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Guillermo Peñalosa: "Debemos dejar de construir ciudades como si todos tuvieran 30 años y fueran atletas"

logotipo de Pulso Pulso 07-10-2016 Paula Namur

Si se crea una ciudad excelente para un niño de ocho años y para un adulto mayor de 80, entonces se crea una ciudad apta para todos. Con esa filosofía en mente, el colombiano Guillermo Peñalosa fundó la ONG canadiense 8 80 Cities, con la cual ha asesorado a más de 200 ciudades en distintas partes del mundo. Peñalosa ha sido un promotor de la mejora de los parques en las ciudades; de hecho, preside la Organización Mundial de Parques Urbanos. También ha participado en seminarios en Chile planteando sus propuestas. 

¿Cómo hacer para que una ciudad sea inclusiva y lograr que pueda transitar desde una persona de 8 a una de 80 años con las mismas condiciones?
Lo que queremos al hacer una ciudad de 8 y 80 es hacer una ciudad para todos, de cero a más de 100. La idea es utilizar al niño de 8 o al adulto mayor de 80 como un indicador. Si un cruce, una acera, una escuela, parque u hospital no son buenos para un niño de 8 y no es bueno para un adulto mayor de 80, entonces no es bueno y punto. Debemos dejar de construir ciudades como si todo el mundo tuviera 30 años y fuera un atleta. 

¿Cómo se logra eso?
Todo lo que podamos hacer hay que hacerlo. En cualquier ciudad civilizada la prioridad deben ser los ciudadanos más vulnerables, que son los niños, ancianos y pobres. En el mundo cada día personas que conducen matan a peatones, a una tasa de una persona cada dos minutos. Esto es el equivalente a cinco aviones llenos de pasajeros al día. Si fueran aviones, habría una crisis mundial y ya habría una solución, pero los peatones parecen estar huérfanos. Por otra parte, para cualquier niño que todavía no está en edad para conducir un auto, su única forma de trasladarse de manera autónoma es caminar o usar la bicicleta, entonces deberían poder hacerlo de manera segura. Al mismo tiempo, estamos viviendo más años, y muchos adultos mayores, aunque tengan auto, dejan de conducir debido a la edad. En Chile, las personas de clase media, o pobres, gastan 40% de sus ingresos en movilidad. Nada que el Gobierno haga tendrá mayor impacto en la economía familiar, que mejorar el transporte público, mejorar la infraestructura y mejorar programas para darle dignidad al peatón y al usuario de transporte público y que no ocurra que los ricos anden en auto y los pobres en transporte público.

¿Qué países o ciudades han logrado resolverlo de la mejor manera?
Los países donde hay mayor equidad es donde usan mejor el medio de movilidad sustentable. Por ejemplo, en Europa uno pensaría que los países ideales serían los del sur (España, Italia, Grecia o Portugal), pero donde más la gente se mueve en transporte público es en el norte, donde hace frío y llueve todo el año y donde además tienen mucho dinero. En esos países lo hacen porque hay más equidad. En un país como Dinamarca cualquier persona podría tener un auto si quisiera, entonces el auto no es un símbolo de estatus. Hay ciudades como Copenhague, Ámsterdam, Múnich, que le dan importancia al uso de movilidad sustentable. Países como Chile pueden inventar modelos y no copiar otros. Hay que innovar, estamos enfrentados a situaciones nuevas y no podemos ir a Google a buscar la respuesta, porque hay mucho de nuevo. 

¿Qué debiera hacerse en Chile?
Por un lado, hay que ser ambiciosos, no hay que compararse con los peores, sino con los mejores. Chile ha tenido éxito económico, pero a veces, éste permite mejorar en muchos aspectos, pero empeora en movilidad cuando está basada en el auto privado porque habrá más congestión. Chile debe salir de eso y compararse con países como Dinamarca, ser ambiciosos.

En Chile en marzo se promulgó un decreto ley de accesibilidad universal que apunta a eso. ¿Qué opina de la normativa?
Me parece excelente, hay que ir hacia eso. Hay que pensar en los ciudadanos más vulnerables, que incluye no sólo los pobres, y adultos mayores, y discapacitados. El gobierno debe tener eso como prioridad: mejor la calidad de vida a todos los ciudadanos y velar por las personas más desprotegidas.

¿Qué otras medidas se podría adoptar? ¿Qué han hecho los que lo están haciendo bien?
Son varias medidas, como por ejemplo, hacer más seguro que la gente pueda caminar. En zonas residenciales, donde vive la gente, la velocidad máxima debe ser 30 kilómetros por hora, no sólo frente a las escuelas. Si un auto atropella a una persona a 30 km/h, hay 5% de probabilidad de que lo mate; si lo atropella a 50 km/h, hay 85% de probabilidad. Entonces, disminuir la velocidad es importantísimo, y hay muchas ciudades que van en ese camino. Por ejemplo, en Gran Bretaña, ya hay 14 millones de ciudadanos que viven en comunidades de 30 km/h, en Toronto ya hay un millón de personas que viven en comunidades donde la velocidad es de 30 km/h. Muchas ciudades están bajando la velocidad, no en las vías arterias, pero sí en todas las calles de barrio. Además de que menos gente morirá, la gente vive mucho más feliz, porque podrá caminar. A la gente no les gusta caminar cuando los autos andan a mayor velocidad. Si los autos van más lento, la gente camina más y más relajada.

Otra cosa es que en los cruces peatonales, hay que dejar suficiente tiempo para que niños o adultos mayores puedan cruzar, o instalar pequeña isla en la mitad de los cruces, para la gente que no alcanza a cruzar toda la calle pueda parar en el centro sin ser atropellada. 

¿Cuál es la importancia de hacer accesibles otros espacios públicos?
El tema de los parques, plazas y veredas se está volviendo cada vez más importante. Curiosamente, se le da menos importancia al espacio público en los sectores pobres, cuando debiera ser al revés, porque la gente tiene viviendas más pequeñas y tiene menos alternativas de uso del tiempo libre. Entonces, las zonas pobres debieran tener incluso mejores parques. En Chile, la fundación Mi Parque hace un gran trabajo con los barrios marginados. Todos los niños que viven en ciudades deberían tener un parque o lugar donde jugar a menos de 500 metros, una distancia caminable, porque jugando los niños aprenden y desarrollan la fuerza muscular, entre otras cosas. Eso es algo crítico y que se puede hacer en el corto plazo. 

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