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Hacienda reconoce ajustado escenario fiscal hasta 2020 y preocupa a parlamentarios

logotipo de Pulso Pulso 05-10-2016 Miriam Leiva P.

Valparaíso.-Del aplauso inicial al proyecto de Presupuesto 2017 por lo acotado del crecimiento del gasto público (2,7%), se pasó a un escenario de preocupación al conocer las proyecciones de las finanzas públicas para los siguientes años. 

La exposición del director de Presupuestos, Sergio Granados, ante la Comisión Mixta ad hoc en el hemiciclo del Senado, advirtió de una demora mayor en cerrar el déficit estructural, debido a un panorama de incremento de los gastos comprometidos versus un alza bastante menor de los ingresos. 

La preocupación de los parlamentarios era transversal ad portas de un nuevo ciclo de elecciones, y así lo retrató fielmente el diputado Pablo Lorenzini (DC) al señalar que “hay que entregarle ese cuadro a los presidenciables para que sepan la restricción en el gasto que van a tener”. 

Se refería a la página 35 de la presentación de Granados que estimó los ingresos efectivos y estructurales hasta el 2020 basado en supuestos de crecimiento entre 3,25% y 3,5%, con un pequeño aumento del precio del cobre desde US$2,3 la libra en 2018 a US$2,56 en 2020. 

En ese contexto, el nivel de gasto comprometido a esos años sería mayor que el gasto permitido por la regla de balance fiscal que ocupa el Gobierno para diseñar su Presupuesto considerando que se va cumpliendo con la trayectoria fijada de reducir el déficit estructural en 0,25 punto porcentual por año. En 2018 parte con una diferencia entre ambos de $259.581 millones para subir a S501.916 millones en 2020, lo que mantiene las necesidades de endeudamiento e impide lograr un balance en las cuentas fiscales. Tanto que el déficit estructural a 2020 no cedería, llegando a 0,8% del PIB (Producto Interno Bruto) en 2020. 

Y las palabras de Granados ante este panorama no fueron nada auspiciosas: “Si no se obtiene un mejoramiento de los ingresos efectivos y del precio del cobre, va a ser necesario introducir ajustes a los gastos comprometidos”.

Ad portas de elecciones

El senador José García (RN) consultó si esta proyección no era muy optimista, porque si no se cumplen un mayor crecimiento y un mejoramiento del precio del cobre la deuda va a seguir aumentando. “¿El gasto no debería haber aumentado un poco menos en 2017 de modo que la mochila para los próximos gobernantes fuera un poco más liviana? Esta situación es extremadamente explosiva, ¿con qué recursos se podrá ofrecer algo al país si todo está comprometido?”, recalcó. 

Por su parte, el diputado Felipe De Mussy (UDI) calculó la holgura de una próxima candidatura: “nos da menos de US$1.000 millones para el próximo año como recaudación, más bien US$ 900 millones extra”.

Por su lado, el diputado Ernesto Silva (UDI) manifestó que los supuestos macros han sido muy optimistas en los últimos años, y solicitó realizar un ejercicio con otros más conservadores. “Al ver estos números quedamos más preocupados. Primero estábamos tranquilos, ¿cómo cambiamos esta trayectoria?, no vemos ninguna respuesta en la presentación, sólo vemos que el escenario más optimista nos genera casi el doble de deuda”, recalcó.

Por su parte, el senador Carlos Montes (PS) insistió en una receta de impulsar la actividad a través del gasto fiscal, criticando al Gobierno por optar por el “retiro de estímulo” como varias veces lo señaló Granados. “Cuidado si al final terminamos reduciendo el PIB o mucho peor, si nos acercamos al 1% en 2017, eso puede no ser responsable”, indicó. 

El ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, tomó la palabra para responder y defendió las proyecciones “ciertamente hay que hacer las mejores proyecciones posibles, y estás no son optimistas ni pesimistas, sino que realistas”. Recordó que a principios de año se modificó el balance estructural porque se reconoció cambios en los parámetros. “Hace un año teníamos proyecciones azules, pero tuvimos noticias y bajamos el gasto comprometido para ir ajustándonos. Esto muestra lo poderoso que es el balance, pero nos sirve cuando lo respetamos para los dos lados: no hay que ponerse demasiado ansioso cuando el déficit nominal aumenta ni hacer política contracíclica cuando no sea necesario”.

No obstante Valdés reconoció que el endeudamiento tiene un límite: “lo primero es reconocer que esta deuda no puede crecer para siempre a este ritmo, tenemos que ir cerrando los déficits”. 

Desestimó un gasto menor a 2,7%: “gracias a la responsabilidad acumulada no tenemos que ajustarnos rápidamente, pero no es para abusar. Tenemos que ver hacia dónde nos lleva (el cambio de escenario macro) y si llega otro ciclo tenemos que estar atentos a que el balance nominal no siga aumentando..., en la medida que la economía vuelva a crecer más de lo que está creciendo ahora y el precio del cobre no caiga, tenemos una base para que el déficit efectivo en los próximos años se vaya cerrando”, concluyó.

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