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Con los ojos hacia China

logotipo de Pulso Pulso 28-11-2016

He tenido la fortuna de participar en el último encuentro de familias empresarias organizado por FBN (Family Business Network) desarrollado en China. Lugar oportuno para la reflexión, pues pocos saben que ellos tienen 60% de empresas privadas, 90% de estas de carácter familiar. 48 millones de firmas que, según datos compartidos durante el evento, tendrán 30 millones de sucesiones de la primera a la segunda generación en los próximos cinco años.

Pude visitar diversas regiones de ese gigante asiático, e interactuar directamente con empresarios y académicos. Escuchar a Long Yongtu, negociador en jefe del acceso de China a la WTO (World Trade Organization), quien en un inglés impecable nos entregó números que impresionan, al igual que la disciplina, planificación y responsabilidad con la que, como país, están llevando sus negocios.

China está abocada hoy a ganarse la confianza de la comunidad de negocios del mundo, su cambio de estrategia no ha sido ni sutil ni disimulado. Menos ante la incertidumbre generada en los mercados por la llegada de Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos. Buen ejemplo de ello es la visita del Presidente Xi Jinping a Latinoamérica. La ampliación de su visita se conoció tras el triunfo del electo Presidente norteamericano, quien durante toda su campaña tuvo palabras poco delicadas para este lado del mundo.

China reaccionó con inmediatez, preparados desde hace meses, hoy aparece promoviendo una alternativa al TPP. Es este, quizá, el más claro gesto de cómo Beijing pretende acrecentar su influencia externa en el mundo, partiendo por Latinoamérica.

Durante años China no despertaba simpatías entre inversionistas, motivados por la desconfianza en el régimen comunista, su economía, sus bancos y su mercado de acciones. Sin hacer una apología de ellos, las nuevas autoridades de ese país han buscado dejar a un lado el popular prejuicio de ser sólo el país que vende barato y en ello están dando pasos agigantados.

Sin abandonar la conveniencia de precios y vía fuertes inversiones tecnológicas, apuntan ser primeros en rapidez de respuesta. Renombradas marcas mundiales ya los están prefiriendo como mercado estratégico, no sólo por el acelerado desarrollo de una clase media pujante, aspiracional, y que busca distinguirse, sino con la expectativa de apoderarse del mercado del futuro. Y aunque para muchos no se han generado ganancias significativas, esas firmas visionarias -prácticamente de todos los ámbitos de negocios- han optado por reinvertir y trabajar duramente por un liderazgo venidero.

La consecuencia más importante que está trayendo este sostenido esfuerzo tiene una enorme relevancia estratégica, ya que China está actualmente centrada en convertirse en un líder global en innovación. Si su empresa quiere innovar, el gigante asiático es y será en el futuro un buen lugar. Algunos ya están montando centros de observación, exploración y alianzas tecnológicas con firmas que abarcan todo tipo de rubros.

Hay 30 millones de nuevos herederos más jóvenes, preparados, que hablan inglés y con ganas de que esta China produzca y exporte no sólo productos al mejor precio, sino tecnología y alternativas competitivas.

Cabe prepararse, asesorarse y preguntarse si Chile y el mundo estarán listos para colaborar y competir con esta nueva China, y no sólo limitarse a venderle commodities. En este nuevo escenario, donde se sabe más atractiva, China obliga a quienes la buscan, o a quienes ya negocian con ella, a ser más competitivos e innovadores. Es hora de entender las oportunidades que representa esta China 2.0 y sus mil millones de habitantes, que crecientemente compran, venden e interactúan digitalmente. Algunos ya lo están haciendo.

*El autor es director Centro Gobierno Corporativo & Familias Empresarias UDD y CEO de Proteus Management Consulting.

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