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Heidi Berner y baja en pobreza: "Hicimos una mejor asignación y aceleramos las inversiones. Las reformas van a tomar más tiempo en ver los frutos"

logotipo de Pulso Pulso 26-09-2016 Juan Pablo Palacios

Heidi Berner, subsecretaria de Evaluación Social, es considerada el principal brazo técnico  detrás de la encuesta Casen 2015, que arrojó una caída de la pobreza por ingresos (11,7%) y multidimensional (19,1%), y una baja estadísticamente “significativa” de la desigualdad. En esta entrevista profundiza sobre las razones de los resultados  y responde a las críticas por la pérdida de velocidad en la caída de la pobreza y los cambios metodológicos.  

En algún momento se deslizó que el estudio sería presentado en octubre, antes de las municipales. ¿Por qué se publicó  la semana pasada?

-En ninguna parte se dijo que esto iba a salir en octubre. Plantee que estábamos trabajando a la espera de que nos llegara la información de Cepal y que estábamos trabajando con la Universidad de Oxford en pobreza multidimensional. Ambos actores tenían que concluir en un mismo tiempo su trabajo y apenas recibiéramos esos informes, los íbamos a hacer públicos. El de la Cepal llegó a inicios de esta semana y por eso se hizo pública la información.

 ¿Cuál es la evaluación general de los resultados, a qué los atribuye?

-Esto es positivo no sólo desde el punto de vista de las cifras, sino también del proceso. Tanto en pobreza por ingresos como multidimensional comparada con cuatro dimensiones, hay disminuciones estadísticamente significativas. La baja de la pobreza por ingresos se explica de mayor forma por el aumento significativo de ingresos monetarios de los hogares de los deciles de menores ingresos, y en particular de una buena focalización de los subsidios monetarios hacia los sectores más vulnerables. En el caso de la pobreza multidimensional la disminución se debe principalmente a una mejoría en los indicadores de educación, en asistencia y rezago escolar, y escolaridad de las personas adultas. También hay una mejoría en los indicadores de vivienda, especialmente en los relacionados con hacinamiento y acceso a servicios básicos.

¿Qué políticas públicas incidieron en esta variación? ¿Hay impacto del ingreso ético familiar y de la reforma educacional?

-En el caso de los subsidios monetarios, es más que el ingreso ético familiar. Una parte es seguridades y oportunidades a través de los distintos tipos de bonos destinados a las familias que son parte del subsistema. Pero ese es un subsistema que atiende del orden de 50 mil familias al año y son muchas más las familias que están en el primer quintil de ingresos. Hay otro tipo de subsidios que son más amplios en su cobertura como el subsidio único familiar, el de agua potable y las pensiones básicas solidarias. Lo explica la  buena focalización que hay  de los subsidios monetarios. Sólo pensar que el ingreso ético familiar es la única razón sería equivocado.

 ¿Hay un mayor efecto virtuoso de las políticas del Gobierno?

-Hay políticas que han venido en el tiempo. Está el subsidio único familiar, el aporte permanente de marzo, las pensiones no contributivas, el subsidio al empleo joven y el subsidio al empleo de la mujer. No sólo estamos midiendo seguridad y oportunidades, que en términos de cobertura es más acotado. Como Gobierno hemos  trabajado muy delicadamente perfeccionando los mecanismos de asignación de estos subsidios, y por eso cambiamos la Ficha de Protección Social al Registro Social de Hogares.

 ¿Con los datos disponibles es posible estimar que ya hay algún efecto de las reformas estructurales en curso?

-La Presidenta ha sido bien clara en que las reformas en general van a tener un efecto en el más largo plazo. El énfasis que hemos dado  a la mejor focalización de los subsidios monetarios tuvo un efecto en la pobreza por ingresos. También están las políticas de educación y en particular las de vivienda para trabajar el tema de hacinamiento, por ejemplo el agua potable rural, que   se ha potenciado también a la hora de la inversión en las regiones, y que podría también dar cuenta de la disminución en el porcentaje de hogares carentes de servicios básicos. Hay políticas y programas que han venido en el tiempo, y lo que hemos hecho es trabajar en una mejor asignación y en acelerar  las inversiones. Las reformas que son más estructurales van a tomar más tiempo en ver los frutos. El ministro de la cartera, Marcos Barraza habló de indicios, pero para poder evaluar adecuadamente tenemos que esperar un tiempo mayor porque la reforma tributaria va a entrar en régimen en 2018. Hay otros temas de educación que tendrán mayores efectos en el futuro.

¿La Reforma Tributaria con sus primeros ajustes en impuesto a la renta entre 2014 y 2015 pudo haber incidido en la mejora en la distribución del ingreso?

-Eso hay que analizarlo con bastante más detalle. Dar hoy estimaciones me parece pronto. El Banco Mundial analizó los efectos de la reforma y una primera mirada era que  iba a impactar en el pago de impuestos del 5% más rico. Eso hay que verlo cuando  vayan entrando en vigencia cada una de las medidas de la Reforma. Hay que hacer un análisis más detallado y para eso va a estar disponible la base de datos de la Casen a partir del 30 de septiembre. Con eso cualquier experto podrá hacer sus análisis.

Hubo analistas que proyectaron que la pobreza en el mejor de los casos se mantendría. ¿Le sorprendieron los resultados?

-Si se miran las cifras del INE respecto de la encuesta suplementaria de ingresos, los resultados de la Casen son bien consistentes con esos datos. Esos resultados destacaban que no había baja en los ingresos y que se debía al mayor trabajo por cuenta propia sin cotizaciones. La Casen vino a reafirmar eso, o sea hubo aumento en los ingresos en el primer decil que dan cuenta de una disminución de la pobreza. 

 También se vaticinó que el bajo ciclo económico podría haber empeorado los resultados 

-La encuesta capturó lo que ocurrió entre noviembre de 2015 y enero de 2016. Habría que hacer otro tipo de análisis del efecto que tiene esto a futuro en la pobreza y por esa razón la Casen se va levantar de nuevo en 2017. En el momento en que se levantó la Casen 2015 no hay un aumento estadísticamente significativo de la tasa de desocupación y en general, hubo un aumento de la ocupación, explicado por las mujeres. Sí hay más empleo por cuenta propia, pero eso se ha visto incluso en etapas de ciclo económico alto.

 Centros de estudios ligados a la oposición advirtieron que la velocidad de caída de la pobreza se redujo...

-El ciclo económico es de menores tasas de crecimiento, pero no hemos dejado de crecer, y no hay aumentos estadísticamente significativos en la tasa de desocupación en este período, lo cual es positivo. Eso quiere decir que tenemos niveles de estabilidad aun cuando las tasas de crecimiento sean menores. ¿Cuál es el rango en el que se debería reducir la pobreza? Hay que estudiarlo con mayor detalle. Cuando se va entrando a tasas menores de pobreza se va encontrando una pobreza más dura. Es importante fijarse que del 11,7% de personas en pobreza por ingresos, un 4,5% lo es también desde un punto de vista multidimensional. El tipo de políticas para ir llegando a este sector tiene que ser distinta, hay que pensar en una forma más comprehensiva.

¿Qué implica que si bien la baja de la desigualdad fue leve, su variación fuera estadísticamente “significativa”?

-Cuando decimos que algo bajó o subió es porque hay variaciones estadísticamente significativas. En el caso del Gini, efectivamente ha habido una disminución estadísticamente significativa, tanto desde los ingresos autónomos como cuando se mide en ingresos monetarios. Es una disminución leve y hay que mirar con cautela estos resultados y hacer los análisis de a qué se debe.

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¿A partir de los resultados en pobreza multidimensional, dónde deben estar los mayores desafíos de política pública? 

-Los desafíos siguen estando en las mediciones más tradicionales de la pobreza multidimensional. En las brechas de escolaridad que hay en los adultos y en la brechas de informalidad en el empleo. En el caso de vivienda y entorno, sigue siendo importante el tema habitabilidad. Es decir, hacinamiento y estado de la vivienda. Si uno lo ve en la contribución de la pobreza multidimensional, lo más relevante sigue siendo trabajo y seguridad social, con un 31%;  educación con un 25,8%; vivienda y entorno con 24,5%; salud con 12,9%.

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