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El tradicional negocio de Faber-Castell que consiguió reencantar a los consumidores

logotipo de Pulso Pulso 21-11-2016 Catalina Göpel

En un mundo cada vez más digital y la tecnología touch más masiva, Faber-Castell, la compañía alemana que fabrica lápices desde 1761, tuvo números récord en el año fiscal 2015-2016, con ventas por €631 millones (US$668 millones), que representan 10% de crecimiento.

Hoy ofrece productos que van desde los tradicionales lápices de colores, plumas, lapiceras y útiles escolares, hasta elementos de alta gama para artistas y profesionales, además de artículos de lujo. Con una producción de más de 2 mil millones de lápices al año, también cuenta con una división de cosméticos, que representa más del 10% del negocio total y que ha conseguido avances importantes en los últimos años. El motor de las ventas, eso sí, fue la moda mundial de pintar libros (ver entrevista relacionada).

LA MARCA. La política ambiental es un elemento esencial al interior de la compañía. En 1980 comenzó en la región un proyecto de reforestación para producir su propia madera para fabricar lápices de manera sustentable. Desde entonces, ha seguido desarrollando su proyecto innovador en la industria. Además, es el único fabricante de lápices que utiliza pinturas compatibles con el medioambiente. Con su ciclo ecológico sustentable, anualmente plantan cerca de 100 kilómetros cuadrados de árboles, que después de casi dos décadas son útiles para su producción.

La cabeza de la compañía, Anton Wolfgang von Faber-Castell, falleció en enero de este año y desde entonces su esposa, la condesa Mary von Faber-Castell, presidenta de la junta ejecutiva, tomó el timón de la marca. Actualmente no cuentan con un CEO, por lo que la familia sigue muy involucrada en la empresa.

En septiembre, con motivo de su aniversario 255, Faber-Castell lanzó la “Karlbox”, una caja de colección de lujo de casi $2 millones, diseñada nada más ni nada menos que por el ícono de la moda internacional, Karl Lagerfeld.

Con menos de 3.000 unidades disponibles, tras la primera semana de lanzamiento se vendió más de la mitad. A nuestro país llegaron 20 ejemplares, y también tuvo una recepción exitosa.

“Es una gran historia, porque en 1987 fue diseñador del vestido de novia de Mary Hogan”, la actual condesa von Faber-Castell, dijo Rold Schifferens, director general de Faber-Castell Europa. Desde entonces sus dueños mantuvieron contacto con el diseñador. “Nació la idea de preguntarle a Karl si estaba interesado en hacer algo con nosotros y dijo ‘sí, hagámoslo’, fue genial” comentó Schifferens. La idea era vender un producto innovador, y Lagerfeld, que siempre fue un fanático de la marca, creó un artículo que incluso funcionaba como decoración y contaba con 350 elementos seleccionados por el mismo artista.

La idea de Faber-Castell es lanzar un producto especial cada cinco años, por lo que desde ya estarían trabajando en un nuevo elemento para 2021, si bien todavía no tienen claro si volverán a trabajar con un diseñador o crearán la obra ellos mismos, Schifferens prefiere dejar “la sorpresa para cinco años”.

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