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Crisis en Casa de Moneda: deuda se dispara y entra en incumplimiento de covenant

logotipo de Pulso Pulso 17-10-2016 C. Arroyo/M. Villena/P. Poblete

Difícil ha estado el panorama para Casa de Moneda bajo la nueva administración. Una mezcla entre altas inversiones que han tenido problemas para rentabilizar y deuda ha deteriorado sus resultados financieros al punto que hoy enfrenta incumplimiento de uno de los dos covenants de un crédito con BNP Paribas por US$50 millones.

Detrás de esto está la estrepitosa caída de la rentabilidad de su patrimonio a cifras negativas, pasando de 1,91% a -5,24%, entre 2009 y junio de este año, a lo que se suma una liquidez casi en cero. La deuda financiera equivalía a fines de junio al 80% del total de sus obligaciones con terceros, mientras que su nivel de endeudamiento se empina a una vez su patrimonio, desde el 0,4 de hace siete años.

De ahí que a junio de este año, el indicador deuda /ebitda de la estatal se encuentre en 9,71 veces, lo que supera en 5,7 puntos el límite establecido en el covenant del crédito que mantiene de BNP Paribas, según el cual Casa Moneda no debe exceder las 4,0 veces en este índice. Sin embargo, la entidad aclara en sus resultados, que la situación no implica default, y precisa que “es transitoria y no se ha requerido contraer obligaciones financieras adicionales”. En todo caso, esto provoca que la empresa deberá informar previamente en caso de requerir contraer obligaciones financieras adicionales.

No obstante, todavía cumplen con el covenant de deuda/patrimonio exigido por la misma entidad, que hoy está en 0,52 veces, por debajo del máximo de 1,2 veces. A junio, la firma acumula pérdidas por US$4,1 millones, casi el doble de lo exhibido a igual mes de 2015, cuando las pérdidas eran de US$2,5 millones.

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Mala apuesta. Según el último informe de resultados, el objetivo del préstamo contratado en abril de 2013 con BNP Paribas, fue financiar parte del plan de inversión a cuatro años (2011-2014) para la implementación de una nueva línea de billetes. Ésta, totalizaba US$95,4 millones y se financiaría con US$30,8 de recursos propios y US$16,9 millones de capital estatal. Del total de la inversión, US$65,9 millones se destinarían a la compra de maquinaria, y US$12,3 millones al IVA de las mismas. Además, se contemplaron otros US$17 millones para obras civiles e infraestructura y capital humano.

La nueva tecnología les permitiría participar, por ejemplo, en la licitación de la nueva línea de billetes chilenos. Pero, hasta ahora, la inversión no se ha traducido en la impresión de ningún ejemplar nacional desde que se lanzara la nueva línea en 2009. De hecho, su última impresión de papel moneda para el Banco Central local fue en 2011 y de ejemplares antiguos.

Según datos en transparencia, en los últimos años los servicios prestados por Casa de Moneda al Banco de Central de Chile se limitan a la custodia de billetes y monedas, y acuñación de moneda, por contratos licitados que vencen entre este año, en 2018 y 2022. Asimismo, ha realizado pruebas de impresión de billetes, para acreditarse como proveedor válido para una próxima licitación de la nueva línea nacional, la que muy probablemente se realice a fines de 2017.

Consultada Casa de Moneda sobre el detalle de la situación, la entidad declinó comentar al respecto por decisión del directorio, presidido por Sergio Henríquez, ministro de Vivienda y Urbanismo del gobierno de Eduardo Frei Ruiz Tagle y ex director de EFE y de otras empresas del sector público. Hernández trajo como gerente general a otro ex EFE, Fernando Aguirre.

Conflictos internos Fuentes de la banca señalan que “un banco siempre tiene un grado de inquietud por la sanidad financiera de sus deudores”. Pero, en el caso de Casa de Moneda, agrega, “está en una posición de Ebitda y de caja bastante compleja desde hace un tiempo y no parece mejorar”.

Hay además problemas con el personal interno. La firma se enfrenta a demandas laborales presentadas por tres trabajadores. En la respuesta legal a estas acciones, la empresa sostuvo que se ha cumplido la legislación y que las desvinculaciones forman parte de un “proceso de racionalización, debido a la realidad económica que ha impactado a la empresa, lo que conllevó a redefinir los cargos y optimizar sus recursos administrativos”. En este marco, el documento hace referencia a que la estructura orgánica interna de la empresa “ha debido reorganizarse, realizando severas modificaciones, en donde cabe destacar para el caso de marras, que se dispuso la fusión de la gerencia de impresión de valores con la gerencia de acuñación de monedas, lo que conllevó la desvinculación de varios trabajadores”. En total, fueron 19. 

Además, hay reclamos de ex trabajadores que acusan el impago de salarios de los últimos tres meses. A esta situación el abogado de la empresa señaló en su respuesta ante la justicia, que en abril y mayo se pagó un bono especial debido a que a los trabajadores se les exigió un esfuerzo especial para cumplir con un contrato. Dicho esfuerzo fue solicitado a raíz del desperfecto de una máquina, que impidió el normal desenvolvimiento de las funciones “impactando la impresión a plena producción del dinero a favor de nuestro contratante extranjero”.


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