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Complejidad de la pugna con Corfo explica salida de china Shanshan de carrera por SQM

logotipo de Pulso Pulso 01-09-2016 L. Cárdenas y G. Orellana

El conflicto con Corfo se instaló como una de las principales trabas para concretar la venta del control de SQM, proceso que lleva adelante el mayor accionista de la minera no metálica, Julio Ponce, en una operación que lidera Itaú Argentina.

El ex presidente del directorio de la firma decidió poner en el mercado las acciones de Pampa Calichera que están en manos de Oro Blanco, y que junto a Kowa dan derecho al control de la compañía. El proceso ha concitado el interés de diversos actores, entre ellos la empresa china Ningbo Shanshan que, según publicó Reuters a comienzos de la semana, se erigía como la gran favorita para quedarse con el activo.

Pero el martes la asiática decidió echar pie atrás.  La compañía envió una comunicación a la Bolsa de Valores de Shanghai, en la que anunció su decisión de abandonar la carrera ante la “incertidumbre” y la “complejidad” de la operación. A esto se suma que los plazos no le cuadraban, luego que se decidiera adelantar la recepción de ofertas vinculantes, lo que dejó fuera de foco a los chinos.

La decisión de la china llega justo dos días antes de las reuniones de directorio de las sociedades cascada, que se realizarán hoy, y apenas a cinco días de que venzan los plazos para presentar las ofertas.

Según cercanos a la compañía asiática contactados por PULSO, la postura asumida por la agencia estatal es uno de los elementos que han seguido metiendo ruido en la operación. Varios de los interesados en quedarse con el control de la empresa se han reunido con el vicepresidente de la agencia estatal, Eduardo Bitrán, para conocer su postura respecto al conflicto con la ex Soquimich y saber si está dispuesto a flexibilizar su postura en caso de un cambio de control.

La posición de Bitrán ha sido tajante: sólo se allanaría a un acuerdo en caso de que el nuevo controlador establezca un gobierno corporativo transparente y que el proceso de cambio de control se haga de una forma transparente, idealmente mediante una OPA en el que todos los accionistas se vean beneficiados por la operación.

Esto es visto, en el círculo cercano a Ponce, como una abierta intromisión de Bitrán, quien ha liderado personalmente la arremetida con Corfo. Ayer, el representante de gobierno no quiso referirse a la decisión de Shanshan, pero reiteró su interés en que la operación se realice mediante una OPA. Además, aseguró que no tiene total certeza de que vaya a haber, efectivamente, un cambio de control.

A Bitrán le generó molestia la decisión de Ponce de seguir ligado a SQM mediante la participación minoritaria que tendría a través de Potasios, sociedad que da derecho a un director y no forma parte del proceso de venta.

Un cercano a la empresa china, con oficina en el país, señaló que una de las razones de la decisión de Shanshan es que la licitación tiene para mucho rato y que el proceso se ve bastante más engorroso que lo que creían al comienzo. 

Además, añade que el mayor riesgo es que esto demore varios años, incluso pasando hasta el próximo gobierno si es que no se logra frenar los juicios antes.

“Es mucha plata. Es una pelea de largo aliento. Todo esto terminó por complicar la operación y la salida de los chinos, pero siguen otros en carrera”, señaló la fuente.

Directorios clave. Los directorios de las sociedades cascada están citados para hoy, en una reunión en la que, se espera, se analice la razón por la que no está listo aún el informe que justifica pas razones para excluir a Potasios de la transacción.

La decisión de mantener la propiedad sobre Potasios está tomada y con ello Julio Ponce busca seguir ligado a la minera no metálica de la que fue presidente durante décadas. A fines de 2015 Oro Blanco comunicó la contratación de Itaú BBA para liderar el proceso de enajenación de Oro Blanco, proceso con el que Ponce podría recaudar unos US$2.000 millones. Si bien Calichera, Inversiones Global Mining (filial de la primera) y Potasios tienen cerca de un 30% de la propiedad económica, poseen el 50,32% de la serie A de Soqui, la cual elige a 7 de los 8 directores que componen la mesa, derechos políticos por los que Julio Ponce exige un premio.

Sin embargo, los estatutos establecen que ningún accionista puede votar por más del 37,5% de las acciones de cada serie, por lo que el porcentaje que detenta el grupo Pampa no es suficiente para alcanzar la mayoría. Ello, justamente es lo que obligó a Ponce en 2006 a formar un pacto de accionistas con Kowa, de forma tal de alcanzar cuatro directores gracias a su 3,83% de la serie A. 

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