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Encuesta del uso del tiempo: una realidad que urge cambiar

logotipo de Pulso Pulso 13-12-2016

Los resultados de la primera Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo en Chile, ENUT (INE, 2015), dados a conocer hace algunos días, muestran en cifras la desigualdad de género en Chile como una realidad que persiste porfiadamente a través del tiempo. Es un hecho: las mujeres destinan más del doble del tiempo respecto de los hombres al trabajo doméstico y de cuidado, siendo prácticamente las únicas responsables de estas labores.

Esta realidad está presente en todo el territorio nacional y es transversal a los grupos socioeconómicos, educacionales y etarios. La ENUT señala, por ejemplo, que en un día tipo las mujeres dedican 5,9 horas a labores de trabajo no remunerado versus 2,7 horas de los hombres. Lo anterior se traduce en que aquellas que están en el mercado laboral deben asumir una doble o triple jornada, con los costos que ello tiene para su salud física y síquica, pero también con la pérdida de oportunidades de avance y promoción en el mundo laboral.

El trabajo ha sido uno de los principios fundantes del ordenamiento de las sociedades, el que proporciona posiciones y jerarquías que son ocupadas en forma diferenciada por mujeres y hombres. En torno al trabajo se ha establecido la división de lo público y lo privado, de lo productivo y lo reproductivo, de lo masculino y lo femenino, pero a su vez, se le ha asignado un valor social -y económico- diferenciado, que ha ido construyendo las identidades de género.

En ese sentido, la desigualdad en la distribución de las actividades del hogar es una situación de discriminación que afecta a las mujeres y que se encuentra altamente naturalizada. No sólo porque el trabajo no remunerado no es reconocido ni valorado, sino porque es el mismo código laboral el que, en su sistema de protección a la maternidad, sólo otorga derechos y obligaciones a las mujeres. Esto tiene un efecto directo en sus oportunidades de contratación, en sus trayectorias y proyectos laborales y en sus remuneraciones.

A nivel nacional e internacional, las políticas públicas han relevado la importancia de la incorporación de las mujeres al mercado laboral. Se han implementado programas de formación e incentivo a la contratación, de apoyo al emprendimiento, se han estimado cifras de crecimiento del PIB al contar con más mujeres en las economías. En Chile, en los últimos 25 años se incorporaron 1,6 millones de mujeres adultas (25 a 59 años) al mercado de trabajo. Con ello, más de 2,7 millones de mujeres pertenecientes a este tramo etario integran la fuerza laboral en la actualidad (2016), llegando a ser el 42,8% de ella (INE, 1990 y 2016). Pero el gran obstáculo para avanzar en la incorporación de más mujeres, fundamental para el crecimiento económico del país, es precisamente el cuidado.

Así, la ENUT evidencia que aun cuando como sociedad hemos logrado el reconocimiento de las mujeres en el espacio público, no hemos sido capaces de dejar de verlas como las responsables exclusivas del cuidado y las labores domésticas y, por ende, de la reproducción social. A su vez, tampoco ha habido grandes iniciativas que contribuyan a la incorporación activa de los hombres en la esfera de lo privado, una de las principales deudas para avanzar en la igualdad de género.

Contar con políticas orientadas a empujar cambios culturales, con un fuerte componente en la educación, es un buen punto de partida. Incentivar y visibilizar a los hombres como sujetos protagonistas en el cuidado y en el quehacer de lo doméstico, son acciones que deben estar presentes desde la primera infancia.

Las reformas legales también son relevantes para cambiar paradigmas. Especialmente lo referido al Código del Trabajo. Debemos transitar hacia medidas de corresponsabilidad, donde los hombres también sean reconocidos partícipes y actores responsables. Por ejemplo, un avance fundamental es la extensión del derecho a sala cuna para los hombres trabajadores y también un posnatal parental exclusivo para ellos.

La ENUT cuantifica y dimensiona la sobrecarga de trabajo de las mujeres, pero también nos plantea el desafío de avanzar como sociedad hacia relaciones más igualitarias y de mayor bienestar social.

*La autora es directora ejecutiva de ComunidadMujer.

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