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El Fondo Monetario escribe sobre Chile

logotipo de Pulso Pulso 07-11-2016

El fondo Monetario Internacional (FMI) realiza normalmente una visita anual a cada país miembro y a continuación se producen básicamente dos reportes. El primero de estos, fundamentado en el análisis de los economistas del FMI y acordado con las autoridades chilenas pero aún no aprobado por el consejo del FMI, fue publicado el 2 de noviembre. Si bien no refleja una posición oficial del FMI, contiene comentarios acerca de tópicos muy relevantes y se esperaría que el reporte final no difiera materialmente de este informe.

El documento comienza por indicar que en un escenario de menor crecimiento mundial y cambios estructurales relevantes, incluyendo el envejecimiento de nuestra población, el crecimiento se ha desacelerado no sólo en el corto plazo, sino que la capacidad de crecimiento de mediano plazo ha bajado desde 4% hace algunos años a 3% actualmente. Este último número está muy en línea con los cálculos del Banco Central de Chile, aunque parece optimista. Por ejemplo, el reporte señala correctamente que el bajo nivel de habilidades laborales, entre otros factores, limita el crecimiento de la productividad. Sin embargo, menciona también que esta debilidad está siendo superada gracias a la reforma a la educación, la cual incluso en el caso de ser efectiva en mejorar el capital humano, es muy poco probable que lo logre dentro del mediano plazo (tres años, digamos), por lo cual el mejoramiento del crecimiento en ese plazo tendría que provenir de otros factores.

El reporte también menciona que dadas las incertidumbres legales, el efecto sobre el crecimiento de la Reforma Laboral es incierto, y se puede concluir que ante la incertidumbre lo más esperable es que el efecto al menos al corto plazo sea negativo.

Pese a ello, el reporte espera una moderada recuperación del crecimiento, desde 1,7% este año a 2% el próximo y una mayor recuperación a 2,7% en 2018. Esta última cifra probablemente depende de manera relevante en el 3% de crecimiento considerado potencial a mediano plazo, lo que como se mencionaba también parece optimista particularmente en un mundo de bajo crecimiento y con una demanda débil por cobre.

Los elementos anteriores permiten formarse una idea de lo que nos depara 2017, especialmente si se unen a la política fiscal relativamente neutral que el Gobierno ha propuesto y que el FMI apoya. Por un lado, no se aprecian vientos favorables de la situación de la economía mundial en nuestro país; de hecho, las probabilidades parecen estar fuertemente ancladas en una mantención relativa de la situación actual, incluso con posibilidades de empeorar especialmente si la demanda por cobre baja en China.

Por el flanco interno, el escenario favorable sería la reducción de la incertidumbre por el lado de la Reforma Laboral, pero hay varios otros escenarios de tensión que podrían tener impactos negativos. Entre ellos se pueden considerar los diversos llamados a paros, los cuales independientemente de sus motivos tienen el potencial de afectar negativamente al PIB.

Por el lado interno es también poco probable esperar una recuperación importante a corto plazo. Por un lado aunque las ventas del comercio han mostrado un alto crecimiento, la persistencia de un crecimiento de los salarios cercano al 1% real y un aumento prácticamente nulo de los empleos asalariados hace pensar que la demanda local debería crecer a tasas menores, aunque posiblemente durante el verano se vea beneficiada por el turismo.

En cuanto a la inversión, salvo que se despejen las incertidumbres y a pesar del leve aumento reciente mostrado por los indicadores de confianza empresarial, parece poco probable que se verifique una expansión fuerte. El gasto del gobierno estará creciendo a una tasa moderada, inferior al 3% real de acuerdo al Presupuesto nacional, algo por lo demás muy relevante para preservar la estabilidad macroeconómica y los excelentes indicadores de deuda fiscal que posee nuestro país. Como última fuente de demanda aparecen las exportaciones, las cuales considerando la alicaída situación de la economía mundial y la fortaleza actual del peso, deberían también crecer moderadamente incluso en un escenario positivo, si es que no estancarse.

Las reflexiones anteriores llevan a concluir que salvo que se produzca un escenario anormalmente positivo externo o interno, el año próximo será muy similar al actual. Un crecimiento cercano y posiblemente por debajo del 2%, variados problemas por diversas presiones sociales que no podrán ser atendidas dada la escasez relativa de recursos, mercado laboral complejo y en general alta incertidumbre, exacerbada posiblemente por las elecciones presidencial y parlamentarias de fin de año.

La inflación es de pronóstico más incierto, ya que la baja reciente sólo se sostendrá en caso de que el peso se siga fortaleciendo, escenario improbable bajo el escenario base de aumento de tasas por parte de Estados Unidos y estabilidad o incluso baja de estas en Chile, o por una baja en la hasta ahora rebelde inflación de no transables, principalmente servicios.

*El autor es economista y estratega para Latinoamérica Principal International.

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