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El nuevo intento fallido de la NM por quedarse con Ñuñoa

logotipo de Pulso Pulso 24-10-2016 Lucy Aravena L.

Ni el optimismo por enfrentar a un contendor que no fue electo, sino que designado alcalde -como era el caso de Andrés Zarhi que reemplazó al histórico Pedro Sabat-, ni el dividendo político de estar apoyada por la diputada (PS) y casi ganadora de las últimas elecciones municipales, Maya Fernández, permitieron a la Nueva Mayoría erigir a la ex ministra de Salud, Helia Molina, como nueva edil de Ñuñoa.

Si bien los factores de incertidumbre para cualquier tipo de pronóstico eran claros, tomando en cuenta el probable alto nivel de abstención y la falta de antecedentes sobre el nivel de adhesión real por Andrés Zarhi como alcalde (en los comicios pasados ganó como concejal y terminó llegando al sillón edilicio, tras la renuncia de Sabat), la ex ministra de Salud se daba como victoriosa. “Estoy muy esperanzada de ganar y de poder abrir una nueva etapa para Ñuñoa”,  dijo Molina a primera hora de ayer tras sufragar. Asimismo, estimó “la abstención va a ser en esta comuna menos que en el resto del país. En Ñuñoa hay mucha más conciencia de que es importante cumplir con la democracia”. Horas más tarde, los hechos indicarían algo diferente. 

Una acompañada jornada

El día de Helia Molina comenzó muy temprano. Cerca de las 8.00 horas desayunó junto a su familia en su casa de calle Bremen 701 en Ñuñoa,  y pasadas las 09.00 hrs recibió al ex ministro del Interior, Jorge Burgos y a la diputada (PS) Maya Fernández, quienes la acompañaron a votar hasta el Colegio Santo Tomás de Avenida Irarrazabal.

A las 10.15 hrs, la ex ministra de Salud  llegó al recinto de sufragio no solo blindada por Burgos y Fernández, sino que también por las candidatas a concejal Alejandra Placencio (PC) y Paula Mendoza (PS), esta última con quien tuvo una reñida primaria. Además, en todo momento la acompañaron sus dos hijos y tres nietos. 

A esa hora ya se configuraba la primera polémica con su contendor Andrés Zarhi. Y es que según algunos medios, el actual alcalde de Ñuñoa habría afirmado que impugnaría las elecciones de no salir victorioso, sin embrago, después aclaró que no fue bien comprendido. Consultada al respecto, Molina sostuvo “es como un partido de fútbol en que el equipo, antes de empezar a jugar, diga que va a declarar todos los goles nulos. Es raro”.

Y justamente con motivo de lo anterior, Molina aseguró “no voy a impugnar nada, porque yo creo en la democracia. El que gana, gana, y el que pierde, pierde. Pese al error en el padrón. Si yo veo que hay alguna irregularidad en la elección, se impugnará. Pero eso no tiene nada que ver con lo otro”.

Tras votar, Molina se dirigió al Liceo Gabriel González Videla para acompañar a sufragar a la candidata a concejal del PC y luego al Internado Femenino para hacer los mismo por la candidata del PS.  Pasado el mediodía, llegó al Estadio Nacional para tomar el termómetro de la participación ciudadana y saludar a sus adherentes por más de una hora. Después, fue a su comando para referirse a los comicios. Y aunque seguía considerando que ganaría “por lejos”, admitió que era “una elección con bastante incertidumbre con el voto  voluntario”. Acto seguido y, quizás sin querer, anticipó lo que será uno de los temas de la agenda tras el alto nivel de abstención de la jornada: “Pienso que el voto debiera ser obligatorio, porque es un deber votar. En todos los países donde hay voto voluntario, hay mucha abstención. Y yo creo que cada vez se invalida más la democracia con eso”, enfatizó.

Con los primeros cómputos, la derrota era evidente: Zarhi ganaba con cerca de un 50% ante Molina con alrededor de un 35%. Así, la ex ministra no tardó en reconocer la victoria de su contendor, pero agregó “además del alcalde Zarhi, el gran triunfador hoy día ha sido la abstención”.

Dicho cuadro de incertidumbre olvidado, ahora llevaba a Molina a emplazar a todo el bloque que representaba a la reflexión: “De alguna manera hay un castigo a la Nueva Mayoría y a todo lo que incluye esta coalición. El Gobierno también es de la Nueva Mayoría”, reconoció. Añadió además: “hay que hacer una introspección. Sintonizar con lo que está pasando con la gente, conversar más”.

Finalmente, aseguró que volverá a su vida académica y descartó aspirar a la Cámara de Diputados como su antecesora en la candidatura por la alcaldía de Ñuñoa en 2012, Maya Fernández.

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