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Contundente mensaje del Banco Central para evitar mayor deterioro de las finanzas públicas

logotipo de Pulso Pulso 08-09-2016 Miriam Leiva P.

El presidente del Banco Central, Rodrigo Vergara, puso los puntos sobre las íes al presentar el Informe de Política Monetaria (IPoM) ante el Senado, donde ajustó la proyección de crecimiento para este año, a un rango entre 1,5% y 2% y admitió una convergencia más rápida de la inflación hacia la meta de 3%.

Pero más allá de las proyecciones, y ante una alta concurrencia de legisladores, el economista se lanzó con una reflexión final para determinar hasta dónde las políticas monetaria y fiscal pueden contribuir al crecimiento. Fue su forma de insertarse en el debate por la baja expansión de los últimos cuatro años que no supera el 2%, y justo en este momento marcado por la pronta discusión del Presupuesto para el próximo año y por las voces que abogan por un mayor estímulo de las tasas de interés.

“Es evidente que ni la política monetaria ni la fiscal pueden eliminar el ciclo económico ni menos afectar el crecimiento tendencial. Sin embargo están capacitadas para suavizar el ciclo y ayudar a un ajuste sano de la economía ante shocks internos y externos”, partió Vergara.

Indicó que Chile es uno de los pocos países de la región que han estado al borde del desarrollo, por lo tanto instó a aprovechar la oportunidad. “Los ciclos de las materias primas van y vienen, en el largo plazo los países son dueños de su propio destino, y detrás de aquellos que se desarrollaron están las buenas políticas públicas que hicieron”, observó.

En ese contexto recalcó que el acento no debe estar en suavizar el ciclo sino que en aumentar el Producto Interno Bruto (PIB). “Es clave que como país pongamos especial énfasis en el crecimiento de mediano plazo. Debemos pensar con especial cuidado cómo lo afectan las distintas políticas que se adoptan y privilegiar aquellas que lo fortalecen. Sin crecimiento, simplemente no hay recursos para profundizar las políticas sociales”, subrayó. 

Entre esas políticas y como uno de los pilares del crecimiento de los últimos 25 años, Vergara mencionó la estabilidad monetaria y fiscal “lo cual es extraordinariamente importante preservar en el tiempo. No preservarla puede tener efectos mayores y más negativos de lo que se está pensando”.

¿A qué se refiere? El presidente del Central es particularmente cauto en sus alusiones, pero sigilosamente en su mensaje queda en evidencia que se está refiriendo a aquellas voces que piden más gasto fiscal, ocupar los bonos soberanos o aumentar la deuda.

“ Muchas veces se miran los déficits de otros países como Japón, EEUU, países europeos, pero quiero decirles que aún no estamos a ese nivel porque esos países emiten monedas que son de reserva y tienen una ventaja mucho mayor que nosotros. Nuestros límites son menores”, señaló.

“Aunque en un principio se estime que los efectos de cierta acción de política pueden ser muy potentes, si los agentes juzgan que no es coherente con los equilibrios macroeconómicos, su impacto será bajo y hasta podría llegar a ser contraproducente”, prosiguió. 

Y se refirió a la política fiscal sostenida en una regla de balance estructural. Valoró la visión del Ejecutivo de mantenerla vigente y advirtió: “abandonarla no sólo puede provocar problemas en el futuro, sino que puede reducir hoy el efecto macroeconómico del gasto fiscal. No estoy abogando por la inflexibilidad total, ni por el apego mecánico a una regla”. 

De hecho recordó que hace un año se introdujeron dos flexibilidades al cambiar a balance cero y al recalcular el déficit cada año con los nuevos parámetros, pero alertó que no hay mucho espacio para seguir ajustando porque si el país entra en un período de parámetros a la baja significará que se estará por mayor tiempo gastando más sobre los ingresos de mediano plazo. 

“Tenemos una regla fiscal y a esa regla se la han ido introduciendo elementos de flexibilidad, me parece que está bien que así sea, si no el ajuste debiera ser muchísimo mayor y probablemente no razonable en una situación de desaceleración económica. Hay que tener en claro que sí hay ese espacio de flexibilidad y que hoy estamos con un déficit de 3% del PIB y eso no es menor y la deuda neta está aumentando (…) de alguna forma estamos llegando a un límite en lo cual creo hay que ser particularmente cuidadoso en esta materia”.

Vergara acotó que sus proyecciones de este IPoM las realizaron con un crecimiento del gasto público estimado en 3%. “Me preocupa especialmente que la acumulación de compromisos termine tensionando las finanzas públicas”, acotó. 

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