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Ejecutivo realiza nueva oferta para intentar destrabar reajuste del sector público

logotipo de Pulso Pulso 14-11-2016 Carlos Alonso

A las 20:30 horas de ayer se inició una nueva reunión entre el Gobierno y los representantes de los trabajadores para buscar destrabar el reajuste del sector público. Hasta el cierre se esta edición el Gobierno mantenía su oferta de 3,2% a los representantes de los 15 gremios del sector público, sin embargo, seguían las negociaciones.

Antes de comenzar la reunión de la noche, el subsecretario del Interior, Mahmud Aleuy señaló que “vamos a hacer una propuesta y esperamos que sea considerada por el sector público”. El personero de Gobierno enfatizó que “lo que está en juego son $900 mil millones de los cuales $ 428 mil millones están aprobados, por lo que los $562 millones son los que estan en juego en esta negociación”.

Pero las conversaciones comenzaron mucho más temprano. A las 12 horas de ayer se inició el primer intento del día para acercar posiciones. Por parte del Gobierno, la negociación estuvo encabezada por el subsecretario del Interior, Mahmud Aleuy; de Hacienda, Alejandro Micco; del Trabajo, Francisco Díaz; de la Secretaria General de Gobierno, Omar Jara; y de la Secretaria General de la Presidencia, Gabriel de la Fuente. Mientras que por el lado de los trabajadores, estuvieron los 15 representantes de la mesa del sector público, encabezados por la presidenta de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), Bárbara Figueroa. 

Y si bien ambas partes entregaron sus contrapropuestas, el Gobierno mantuvo la cifra de reajuste en 3,2%, pero abrió espacio para mejorar bonos. Dicha alternativa fue desechada de inmediato por los trabajadores, puesto que su principal punto en cuestión era precisamente lo exiguo que era el guarismo ofrecido.  Desechada dicha opción, el sector público entregó una nueva propuesta, la cual consistía ahora de un reajuste de 4%, -originalmente era 7,5% y luego 6%- pero aumentando el corte de los montos de los salarios para el bono de término de conflicto. En concreto se pedía un bono de $150 mil para los salarios bajo los $800 mil, y de $75 mil para quienes ganen sobre ese monto. Con esta alternativa sobre la mesa, a las 16:30 horas, la negociación se suspendió para que el Gobierno la analizara. 

Durante la tarde, los representantes del Ejecutivo presentes en la mesa de negociación habían señalado que existía poco espacio para subir el 3,2%, debido al escenario económico de menores ingresos, por lo cual la opción más plausible era avanzar por mejorar los bonos. 

En ese ámbito, el presidente de la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, Manuel Monsalve, ya advertía que el punto más complejo “era llegar a acuerdo con el guarismo de 3,2%, porque el Gobierno reiteró que no estaba en condiciones de hacerlo”. No obstante, para el legislador, sí había espacio para mejorar los bonos y atender la solicitud que hicieron los trabajadores.  En este punto, Monsalve dijo que la opción de establecer un seguro si es que el IPC del próximo año resultaba ser mayor al establecido en el reajuste “tiene que ser una alternativa a estudiar con más detención”. 

Piso político a Valdés

Pese a que los trabajadores se mostraron proclives al diálogo y a buscar acuerdos, tenían pocas esperanzas de que el Ejecutivo se moviera del 3,2% inicial.  El presidente de la Confederación de Trabajadores de la Salud Municipalizada (Confusam),  Esteban Maturana, señalaba que “no hay que hacerse falsas expectativas. El subsecretario Aleuy dijo con todas sus letras que el Gobierno  puede moverse en bonos, pero no del 3,2%. Vendremos a las 20:30, pero advertidos de que es poco probable un cambio”, y  adelantó que “responsablemente lo más probable es que la estrategia de movilización se mantiene mañana lunes”. 

La principal explicación que encuentran en el sector público para que el Gobierno no entregara una mejor oferta, no es sólo los menores recursos que tiene el fisco, sino que también lo complejo que sería para el ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, aceptar un modificación, ya que fue él quien se la jugó por completo por mantener a pie firme dicho monto, y lo debilitado que quedaría ad portas de un cambio de gabinete.

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