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Francisco Rosende: heredero de los análisis monetaristas de Milton Friedman y Robert Lucas

logotipo de Pulso Pulso 29-08-2016 Miriam Leiva P.

"Es clásico total". Esa es la mejor forma de describir lo que fue el pensamiento intelectual económico de Francisco Rosende. Y así lo retrata quien fuera su compañero en Chicago, el también economista Erik Haindl, quien recuerda que en ese tiempo (a inicios de los 80) había una disputa encarnizada entre los recientes monetaristas al alero de Milton Friedman y los keynesianos que seguían confiando en que el gasto fiscal podía cambiar el rumbo de la economía. 

En ese entonces, las ideas de Friedman se estaba apoderando de los circuitos económicos, desde que apareciera en 1963 su libro "Una Historia Monetaria de los Estados Unidos 1867-1960", escrito con Anna Schwartz, donde explicaba cómo se habían detonado las recesiones en el país, atribuyéndolas a malas decisiones de política monetaria o de la regulación de la cantidad de dinero. "Pancho siempre fue bastante clásico, él aceptaba ese tipo de explicaciones y que lo importante de la política monetaria era que aplanara los ciclos de la economía", recalca Haindl.

Cuando Rosende llegó a Chicago, Friedman ya se había retirado pero acudió a algunas de sus charlas cuando el profesor llegaba a dictar conferencias. 

Pero quien más influyó en su pensamiento fue otro premio Nobel, Robert Lucas, quien sí le impartió clases y como dice Haindl traía una "versión más moderna y sofisticada del monetarismo".

Este matemático dio vida al concepto de "expectativas racionales" que en fácil quiere decir que los agentes económicos van ajustando su comportamiento dependiendo de las medidas que las autoridades fiscal y monetaria definan, y también en base a lo que esperan de éstas. El que los actores actúen previendo un comportamiento futuro de la autoridad resta poder de maniobra a las políticas públicas que era lo contrario a lo que pensaban los keynesianos.

"En esa época la mayoría de las universidades tendían a seguir a John Keynes, y llega la revolución monetarista a arrebatarle ese liderazgo porque su teoría era incapaz de explicar bien los fenómenos inflacionarios, y cuando las economías entraron en estanflación (después de la crisis del petróleo) hicieron agua. Ahí fue el momento de quiebre y nosotros estábamos allá", acota Haindl.

Esa manera de Friedman y Lucas de llegar a la explicación de los fenómenos económicos tras un riguroso análisis  -uno desde la historia, otro desde la matemática- fue lo que más impregnó a Rosende pues siempre prefirió la evidencia. Y su vertiente monetarista clásica se reflejaba especialmente en sus columnas en diversos medios nacionales cuando introducía los conceptos de M1, M2 advirtiendo de no perder de vista la evolución de estos indicadores.  

Y asi lo recuerda también el ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés cuando en 2002-2004 ocupaba el cargo de gerente de estudios del Central y los agregados monetarios aumentaron a tasas muy elevadas, "Rosende era muy influyente en el debate económico, y como monetarista de tomo y lomo no podía creer que nosotros en el Banco no estuviésemos alarmados" de un posible riesgo inflacionario.

"Buscamos evidencia de todo tipo, no creo que lo hayamos convencido. Al final la inflación bajo, no subió, pero es importante recordar cómo nos hizo pensar y estar abiertos a estar equivocados", concluyó Valdés.

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