partido Republicano, que ve como disminuyen las posibilidades de que Donald Trump se convierta en Presidente de EEUU, al tiempo que ve amenazado su liderazgo en el Congreso. Según sondeos y probabilidades, el partido del elefante no sólo cedería el control del Senado, sino que podría perder más escaños de los esperados en la Cámara de Representantes. 

“Mi impresión era que los republicanos estaban encaminados a mantener sus pérdidas en la Cámara por debajo de los 10 escaños”, dijo a Bloomberg David Wasserman, editor de política de Cook Political Report, quien sostuvo que la situación del partido “se está deteriorando rápidamente”, por lo que plantea que el rango de asientos que les arrebatarían los demócratas podría alcanzar los dos dígitos. 

Pero las encuestas no son concluyentes respecto a cómo se va a constituir la nueva Cámara. En base al promedio de sondeos de Real Clear Polítics, de un total de 435 escaños, hay 15 que muestran un empate técnico, por lo que habrá que esperar hasta el 8 de noviembre para ver quién se los adjudica. Entre ellos se cuentan distritos de Arizona, Texas, Iowa, Florida y Nevada, entre otros. 

El Grand Old Party (GOP, como también se le conoce a los republicanos) tendría asegurada su victoria en 207 y probablemente ganaría otros 21 puestos de la Cámara, mientras que los demócratas se adjudicarían de seguro 175 asientos y también muestran ventaja en otros 13. 

De acuerdo a estas cifras, por el momento sólo es claro que el partido del Presidente Barack Obama recuperará un escaño en la cámara baja. 

Recambio en el Senado

Pero donde los demócratas están jugando a ganador, es en el Senado, donde actualmente cuentan con 46 asientos, mientras que sus rivales se quedan con 54, adjudicándose su control. 

Según FiveThirtyEight (ver iPad), hasta el viernes había un 60,3% de probabilidades de que los demócratas lideren el senado a partir de enero, mes en que asumen sus cargos los ganadores de las elecciones de noviembre. Esto considerando que además de los 36 escaños que ya tienen en su poder, de los 34 que se renuevan se quedarían con 14, sumando un total de 50 plazas. 

De esta manera el bipartidismo se repartiría en partes iguales los 100 asientos del senado, situación en la que dirime su control el vicepresidente, que presumiblemente será Tim Kaine, el compañero de fórmula de Hillary Clinton. 

En tanto, las encuestas no han dilucidado el resultado de las elecciones de ocho estados clave y, sin contarlos, demócratas y republicanos se adjudican 46 senadores, cada uno. 

En este marco, un sondeo interno del Comité de la Campaña Demócrata del Congreso, que filtró Politico, concluyó que su partido tiene una ventaja de siete puntos cuando se consulta a los votantes sobre a quién quieren que controle  el Congreso. Esos datos coinciden con una encuesta elaborada por NBC News / Wall Street Journal, que mostró que el 49% de los consultados está a favor de un Congreso de mayoría demócrata frente al 42% que quiere un control republicano.

En definitiva, el balance no es positivo para el GOP y mucho de esto tendría que ver con la figura de Donald Trump, cuya candidatura a la Casa Blanca nunca ha logrado convencer a sus correligionarios. 

Michael Steele, ex presidente Nacional Republicano, aseguró en entrevista con CNN que los candidatos republicanos al Congreso han tenido problemas para encontrar un equilibrio entre no acercarse demasiado a la controvertida campaña de Trump y al mismo tiempo no molestar a sus seguidores que están hartos con Washington. 

“El tiempo de pose política endeble ha terminado (...) Ya no se puede caminar por la cuerda floja”, señaló Steele, subrayando que en este punto “se está afuera o adentro” de la campaña presidencial. 

Pero Trump no es lo único que incomoda al GOP. Steele plantea que el partido de presidentes como Ronald Reagan y Dwight D. Eisenhower está luchando “a brazo partido con la corrosión interna”, mostrando en estos momentos más desavenencias que una visión común de país.

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