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Estudio LyD detecta diferencias en impacto del bono al trabajo de la mujer

logotipo de Pulso Pulso 15-11-2016 Miriam Leiva P.

Desde 2012 el Estado otorga un bono especial para promover la participación de las mujeres en el mercado laboral focalizado en el 40% de más vulnerable. 

La ley estableció una incorporación gradual:  en 2012, la población elegible correspondía a quienes tuvieron un puntaje de focalización menor o igual a 98 puntos, equivalente al 30% de las mujeres más vulnerables de la población. En enero de 2014 se amplió al 35% con un puntaje de corte de 104 puntos. Y en enero de 2015 se sumó el último grupo, el 40% más vulnerable de la población con 113 puntos como puntaje de corte.

Esta mayor cobertura ha implicado además un sustantivo aumento del presupuesto: en 2015, pasó de incorporar a 234.403 personas en 2014 a 281.889 personas, con un alza en sus recursos de 41% equivalente a $ 16.167 millones. Cabe considerar que en 2016 el programa obtuvo montos por $58.937 millones y para el próximo año el proyecto contempla un incremento de 30% con $76.965 millones. 

“Resulta fundamental medir el efecto que ha presentado sobre la ocupación de las mujeres elegibles por este programa porque a pesar de la falta de evidencia de su efectividad, el bono ha extendido su cobertura y ha aumentado la población elegible en dos ocasiones en los últimos tres años”, indica la investigadora del Instituto Libertad y Desarrollo (LyD), Paulina Henoch.

A través de los datos solicitados al Ministerio de Desarrollo Social detectaron que el subsidio tendría un efecto promedio positivo de 0,85 % en la tasa de ocupación para las mujeres pertenecientes al 40% más vulnerable. “Si bien tiene un impacto, ese promedio es súper bajo en relación a programas similares, pero la incidencia cambia dependiendo del grado de vulnerabilidad de las mujeres”, explica.

Se observó un efecto positivo para las mujeres pertenecientes al 20% más vulnerable de la población, efecto que va disminuyendo gradualmente hasta convertirse en no significativo para las mujeres menos vulnerables (35% y 40%), señala el estudio. El efecto promedio del bono para la población femenina con puntaje menor o igual a 80, es de 1,5%, y de 3% para los sectores más carentes con puntaje de 35.

“Se desprende que las extensiones de cobertura del programa efectuadas en 2014 y 2015 no aumentaron la tasa de ocupación de las mujeres beneficiarias. Esto último podría deberse a diversas causas, que podrían originarse en que el monto que se entrega a las mujeres menos vulnerables no es suficiente para incidir en la decisión de trabajar, como sí lo es para las más vulnerables”, concluye el informe.

Enoch valora que este programa incida precisamente en el objetivo de darle mayor autonomía de ingresos a las mujeres, pero alerta sobre la necesidad de focalizarlo correctamente.“Este estudio dice ojo con el foco de los usuarios de los programas. Acá debe estar dirigido a la población más vulnerable. No da la mismo que se entregue el bono a una persona que requiere y tiene la necesidad de trabajar, que a una persona que no le influye de gran manera el monto que se le asigna. No debería aumentarse la cobertura”, acota. 

Una de las explicaciones que busca para entender por qué el impacto es menor mientras menos vulnerable es el beneficiado es que cuando se originó el “Bono al empleo de la Mujer” se lo igualó con el “Subsidio al Empleo Joven”. “Sin embargo, las características de ambos grupos difieren considerablemente, ya que las mujeres pueden presentar más restricciones que los jóvenes, como el cuidado de hijos. Es esperable que las mujeres entre 25 y 59 años no reaccionen de la misma manera ante un programa de subsidio que los jóvenes entre 18 y 24 años, con lo que la focalización y la estructura de pagos del bono no debiesen ser necesariamente las mismas”, concluye el estudio.

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