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Crecer en dignidad, justicia e inclusión

logotipo de Pulso Pulso 06-09-2016

Por estos días en que se lanzan y confirman candidaturas presidenciales, es clave preguntarnos dónde estará el foco social del debate de los aspirantes a gobernar. Es de esperar que la pobreza, necesidades y temores de los más vulnerables no sean temas olvidados y se conviertan en centro de las propuestas.

En la última cuenta pública del 21 de Mayo apenas se mencionó la pobreza, no se habló de erradicar campamentos ni de personas con necesidades extremas. Esto a pesar de que en los últimos cinco años la cantidad de familias que vive en campamento creció un 41,6%. ¿Cuándo y por qué dejamos de centrar las preocupaciones del Gobierno, de los políticos y de la ciudadanía en los más necesitados?

A fines de los 90, jóvenes idealistas -universitarios a los que no les faltaba nada- creaban Un Techo para Chile buscando retribuir lo que habían recibido, sabían que su foco debía estar en ayudar a los más pobres. Los centros de estudios hablaban siempre de crecimiento por y para la erradicación de la pobreza. Los partidos dirigían sus mensajes a los más necesitados. No queríamos ser desarrollados para ser parte de la OCDE o para creernos jaguares. El foco era que había gente pobre, que no tenía que comer, que no tenía acceso a la educación (ni buena ni mala). Y de ellos, nos hemos olvidado.

Quizá ahí está parte de la explicación. Nos preocupamos del crecimiento y fuimos exitosos. La mayor parte del país pasó a ser “clase media” y nos olvidamos de los que realmente necesitan el apoyo del Estado. Otro grupo empezó a decidir las elecciones, el discurso se centró en ellos y, junto con eso, se acabó la gratitud por todo lo que habíamos avanzado. Nos acostumbramos y pensamos que todo era exigible. Que todo era un derecho.

Y así el bien común pasó a la historia. Todo grupo se sintió con el derecho de exigir sus derechos en la calle, incluso atropellando derechos de pequeños locatarios y transeúntes. Mi derecho a bloquear la calle, sin pensar ni por un segundo en los derechos de esa mamá que va con su guagua al doctor, o del que necesita llegar a trabajar. ¿Será que, cuando se perdió la búsqueda del bien común, llegamos a la tiranía del que grita más fuerte, corta el tránsito o es trending topic? ¿Los derechos de unos pocos atropellan a todos los demás y nadie hace nada?

Estamos pagando universidades gratuitas, pero no hay fondos para tratar como corresponde a los niños del Sename, porque los niños del Sename no saldrán a gritar a la calle. ¿Piensan los tomadores de decisiones, las autoridades, los parlamentarios, en el bien común? ¿O sólo en los votos? Es triste ver que, coincidentemente, cuando dejamos de pensar en los más necesitados dejamos de tomar decisiones basadas en el bien común. Junto con eso, la clase política, las autoridades y la élite, se alejan del ciudadano común.

Crecer y vivir en dignidad, justicia e inclusión debería ser el foco de la política de desarrollo social del próximo Gobierno. Las políticas que se impulsen deben saber leer las necesidades de las personas y desarrollarse con coherencia, durabilidad y eficacia. Con tres áreas prioritarias específicas: los derechos de los niños en situación vulnerable, el aseguramiento de una vejez digna y una reforma al sistema de salud, que permita que las familias no teman que una situación inesperada en esta materia las condene a la pobreza.

Las campañas presidenciales y la elaboración de los programas de gobierno son siempre una oportunidad para volver a poner el foco de nuestra política de desarrollo social donde corresponde.

*La autora es directora de Asuntos Públicos de Burson-Marsteller y ex subsecretaria de Carabineros (@CarolCBown).

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