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Con o sin patines

logotipo de Pulso Pulso 30-12-2016

Lejos la noticia más lamentable de la semana fue el fuerte retroceso de los liceos emblemáticos en la PSU. Por primera vez en la historia, no hay ninguno entre los 100 mejores del país. Así comienza a cristalizarse el objetivo de bajar de los patines a los niños que avanzan más rápido, crudamente planteado por Nicolás Eyzaguirre a poco de asumir como ministro de Educación.

En todo caso, ya lo habían anunciado Fernando Atria y su lote en “El otro modelo” (2013), libro de cabecera de la Nueva Mayoría, cuando afirmaban que la selección en los colegios es simplemente incompatible con el régimen de lo público. Porque como los mismos autores lo reconocen, “cuando no es igual para todos, la libertad no es libertad, es privilegio”. Con ello le pusieron la soga al cuello a los colegios emblemáticos, uno de los pocos espacios efectivos de movilidad social que brinda la educación pública chilena. Mal que mal, cuando el mérito y el esfuerzo son vistos como algo parecido al abuso, y no como facultades propias del ejercicio de la libertad humana, la excelencia es condenada al ostracismo.

Lo paradójico es que, como lo reconocen destacados dirigentes de izquierda como Carlos Ominami y Sergio Bitar, ese igualitarismo educacional finalmente termina cerrando puertas a una conformación más meritocrática y diversa de la elite criolla.

Es cierto que, como reclama Giorgio Jackson, la Ley de Inclusión aún no entra en régimen. Cuando lo haga la selección por merito no sólo será mala, sino que será ilegal. Pero se equivoca el diputado al hacerse el cucho con el efecto de las señales que, por años, han venido dando él mismo, Atria, Bachelet y la Nueva Mayoría. Haber despreciado el mérito y validado política e institucionalmente las tomas, no es gratis. La actual generación de egreso del Instituto Nacional perdió en total casi un año y medio de clases. Y las postulaciones han caído a la quinta parte en la última década.

Pero no todo está perdido. Los 60 liceos Bicentenario de Excelencia creados en el Gobierno del Presidente Piñera brindan una luz de esperanza. Cuatro de los diez mejores municipales son Bicentenario y, pese a llevar apenas cinco años funcionando, en promedio obtienen los mismos resultados que los centenarios emblemáticos.

El contraste es claro. Mientras unos optan por poner patines, otros los quitan. Usted decide.

*El autor es director ejecutivo Fundación Avanza Chile (@gblumel).

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