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Después de la ola

logotipo de Pulso Pulso 12-12-2016

Ya empezamos la tediosa temporada de los balances 2016, que será seguida por lo que nos espera el 2017 y en la mitad de ambos, las infaltables listas navideñas. Para no sumar más listados, vámonos a lo que tendrían en común ambas revisiones en el campo del periodismo y las comunicaciones. En lo top de ambas listas está la reacción de la prensa norteamericana ante el triunfo de Trump y los coletazos que este autoanálisis traerá para la forma en que se hará periodismo en Estados Unidos y en el resto del mundo en los años que vienen.

“Una cascada de explicaciones sobre qué pudo haber salido mal con el periodismo distrajo a la prensa de la importante tarea de hacerse una idea sobre cómo cubrir una potencialmente peligrosa Presidencia de Trump”, escribió unos días después de la elección David Uberti, uno de los analistas del Columbia Journalism Review. La intensidad de buscar culpables parece estar ahora dando paso a un interesante debate, con más matices y que ha sumado una serie de elementos que flotaban en el análisis, como las “fake news” (noticias falsas), que toman fuerza y se difunden más allá del círculo de periodistas.

“Hicimos lo que sabemos hacer mejor: hacer de la historia de 2016 algo sobre nosotros (los periodistas)”, dice Uberti. Que se discuta a nivel general sobre el periodismo, las noticias falsas, el tratamiento de los medios a los inmigrantes, los límites de la vida privada de los candidatos y el rol de las redes sociales no es una mala noticia, es una muy buena. Y que ese debate norteamericano esté empezando a tomar fuerza en Chile es aún mejor y mérito de periodistas que entienden que cuestionar no sólo el trabajo de quienes tienen el poder político, sino que el propio, es parte de su trabajo.

Que se discutan los fallos de los organismos de autorregulación de los medios, se lleven a las portadas las “fake news”, se sumen investigaciones sobre las coberturas de las últimas reformas y que tengamos crecientemente programas de radio y televisión con periodistas como analistas y no solamente como moderadores parecen todas buenas señales. Después de la ola, viene el momento de la calma y es ahora la oportunidad de profundizar en el país esta discusión especialmente interesante ad portas de una elección presidencial.

*La autora es decana Periodismo UAI (@marilyluders).

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