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El rol de los privados en el tejido de las urbes

logotipo de Pulso Pulso 06-01-2017 Daniel Fajardo Cabello

Contar con una población de 7 millones de habitantes, como es el caso el Gran Santiago, involucra varios actores para su funcionamiento, donde el rol de los privados es clave para lograr la sustentabilidad.

A primera vista, el impacto de las empresas se da en el desarrollo inmobiliario, especialmente si se considera que, según proyecciones de la CChC, en 2017 se comercializarán cerca de 26.800 viviendas, cifra levemente mayor a las 26.527 del año pasado. Incluso, en los últimos 20 años, la capital ha crecido de manera no siempre sostenible.

Según Vicente Domínguez, director ejecutivo de la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios (ADI), gremio que reúne a más de 30 de las inmobiliarias más importantes de Chile, la sustentabilidad está cada vez más presente a la hora de desarrollar proyectos. “Por ejemplo, un aporte muy importante que se está haciendo en términos de urbanización tiene que ver con eliminar los cables aéreos, lo que se básicamente en zonas de extensión, no en áreas consolidadas, donde ya existe todo un sistema de postes previamente. Otro tema (que el mismo mercado exige), dice relación con las áreas verdes e incluso, cesiones de este tipo al espacio público, entendiendo que los proyectos forman parte de un todo”, indica Domínguez.

Incluso, Domínguez explica que en el mismo proceso de construcción o de mejoras, aumenta la preocupación por el aislamiento de polvo, disminución de ruidos y cierre perimetral para no dañar el medioambiente. “También hay iniciativas de energía solar y de desarrollar proyectos más eficientes en cuanto a energía. Pero el problema es que uno puede hacer muchas mejoras de este tipo, pero en la mayoría de los casos los clientes no están dispuestos a pagar un departamento o casa más cara, aunque sea más sustentable”, aclara.

En la misma línea, han tomado fuerza en el país las certificaciones LEED (Leadership in Energy & Environmental Design), desarrollado por el US Green Building Council (GBC). 

En Chile, la historia de LEED comienza el 2005, cuando una serie de empresas se dan cuenta que necesitan cualidades sustentables para su negocio. Sodimac requería de sistemas de refrigeración y eficiencia energética; Explora, de elementos sustentables para sus hoteles; y a Komatsu, se lo estaban exigiendo desde su matriz en Asia. Así se fundó el capítulo chileno del GBC, que es una entidad sin fines de lucro, que recibe el aporte de sus cerca de 140 socios.

Según los datos del GBC, en la actualidad, la mayoría de las certificaciones están en Santiago (ver gráfico). Por ejemplo, el Edificio Transocéanica, ubicado en la comuna de Vitacura, es uno de los pioneros en Chile en este ámbito y el primero en lograr la categoría LEED Gold. Incluso, el primer mal en recibir categoría Silver fue el Mall Arauco Quilicura hace dos años.

El impacto de los servicios

Otro grupo de privados que se han involucrado bastante en el desarrollo sustentable de las ciudades es el sector de servicios básicos o “utilities”, como las telecomunicaciones, energía eléctrica, gas o agua, debido a que su actividad, es parte del sistema circulatorio del funcionamiento de las urbes modernas.

Por ejemplo, en el caso de Enel Distribución Chile (ex Chilectra) están apostando por la movilidad eléctrica, tanto en el transporte público como privado. Pusieron en funcionamiento el primer bus eléctrico que recorre el casco histórico de Santiago y una red de 10 electrolineras, que están instaladas en cuatro comunas de la ciudad. 

Además, iniciaron un proyecto piloto para el recambio de calefacción a leña por sistemas eléctricos eficientes (climatizadores frío/calor), que en invierno aportan a la descontaminación de la ciudad y en verano operan como aire acondicionado. “Somos conscientes del impacto de nuestra actividad, y lo que podemos hacer como ciudadanos corporativos, tanto en beneficio de las comunidades en las cuales operamos, como en el desarrollo sostenible en la operación de nuestro servicio”, comentan en Enel Distribución.

Otro ejemplo de ello es la medición inteligente del consumo, parte esencial de las redes inteligentes, automatizadas y telecontroladas. “Los hogares podrán conocer en que más se consumió energía y asociarla a que actividades se realizaron ese día como lavado de ropa, secadora, labores de planchado o simplemente si hubo un almuerzo con invitados”, agregan en la compañía.

Por su parte, con 20 años en la industria del gas natural en Chile, en Metrogas indican que siempre han tenido un compromiso con la sustentabilidad de las ciudades. “Queremos llevar el gas natural a más ciudades del país, como una manera de aportar a la diversidad energética, con un real cuidado del medio ambiente”, explica Marcos Cvjetkovic, gerente residencial y pymes de Metrogas

Esta compañía tiene un plan de crecimiento proyectado a 10 años que requerirá de una inversión global de US$ 1.100 millones y permitirá sumar 800.000 nuevos hogares, llegando a 3 millones de personas. Por lo que claramente, la forma en que se lleva a cabo ese crecimiento es importantísima para la planificación de las urbes. 

“Estamos seguros que las ciudades deben tener una planificación desde el punto de vista energético que integre opciones limpias. De hecho, la conversión del sector industrial a este combustible ha permitido una disminución en las emisiones de contaminantes en cerca de un 50%, impactando directamente en la calidad del aire. Hoy el objetivo es continuar aportando al Plan de Descontaminación Atmosférica Santiago Respira, con mayor foco en el ámbito residencial, impulsando un mayor uso del gas natural, en reemplazo de la leña”, concluye Cvjetkovic.

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