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El mundo digital cambió al mundo

logotipo de Pulso Pulso 19-10-2016

El mundo digital cambió al mundo al afectar directamente la forma en que las personas nos relacionamos e interactuamos. Las instituciones, las empresas entre ellas, están siendo llevadas por el viento de ese cambio y no todas han aprendido a navegar en ese nuevo escenario.

Al terminar la Guerra Fría en la década del 90, la Academia de Guerra del Ejército norteamericano desarrolló el concepto VUCA World (en inglés, por volatility, uncertainty, complexity, ambiguity) que reflejaba el nuevo escenario al cual se enfrentaba el mundo con la caída del Telón de Acero. Ese término comenzó a ser adoptado en el mundo civil y a ser usado en un amplio espectro de ideas emergentes relacionadas con liderazgo estratégico; particularmente, desde fines de esa misma década cuando el mundo comenzó a enfrentarse a una democratización del conocimiento y conectividad total como producto del desarrollo de internet, la convergencia de plataformas, omni-canalidad, capacidad de análisis de big data, robótica, etcétera. Era la bienvenida oficial al mundo digital, el VUCA World.

La volatilidad (volatility) es la realidad de hoy, el cambio constante y la velocidad con que ocurre destruye muchas de las estrategias empresariales que tradicionalmente se planificaban a corto, mediano y largo plazo; el corto plazo pasó a dominar la escena.

La incertidumbre (uncertainty) es enorme y hay poca capacidad de predecir, lo que se traduce en sorpresas que son resultado del exceso de información disponible, baja capacidad de procesarla y, por lo tanto, falta de entendimiento del entorno, que llevan a lentitud o falta de acción; las crisis económicas recientes son un ejemplo de esto.

La complejidad (complexity) del mundo actual con múltiples actores (stakeholders) y elementos clave de decisión, los que originan situaciones confusas no siempre predecibles; comunicación masiva muy intensa y con poco análisis, baja comprensión de los problemas y alta exigencia de acciones por parte de los stakeholders; no hay necesariamente procesos de causa y efecto.

La ambigüedad (ambiguity) es la falta de claridad sobre el significado de los eventos que ocurren, ocasionando altas posibilidades de error de lectura del entorno y confusión que ocasiona el que no siempre existe una respuesta cierta para cada cosa, de hecho, puede haber múltiples.

Hay muchas teorías de liderazgo sobre cómo enfrentar el VUCA World. Sin embargo, creo que todas las organizaciones deben comenzar por reconocer que el mundo digital nos cambió el mundo como lo conocíamos, y que mantener nuestra organización sin cambios es una condena a muerte en plazos, no importa de qué organización se trate o de su tamaño.

La forma en que las personas interactúan es diferente y seguirá cambiando: el retail será distinto en la próxima década (¿necesito invertir dos horas con un carro de supermercado o comprando en un centro comercial o puedo usar ese tiempo en algo mejor?); las empresas querrán saltarse a los canales de distribución y llegar directamente con sus productos al consumidor, mejorando así sus márgenes.

La logística (drones de Amazon Prime Air), el transporte (Uber y los autos sin chofer de Google), los hoteles (Airbnb), la salud (telemedicina), las ONG que necesitan levantar fondos y reclutar voluntarios, y cualquier otra institución o actividad que imaginemos.

En este escenario (el de hoy, ya no es futuro, es hoy), las empresas deben preocuparse por atraer líderes capaces de entender el mundo digital, no sólo en su generalidad, sino con la capacidad de manejar conceptos como big data, análisis de datos y entendimiento de plataformas digitales, es decir, entendimiento del potencial de uso de tecnología. Sin embargo, lo anterior es un requisito básico que no será suficiente si no está acompañado de capacidad de liderazgo y de hacer que las cosas ocurran: manejo del cambio, entendimiento e influencia de stakeholders, visión estratégica y mucha resiliencia son capacidades necesarias de los nuevos líderes. La capacidad de implementación, de rediseñar los procesos de trabajo que apoyan a las nuevas formas de interactuar y hacer que las cosas pasen, en costo, calidad y tiempos adecuados, sigue siendo una competencia necesaria.

De acuerdo con un estudio internacional realizado este año 2016 por Forbes Insights en alianza con KPMG LLP sobre un grupo de 500 ejecutivos de alto nivel, los resultados sugieren que las empresas ya se están dividiendo entre las que tienen un camino digital y las que no lo tienen. Un 61% de los ejecutivos reportan que actualmente menos del 14% de los ingresos de sus empresas provienen de canales digitales, sin embargo, el 62% de los ejecutivos cree que en tres años por lo menos el 15% de los ingresos de sus empresas se producirán por canales digitales. Un 58% de los ejecutivos cree que en tres años el negocio digital tendrá impacto positivo en el Ebitda de sus negocios.

Para las empresas, los líderes seguirán necesitando la capacidad de generar ingresos y crear utilidades para los accionistas. La pregunta es: ¿sabrán aprovechar la tecnología y transformar los procesos para ganar dinero en el mundo digital? Hacer una nueva app o una solución tecnológica novedosa de Internet of Things (IoT) no es el mayor desafío hoy, hay mucho talento tecnológico capaz de hacerlo; el reto sigue siendo similar al dilema de los empresarios del siglo XVIII en la Revolución Industrial: cómo aplicamos estas nuevas tecnologías y las transformamos en un negocio rentable.

*El autor es gerente regional Latam para Caldwell Partners.

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