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Desigualdad cede en Chile pero hay dudas en su evolución

logotipo de Pulso Pulso 24-11-2016 Rodrigo Cárdenas

La desigualdad se convirtió en los últimos años en la principal variable de discusión político-económica en gran parte de los países del mundo, en especial tras la crisis financiera de 2008.

El estancamiento o aumento de esta variable en países desarrollados ha generado una ola de críticas al “modelo” y una mayor desafección de las grandes masas con las elites económicas y políticas. Esto, a pesar de que a nivel global el mundo es hoy más rico y menos desigual que, por ejemplo, a mediados del siglo XX.

En Chile esta variable también ha estado en medio del debate, cobrando especial fuerza a partir del movimiento estudiantil de 2011, donde miles de universitarios ya no estaban viendo que la educación permitiera cambios relevantes en la escala social. Pero sí lo estaba haciendo.

Tomando en cuenta los datos disponibles de desigualdad desde 1989, esta variable ha estado transitando a la baja, en especial desde los primeros años del siglo actual. Aunque Chile sigue siendo una de las naciones más desiguales del mundo (superada sólo por algunos países de América Latina y de África, según un reporte reciente del Banco Mundial y el más desigual de la OCDE), el proceso ha sido constante.

Si en 1989 el índice Gini -que mide el grado de desigualdad a nivel agregado por país- mostraba un nivel de 56,2, en la Casen actual el índice llegó a 49,5, ubicándose por primera vez bajo los 50 puntos. Aunque en las últimas encuestas se cambió la metodología (que hizo que el nivel del Gini bajara un poco más), la tendencia con la serie anterior es la misma. Además, el país destaca como uno de los que logró la mayor baja en la desigualdad en la OCDE posterior a la crisis subprime.

Otras naciones, como Argentina y Bolivia, vieron incrementarse fuertemente su desigualdad a mediados de los 90, para luego comenzar a caer. En el caso boliviano, según datos del Banco Mundial, aún no se logra volver al nivel de fines de los 80.

Explicaciones

Uno de los elementos que los expertos consideran clave para disminuir la desigualdad es el crecimiento económico. La investigadora de Libertad y Desarrollo, Paulina Henoch, sostiene que al estar en el actual escenario de desaceleración, existe el riesgo que el ritmo de disminución de la desigualdad se frene.

Entre 1989 y 2015, Chile es el país que mostró el mayor crecimiento del PIB, con un promedio anual de 5,1%, seguido de Costa Rica, Brasil y Perú. Sin embargo, se estima que durante la actual administración, el crecimiento de Chile esté en torno al 2%. 

La experta advierte que en la última Casen ya “se observa una menor ritmo de disminución”. Además, indica que “en 2016, si continúan estos indicadores de más desempleo y menos remuneraciones, tendrían un impacto en las personas más vulnerables y con ellos en los indicadores sociales. Lo que vimos que las políticas focalizadas era que había aumentado el ingreso de los más pobres, es lo que se había observado en los últimos años y eso es lo que se teme que deje de ocurrir”. 

El director del Instituto de Economía de la UC, Claudio Sapelli, pone otros elementos en la ecuación. El economista sostiene que “hay razones estructurales y de largo plazo positivas en los indicadores sociales. Ahí la educación es un tema de primer orden”.

El experto ha señalado en su libro “Chile: ¿Más equitativo?” que el aumento de cobertura en la educación está haciendo que las generaciones más jóvenes sean menos desiguales que las más viejas, agregando que es “cosa de tiempo” antes que tengamos en el país un Gini cercano al promedio OCDE y que pocas veces en el mundo se habían visto bajas tan importantes como las de los últimos años. 

Sin embargo, el académico de la Universidad de Maryland e investigador de Clapes UC, Sergio Urzúa, señala que lo que realmente está detrás de esta baja en la desigualdad en los últimos 15 años es el boom de los commodities (ver entrevista en página 6). El economista indica  que todos los países de la región se vieron estas disminuciones en la desigualdad, y en algunos casos incluso mayores a las que se registraron en Chile. Así, el factor clave habría sido la fuerte mejora en los términos de intercambio en la mayoría de los países de la región, lo que hizo aumentar los ingresos de la parte baja de la distribución.

Asimismo, el experto muestra que las mayores caídas en desigualdad entre las personas sin educación superior, se encuentra en el segmento de entre 46 y 55 años. En tanto, entre los que cuentan con educación superior la mayor baja se registra en el segmento entre 41 y 45 años. Es decir, grupos etarios previos a la gran expansión de la cobertura educacional.

Por esto, otro factor que puede amenazar la continuidad de la baja en la desigualdad -además de un menor crecimiento-, es justamente el fin de los altos precios de los commodities, en especial el cobre. 

Los sistemas tributarios son otra herramienta indispensable para combatir la desigualdad en los países. De hecho, países como Alemania, Francia e Italia tienen una desigualdad mayor que la de Chile antes de impuestos. Sin embargo, después de los gravámenes, su Gini cae dramáticamente, ubicándose en niveles de 30 puntos. En Chile en tanto, prácticamente no se registran cambios sustanciales entre antes y después de impuestos, aunque queda por ver los efectos que la Reforma Tributaria tendrá en esto y si será necesario realizar nuevas modificaciones que ayuden al crecimiento y a la disminución de la desigualdad.

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