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Crowdfunding: una nueva forma de invertir en propiedades

logotipo de Pulso Pulso 28-07-2016 Paula Núñez

Hace algunos años, sitios como Kickstarter o Idea.me ayudaron a masificar las plataformas de financiamiento compartido. Así, un sinfín de emprendimientos han logrado convertir un prototipo o idea en negocios rentables, asegurando el inicio de la producción, como ocurrió con el primer reloj inteligente, Pebble. Sólo Kickstarter ha conseguido financiar 109.550 proyectos que representan US$2,5 mil millones. Con este modelo, el sector tomó el entorno colaborativo y lo adaptó a las necesidades del mercado dando con el denominado crowdfunding inmobiliario.

En términos simples, es la compra colaborativa de personas naturales y jurídicas que tienen como finalidad adquirir activos de alta rentabilidad. Otro modelo contempla la compra de metros cuadrados en UF, junto a un modelo de negocio hotelero, con la modalidad de arriendo diario, multiplicando por tres los flujos de renta mensual. Este último es el tipo de negocio que desarrolla Facilityrent, el crowdfunding que se instaló en nuestro país en noviembre de 2014. “En nuestro caso se adquiere metros cuadrados sin créditos hipotecarios, esto permite no ahorrar para el pie. Por otro lado, permite adquirir acciones de sociedades por acción con carácter de dividendos, y no arriendos, obteniendo otra operación tributaria para los inversionistas”, dice Gonzalo Jiménez, CEO de la compañía. Además, en épocas en que el e-commerce ha experimentado una fuerte alza, la venta de metros cuadrados también se comercializa de esta manera. 

Otra plataforma de crowfunding es Propius, donde la inversión mínima es UF40, y cada propiedad tiene una cantidad de acciones que va en proporción al precio del inmueble, y que varían entre 15 y 40 acciones.

Un aspecto importante de esta estrategia de inversión tiene que ver con la diversificación de riesgos. Bajo ese contexto, el inversionista puede tener activos inmobiliarios de diferentes tipos en un mismo fondo. Por ejemplo, $10 millones distribuidos en un departamento en el sector oriente, otro en el centro y de una casa en Talagante, lo que permite diversificar con poco capital diferentes lugares geográficos y, por ende, diferentes riesgos asociados al mercado inmobiliario.

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Inversión transversal

El crowdfunding inmobiliario se está desarrollando fuertemente en países como Estados Unidos e Inglaterra, “Es un modelo bastante validado en mercados más desarrollados. En lo que respecta a Latinoamérica, y particularmente en Chile, este concepto está recién iniciándose, pero irá tomando más fuerza en los próximos años por el problema de la jubilación que es transversal en la población, por lo que la gente se verá más atraída a la renta inmobiliaria”, cuenta Cristián Lecaros, CEO de Inversión Fácil. El ejecutivo señala además que esta alternativa es ideal para aquellas personas que no tienen capacidad crediticia, por lo que los modelos de crowdfunding, donde la persona solo pone un grado de ahorro en una participación de un departamento, casa o pieza de un hotel tomará cada vez más fuerza. 

El nivel mínimo de inversión en este tipo de plataforma es de UF20 que se asocian a un proyecto y hay plazo de hasta 48 meses para su pago (periodo que varía de acuerdo al proyecto que se busca financiar). Al tratarse de montos no tan altos, muchos inversionistas optan por el pago automático. “Rentabilizando al máximo el valor metro cuadrado se consigue una rentabilidad promedio de 8% anual, que en forma anexa, se complementa con los flujos de renta de cafeterías en este activo, aumentando los flujos mensuales”, señala Jiménez.

Con una visión más bien conservadora, la adopción de este sistema debiera ser lenta en Chile, pues las plataformas deben ser capaces de pasar la barrera de confianza, y en la medida que ocurra podría crecer más rápidamente. “Creo que el crowdfunding inmobiliario tiene una perspectiva interesante y eso va a cobrar cada vez más fuerza en la medida que los modelos de administración se profesionalicen y que también la población empiece de a poco a adoptar el concepto, ya que hasta ahora no está internalizado en la gente”, enfatiza Lecaros.

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