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Digitalización, productividad y desarrollo

logotipo de Pulso Pulso 25-10-2016

Los procesos de cambio en el mundo ocurren a la velocidad de la luz debido a la transformación digital que vive la sociedad. Y las cifras lo demuestran: en Chile hemos pasado de más de 20 teléfonos celulares por cada 100 habitantes a más de 126 este año, y cada vez más son smartphones; las ventas de robots industriales a nivel mundial el año pasado superaron las 240.000 unidades; y el tráfico en internet móvil se duplica anualmente.

Estos cambios provocan un alto impacto tanto en los negocios como en las palancas de creación de valor, lo que obliga a las empresas a repensar sus modelos de negocio para poder hacer frente a la dura y cada vez más global competencia.

Es por ello que se ha ido desarrollando el concepto de inteligencia operacional, que pone foco en el análisis de información en tiempo real para la toma de decisiones frente a futuros escenarios, diferenciándose de la ya tradicional inteligencia de negocios, que permite sólo sacar conclusiones.

Un caso concreto de esta tendencia son las acciones y tecnologías dirigidas al mantenimiento predictivo, que permite a las empresas maximizar sus operaciones al determinar la probabilidad de falla de un equipo o maquinaria, mediante el monitoreo continuo de sus equipos para anticipar soluciones.

Otro desarrollo tecnológico que está comenzando a impactar la productividad es el Internet de las Cosas, avance que posibilita proveer a los objetos de algunos “sentidos” y de “capacidad para comunicarse”.

Imaginemos lo que significa para la gestión de una compañía, el que todas las maquinarias por sí solas puedan llamar a un servicio de reparación cuando detectan una falla y hacer pedidos a los proveedores de los repuestos necesarios. O que todos los edificios puedan calcular automáticamente la cantidad de iluminación que necesitan y gestionar sus consumos de forma inteligente y coordinada.

Muchas de estas cosas ya existen, pero de forma aislada. Aquí entonces el reto está en generar estándares y modelos de conexión que permitan que “las cosas” puedan comunicarse de forma más fluida entre ellas y, por supuesto, también con las personas.

Un tercer desafío para las empresas en este nuevo escenario, es el que se forja a raíz del enorme caudal de datos que se están generando y los potenciales usos que permiten. Frente a ellos, el big data es la herramienta que está permitiendo abordar la tarea, porque permite procesar gigantescos volúmenes de datos en tiempos tan cortos que parecen instantáneos. Así, el paradigma del reporte será pronto reemplazado por la capacidad de generar indicadores o informes de tiempo real para la toma de decisiones en ese minuto, y no tras el cierre mensual.

Estas y muchas otras tecnologías ya están disponibles y en operación, la labor inmediata es encontrar nuevas formas de aplicarlas a toda la industria nacional. Quienes lo logren, tendrán ventajas que los llevarán a nuevos niveles de productividad y eficiencia. El desarrollo futuro, como país, depende cada vez más de ello.

*El autor es director general de Indra en Chile.

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