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Conectividad con integración social: el nuevo paradigma para mejorar la calidad de vida

logotipo de Pulso Pulso 02-12-2016 Efraín Moraga

La conectividad es un tema de carácter nacional, y de cara al crecimiento de la población en las principales ciudades de Chile, los requerimientos de movilidad y el aumento del parque automotor, se ha configurado como un serio reto para la generación de infraestructura y políticas públicas que la mejoren. 

“La conectividad tiene dos dimensiones: una física, que tiene que ver con el traslado, movimiento e intercambio de personas, bienes y servicios, y otra que tiene que ver con los contenidos y la información, que es la conectividad de las telecomunicaciones”, afirma Pablo Allard, decano de la facultad de Arquitectura y Arte de la Universidad del Desarrollo. 

El Consejo Nacional de Desarrollo Urbano (CNDU) impulsa una tercera visión, que nace desde la perspectiva de la integración social y que tiene que ver con el combate de la segregación socio-territorial como una de sus líneas argumentativas.

“Con el tiempo la gente con menores recursos ha sido expulsada a los márgenes de las ciudades y esas personas tienen serios problemas de conectividad con aquellas partes donde se dan las oportunidades de trabajo, educación, salud y vivienda”, manifiesta Germán Correa, miembro de la secretaria ejecutiva del CNDU y presidente de EFE. 

Desde la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) aseguran que uno de los principales desafíos en materia de conectividad es la planificación, la cual debe definir aspectos cruciales, como por ejemplo: dónde estará ubicado el puerto de gran escala de Chile, el desarrollo del ferrocarril y el potenciamiento de la inversión en rutas interurbanas. 

“Casi el 90% de la población vive en ciudades y eso genera presiones importantes a la infraestructura que se requiere para tener a tanta gente viviendo dentro de superficies más acotadas”, asegura Carlos Piaggio, gerente de Infraestructura de la CChC. 

De acuerdo con el estudio de infraestructura crítica para el desarrollo, de la CChC, de aquí a 2025 se requieren inversiones por US$30.353 millones para mejorar la conectividad en el país.

Infraestructura de conectividad

Según el Reporte de Concesiones de Copsa a septiembre, el tráfico total de vehículos en autopistas interurbanas aumentó 14,2% en comparación al mismo período del año anterior. Mientras, el total de vehículos contabilizados en los pórticos de las autopistas urbanas aumentó 8%, superando los mil millones de transacciones.

En tanto, el tráfico total de pasajeros en aeropuertos aumentó 11,4%, y el flujo internacional de carga, 27,1% durante el mismo periodo. Desde Copsa aseguran que el mejoramiento tanto de la Ruta 5 como de las vías transversales, además los corredores bioceánicos está entre los desafíos de conectividad más importantes.

“Tenemos que trabajar fuertemente y desde ya. No podemos seguir esperando, ya sea en rutas alternativas a las actuales vías concesionadas, que tendrán que hacerse por concesión, porque claramente el Estado chileno no tiene los recursos para abordarla, y también en la ampliación de las actuales rutas, especialmente las conurbaciones Santiago-Valparaíso-Rancagua y Concepción-Talcahuano-Penco”, explica Juan Eduardo Saldivia, presidente de Copsa. 

Estas obras no sólo brindarían la posibilidad de mejorar la infraestructura de movilidad entre las principales ciudades del país, sino que posibilitarían el mejoramiento de otras conectividades, como es el caso de las redes de electrolineras e impulsar otros medios de transporte sostenible. 

“Actualmente existen 12 puntos de carga en lugares estratégicos de la capital y uno en Viña del Mar. Esta red permite surtir de energía a los vehículos 100% eléctricos que circulan por Santiago, pero es importante seguir ampliando la red de electrolineras para asegurar de mayor manera la autonomía de los autos eléctricos”, manifiesta Andrea Veiga, gerente de Marketing Corporativo de BMW Chile.

Este concepto se desarrollaría dentro del marco de una agenda proactiva de conectividad, que considere este tema dentro de la planificación nacional y que permita mejorar la movilidad desde una perspectiva sostenible. 

“Hay que entender el problema del transporte como un problema de movilidad sustentable y allí es donde hay que llevar a las regiones este concepto con más fuerza”, dice Cristián Bowen, ex subsecretario de Transportes y Telecomunicaciones. 

Desde el mundo inmobiliario aconsejan que cada región sea evaluada de acuerdo a sus propias características productivas y cotidianas, para definir cuál es la estrategia de flujos que mejor funcione tanto internamente como con otras regiones. 

“El trabajo conjunto entre lo público y lo privado, asegurando una correcta implementación de sistemas viales y de transporte, es la única manera de que todos pensemos en ciudades a largo plazo, con fines comunes. Ese es el desafío”, afirma Enrique Joglar, gerente de desarrollo de inmobiliaria INDESA.

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