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Estadounidenses están escépticos sobre la habilidad de Trump para gobernar

logotipo de Pulso Pulso 04-01-2017 Francisca Guerrero

Los ciudadanos estadounidenses se muestran desconfiados respecto a las habilidades de su futuro gobernante para enfrentar las responsabilidades propias del cargo político más importante del mundo. Así lo revela la última encuesta de Gallup, donde Donald Trump muestra cifras considerablemente inferiores a las de sus predecesores antes de llegar a la Oficina Oval. 

En el sondeo, 53% considera que el presidente electo podrá gestionar eficazmente el poder Ejecutivo. Aunque supera el umbral del 50%, queda distante con 84% y 77% que exhibían Barack Obama y George W. Bush, respectivamente. 

La desconfianza es más dramática cuando se trata de asuntos de la política exterior de la primera potencia global. Menos de la mitad (46%) cree que Trump podrá manejar una crisis internacional, frente al 73% de Obama y 71% de Bush, mientras que solo 47% cree que sabrá usar la fuerza militar sabiamente, frente al 71% y 78% de su antecesor demócrata y republicano. 

La percepción de los estadounidenses coincide con las preocupaciones de Eurasia Group. El think tank que ayuda a entender a los inversionistas el impacto de ciertos eventos políticos, como todos los años sacó el listado de los riesgos más importantes a considerar, el cual en 2017 quedó encabezada por  Trump. 

“La única superpotencia del mundo fue una vez la carta de triunfo en la arena internacional, imponiendo el orden al forzar el compromiso y evitar conflictos. Ahora es un comodín. En lugar de crear políticas diseñadas para fortalecer la estabilidad global, el presidente electo Donald Trump utilizará el poder abrumador de EEUU para promover los intereses de EEUU, con poca preocupación por el impacto más amplio”, indica el informe en el que también destacan riesgos geopoliticos ligados con una sobre reacción militar en China, la debilidad de Angela Merkel y el estancamiento de reformas en países como México e India. 

En el documento explican que Trump no es un “aislacionista” sino un “unilateralista”, vaticinando “una política exterior más ágil y mucho menos predecible”, contexto en el cual “los aliados (de EEUU), especialmente en Europa y Asia, se protegerán y los rivales como Rusia y China se pondrán a prueba”. Además apuestan por que las instituciones lideradas por Estados Unidos “perderán más su influencia internacional”.

El magnate ya ha dado muestras de su particular diplomacia. Sin llegar aún a la Casa Blanca ya se ha enfrentado con los chinos, por sus promesas de aranceles a sus exportaciones y por la conversación que mantuvo con la presidenta de Taiwán, mientras es cuestionado por elegir a un amigo de Rusia para la secretaría de Estado y por respaldar a Putin frente a las sanciones económicas que le impuso Obama.

Su última incursión en la política internacional, siempre vía Twitter, fue la respuesta Kim Jong-un. “Corea del Norte acaba de declarar que está en la última fase de desarrollo de un arma nuclear capaz de llegar a zonas de EEUU. ¡No pasará!”, indicó el magnate. 

El área en el que sale peor evaluado es en capacidad de evitar escándalos, con 44%. En contraste, su mejor cifra la consigue en su habilidad para trabajar eficientemente con el Congreso (60%). 

Sin embargo, justamente ayer se volvió enfrentar con un Capitolio dominado por los republicanos, al criticar por la mencionada red social la decisión de los congresistas de su partido de anular el poder del Comité Independiente de Vigilancia, que investiga las acusaciones de mala conducta contra los legisladores y su personal. “¡Céntrense en la reforma tributaria, la asistencia sanitaria y tantas otras cosas de mucho mayor importancia!”, dijo Trump, después de lo cual el Congreso echó pie atrás.

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