Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

El optimismo de los inversionistas y la realidad económica global podrían chocar en 2017

logotipo de Pulso Pulso 17-12-2016 Reuters

Los inversionistas parecen optimistas sobre una buena temporada para la economía mundial el próximo año, pero pese a las ideas de enormes recortes de impuestos por parte del presidente electo de EEUU, Donald Trump, las perspectivas se ven similares a las del 2016: desiguales y poco espectaculares.

Muchos de los cientos de profesionales consultados por Reuters en todo el mundo dicen que la desaceleración del comercio global, durante la tibia recuperación de la economía mundial de la crisis financiera que comenzó casi una década atrás, podría empeorar.

© PULSO

Las economías emergentes seguirán vulnerables. La persistente y profunda recesión de Brasil no coincide con su mercado accionario alcista y gran parte de Asia crecerá por debajo del potencial, con lo que la previsión más reciente de crecimiento global para el próximo año es de un 3,2%, menos optimista que un año atrás.

Mientras tanto, para el mundo desarrollado siguen ausentes los aumentos de producción y los responsables de políticas continúan sin ideas sobre las razones ni de cómo solucionar el problema.

Los estrategas prevén un dólar más fuerte a nivel internacional, ya en máximos de 14 años, y rendimientos de bonos estadounidense al alza a medida que la Fed lleve a cabo aumentos de tasas el próximo año. Pero Wall Street no está convencido aún de que serán tres subidas.

Un billete verde en alza podría afectar el desempeño futuro de compañías estadounidenses, ya que muchas dependen de negocios internacionales para sus ingresos. Muchos de los precios de sus acciones operan cerca de máximos, pero impulsados por programas de recompra y estímulo, no inversiones.

La fortaleza de la divisa referente, que debilita a otras monedas, también influirá en cómo los mercados emergentes manejen la inflación relativamente más alta, así como la confianza empresarial.

Pero pese a todo lo referente a las barreras comerciales, alza de los precios del crudo por reducciones de producción, y los recortes de impuestos y gastos de infraestructura planeados por Estados Unidos, la perspectiva de inflación global no ha cambiado mucho, incluso si la Fed demuestra más preocupación por el tema.

La segunda economía mundial, China, ha mejorado levemente este año, pero basándose en una ola de deuda gubernamental y una moneda en parte intervenida y debilitada. Se estima que el crecimiento se ralentice y además las tensiones entre Beijing y el próximo gobierno de Trump ya están asomando.

Una buena noticia es la reciente aceleración en el crecimiento de la zona euro, ya que el Banco Central Europeo continúa comprando decenas de miles de millones de euros en bonos por mes, manteniendo la presión sobre el euro y convirtiendo las exportaciones relativamente más baratas.

Sin embargo, elecciones en Alemania, Francia y Holanda amenazan con representar un mayor desafío al status quo en momentos en que los efectos económicos del esperado proceso de divorcio entre Reino Unido y la Unión Europea comienzan a aparecer.  

Más de Pulso

image beaconimage beaconimage beacon