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Empresa, socio estratégico de educación técnica

logotipo de Pulso Pulso 30-11-2016

Existe un déficit de profesionales técnicos de calidad para hacer frente a las exigencias del mundo actual. La sociedad está enfrentando cambios acelerados, producto de profundas transformaciones socioculturales, económicas, científicas y tecnológicas. Ante este escenario, la educación debe reaccionar a la velocidad de estas transformaciones, para así dar oportuna respuesta a la demanda laboral del sector productivo y a las aspiraciones e intereses de los jóvenes, ya sea por ingresar a un trabajo o por dar continuidad al desarrollo de sus conocimientos.

De allí la importancia de implementar canales de comunicación más cercanos entre la educación y la industria, ya que es el sector empresarial el que permite alimentar el sistema de información sobre factores como la demanda y oferta de capital humano, los nuevos métodos de producción, las nuevas tecnologías, la actualización de perfiles, las actualizaciones de los planes de estudio, la apertura de nuevas especialidades, etcétera.

La educación técnica es el eje estratégico para aumentar el crecimiento económico y promover el desarrollo. Promover y difundir su importancia y la de la capacitación de capital humano, ha sido uno de los objetivos de Sofofa desde su creación como federación gremial.

Desde esta perspectiva, y entre sus iniciativas en materia educacional, Sofofa ha realizado una vez más el Encuentro Anual de Educación Empresa (Eneduc), evento que permite abordar temáticas atingentes en materia educacional, compartir experiencias y dar a conocer iniciativas y acciones de las empresas que contribuyen a la formación de los futuros profesionales. Esta iniciativa se ha posicionado -a través de sus once versiones- como un referente reconocido del trabajo público-privado. A través de los años, en estos encuentros se han abordado temáticas relevantes sobre formación y capacitación del capital humano. Sin embargo, son muchos los factores pendientes y las deudas con la educación técnica que habrá que enfrentar en forma “urgente” para responder a la dinámica con que suceden los cambios y los requerimientos futuros.

Aspectos como la articulación entre educación media y superior, la pertinencia, la actualización de los conocimientos técnicos de los docentes de hoy y la necesaria formación de docentes técnicos del mañana, la innovación en metodologías de enseñanza adaptadas a las características de las nuevas generaciones y el desarrollo de habilidades integrales que actualmente exige el sector productivo a los trabajadores, son algunos aspectos que requieren atención para poder responder a las aspiraciones e intereses de las personas y las necesidades del mercado de trabajo.

La retroalimentación que puede brindar la industria a la educación técnica es clave, ya que permitiría orientar las iniciativas conducentes a mejorar la cualificación de la fuerza de trabajo ante los desafíos que plantea el nuevo escenario mundial.

La participación de la industria en la enseñanza técnica profesional facilita en los jóvenes la adquisición de conocimiento, desde la educación hacia el empleo, que va más allá de sus conocimientos técnicos. Les permite adquirir experiencia laboral, acercarse a nuevas tecnologías, aplicar los conocimientos teóricos en un contexto real y adquirir nuevas competencias con cultura en las relaciones de trabajo, en la formación de valores y en comportamientos propios de las ocupaciones laborales.

La incorporación temprana al trabajo durante la etapa formativa de los jóvenes resulta una oportunidad y una ventaja para adquirir experiencia práctica, para aprender a relacionarse con jefes y compañeros de trabajo, cumplir horarios y compromisos, y conocer de primera mano los procesos productivos al ritmo que lo hace la industria. Estos son factores que facilitan la inserción y permanencia de los futuros profesionales al mundo laboral.

Para los establecimientos educacionales y sus alumnos, la relación con las empresas les permite generar contactos con futuros empleadores y, por su parte, a las empresas les facilita el contacto con futuros o potenciales colaboradores.

Dado el interés en esta relación, es que muchas empresas muestran una apertura para recibir a miembros del sector educativo en sus dependencias, contribuyendo de esta forma con la formación de los jóvenes mediante diversos medios de articulación, como alianzas, participación en consejos asesores empresariales, apoyo en la revisión de planes y programas curriculares para asegurar pertinencia, o bien, comprometiendo puestos de aprendizaje para prácticas o recibiendo alumnos para su formación en la modalidad dual.

En los últimos años, muchos han sido los esfuerzos y el tiempo invertidos por diversos actores de la sociedad para conformar el vínculo entre la educación y el trabajo. El trabajo realizado por sostenedores, administradores, directivos y docentes de establecimientos técnicos profesionales, ha permitido sumar a muchas empresas que hoy contribuyen y apoyan el desarrollo de la educación técnica. Sin embargo, y considerando el número de alumnos que optan por esta modalidad, se requiere contar con más empresas dispuestas a colaborar en esta formación.

Estrechar la relación entre el sector productivo y el sistema educativo, propiciar la participación de los diferentes actores involucrados y desarrollar trabajos conjuntos y coordinados, es una prioridad país.

*La autora es directora Centro Educación y Empresa Sofofa.

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