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Donald Trump alista la retroexcavadora sobre el legado de Barack Obama

logotipo de Pulso Pulso 10-01-2017 Francisca Guerrero

“Notable progreso”, con esos conceptos Barack Obama ha descrito sus ocho años de administración, cuyos pilares podrían estar en peligro a partir del 20 de enero. En esa fecha asume la presidencia de EEUU Donald Trump, que tiene una mirada diametralmente distinta de la estadía de Obama en la Casa Blanca, por lo que no dudará en pasar la retroexcavadora sobre su legado. 

Relaciones exteriores y comerciales, regulación financiera y política de salud son algunas de las áreas en la mira del presidente electo, quien contaría con las herramientas para cumplir sus propósitos. 

“Gran parte del legado de Obama, particularmente en materia migratoria, ambiental y de política exterior, consistió en medidas que el presidente tomó mediante acciones ejecutivas y que pueden ser fácilmente revertidas por Trump a través de acciones ejecutivas similares”, precisa Juan Carlos Hidalgo, analista de Cato Institute. 

Sin poner atención al 53,6% de aprobación del actual mandatario, superior al de la mayoría de los jefes de Estado salientes, Donald Trump ya puso a trabajar al Congreso dominado por los republicanos en la desmantelación de algunas de las políticas estrellas del actual mandatario.

La prioridad es desmantelar la Ley de Asistencia Asequible, más conocida como Obamacare, que jamás convenció al partido del Presidente entrante. Mitch McConnell, líder de la mayoría en el Senado aseguró que a fines de esta semana se darán los primeros pasos de su derogación. “No debería haber una gran brecha” entre revocar el acta y reemplazarlo, indicó el domingo en CBS. 

“(Los republicanos) llevan más de 6 años amenazando con desmantelar la ley y esto debió darles suficiente tiempo para pensar leyes alternativas”, sostiene Hidalgo. En tanto, Alfonso Aguilar, director del American Principles Project’s Latino Partnership, explica que “el objetivo es que todo el mundo este asegurado, la diferencia es que los demócratas lo quieren hacer artificialmente, con sobre cobertura, pocas alternativas y a un alto costo, mientras que los republicanos quieren hacerlo a través del mercado”.

Otra ley que mira con recelo Donald Trump es la Dodd-Frank, que regula fuertemente el mercado financiero con el afán de prevenir una nueva Gran Recesión. Sin embargo, el presidente electo considera que el país está sobre regulado lo que merma a la economía, por lo que la revocación de dicha ley forma parte de su programa de impulso al crecimiento. 

Nuevo enfoque hacia el exterior

Trump también ha definido una ruta alternativa en la política comercial. Mientras Obama lideró el avance del Acuerdo Transpacífico, que incluye a 10 países además de EEUU y Chile, el líder republicano señaló que retiraría el proyecto del Congreso. 

El enfoque favorable al libre comercio de la actual administración se revertiría hacia el proteccionismo, sobre todo en la relación de la primera potencia económica con China y México. 

“La política comercial proteccionista ha sido una parte clave de la plataforma de Trump y se espera que pueda hacer algunos cambios de política en esa área unilateralmente, es decir, sin el apoyo del Congreso”, asegura Molly Reynolds, analista de Brooking, agregando que es posible que algunas figuras republicanas intenten persuadirlo en esta materia.

Según Aguilar, lo que Trump rechaza no es el libre comercio, sino los acuerdos que involucran a muchos países y que se transforman en grandes instituciones hasta el punto que pueden “intervenir en la soberanía del país”. Así, se suma a que el TPP saldría de la agenda el Tratado Transatlántico con la UE. 

Por otra parte, Trump ha sido un duro crítico de la política exterior de la actual administración, acusando una debilidad en desmedro del liderazgo global de EEUU. De esta manera, plantea nuevas relaciones con varios actores. 

Mientras Obama fue protagonista del histórico acercamiento entre el país y Cuba, su sucesor dijo que revocaría todas las medidas “si Cuba no está dispuesta a alcanzar un mejor acuerdo para el pueblo cubano”. Un escenario similar se daría en torno a Irán y el acuerdo con el que se frenó su programa nuclear, del cual desconfía Donald Trump. 

En tanto, mientras que los últimos enfrentamientos diplomáticos de la administración Obama tuvieron como contraparte a Israel y Rusia, el electo presidente ya ha anunciado un política diferente, llamando a su pares, Benjamín Netanyahu y Vladimir Putin a que esperen su arribo a la Casa Blanca.

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