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Hernán Somerville: "Como soy un liberal, en esta elección claramente voy a estar con Lagos"

logotipo de Pulso Pulso 09-09-2016 Miriam Leiva P.

Después de trabajar casi 15 horas diarias, de viajes constantes, decidió tomar la vida con más relajo y sólo labora de lunes a jueves. “En mi oficina he tenido que tomar una responsabilidad mayor porque mi socio murió. Empecé a trabajar a los 17 años, pero uno debe detenerse en algún momento para disfrutar, balancear, porque en cualquier minuto uno se va”, indica Hernán Somerville.

Conocido dirigente empresarial que estuvo a cargo de la Asociación de Bancos y de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), hoy sólo se ocupa de dos directorios, en la Bolsa y en Enersis América, “son las dos cosas oficiales donde concurro formalmente con corbata y terno cruzado, el resto de las ocasiones ando informal”, acota. Los viernes se va a Zapallar a pasear con sus perros cuando no está en sus otros dos hobbies: viajar -“he visitado 180 países”- y la historia -“leo todos los días 3 o 4 horas básicamente en inglés. Recién terminé un libro sobre el Imperio Austrohúngaro y los Romanov”.

La historia le permite mirar la realidad chilena desde un prisma un poco más alejado. Lo que ve no le gusta, más bien le decepciona. “La única forma que puedo calificar mi situación actual es de sorpresa porque en todos los gobiernos de la Concertación, a los cuales yo adhería, este país creció, bajó drásticamente la pobreza, abrió espacios de libertad cultural y ahora todo cambió. Yo soy un liberal no sólo en lo económico, sino también en lo cultural-valórico, apoyo la píldora del día después, el aborto en las tres causales, el matrimonio gay”.

¿Está desencantado?

-Voté por este Gobierno porque pensaba que las sociedades van requiriendo cambios y que éstos serían manejados con el buen criterio, buen sentido con que se manejaron los anteriores. Pero el asunto salió totalmente distinto, los cambios han sido pésimamente manejados, la Reforma Tributaria es un adefesio; la Reforma Laboral es sindical; y este tema de la educación se ha transformado en un laberinto de Creta. Es surrealista.

¿Por qué?

-Yo vivo acá, estuve 6 años en el Banco Central y 20 años en la actividad pública y veo esto y no lo entiendo. Como viajo mucho la gente de afuera tampoco entiende y me dice “¿qué pasó con ustedes? eran los modelos nuestros en materia de manejo, seriedad, de ética pública”, y es evidente que esa imagen se está cayendo.

¿Qué cree usted que pasó?

-Creo que la Presidenta hizo un giro a la izquierda bastante importante, muy influida por estos intelectuales de izquierda que aparecieron con la retroexcavadora, sin darse cuenta que el progreso humano es más lento, menos espectacular pero más seguro. Y tuvo enfrente a un parlamento bastante mediocre

¿Entonces la Presidenta Bachelet es la principal responsable?

-Mire, yo a ella realmente la quiero mucho, tuvo gestos de enorme deferencia y afecto nombrándome como comisionado en la Expo Shanghai. Creo que con la popularidad que entró al Gobierno, probablemente hizo lo que siempre quiso hacer y no pudo en el Gobierno anterior porque no tenía en el Congreso las mayorías y tenía gente como Andrés Velasco que fueron críticos. Acá se rodeó de gente como este señor Arenas que no se puede comparar con Velasco, estuvo mal asesorada. ¿Cuánta gente leyó ese programa? Yo no lo leí porque hice confianza en ella y pensé que iba a traer un Velasco, un Marfán, a la mejor gente.

Pero trajo al ministro Nicolás Eyzaguirre que fue ministro de Hacienda.

-Sí, Eyzaguirre fue un excelente ministro de Hacienda pero no sé qué pasó con este señor. 

¿Fue el caso Caval el peor efecto para su imagen?

-Sin duda. En primer lugar no tengo dudas que ella no tiene nada que ver, es una persona extraordinariamente íntegra. Pero frente a la opinión pública fue demoledor. Y después vino el impacto en la clase media de que con el aumento del desempleo y el temor a perderlo se está rompiendo esa sensación de que cada día se iba mejorando.

¿Es la Reforma Tributaria la detonante de esta desaceleración?

-En parte sí, pero no es sólo esta reforma sino que todo este ambiente en que el crecimiento está en cuarto lugar y sin crecimiento no hay empleo, no hay salarios, y estoy diciendo lo obvio. Si las personas llegan con la idea de demonizar el crecimiento en función de intereses sociales faltan a una mínima ética porque la falta de crecimiento afecta a los sectores más modestos y no a los ricos. 

¿Qué espera que suceda?

-Esperaría que la Presidenta hiciera un giro y que de alguna manera esta ola de reformas se detuviera. Este gabinete es bastante mediocre, salvo 2 o 3 personas, y debería cambiarlo, pero la pregunta es quién se interesaría en entrar por 11 meses, probablemente llegue alguien de menos calidad.

¿Ud. cree como dice Arturo Cifuentes que Chile se jodió por los próximos 10 años?

-No, no. Mire yo manejé la deuda externa, cuando este país estaba totalmente quebrado, no tenía ni una reserva, había alto desempleo; en 1985 me costó 11 meses conseguir US$150 millones cuando hoy cualquier empresa chilena lo consigue en 2 días. Después de haber pasado la deuda externa este país se puede recuperar rápidamente, sólo requiere recobrar la sensatez de los últimos 30 años, revisar estas reformas mal hechas que sin duda había que hacerlas, la situación acá no es imposible ni mucho menos, se requiere un cambio de aire y eso sólo se logrará con un liderazgo.

¿No ve un cambio de aire en lo que queda de Gobierno?

-No. No va a ocurrir nada sensacional en mejorar las reformas en los próximos 15 meses porque políticamente no hay espacio. Lo único que se puede esperar es que el Presupuesto no se suelte, es clave, debe salir un presupuesto apretado porque si no provocará más desconfianza, esa es la realidad. No es una desconfianza motivada, caprichosa, es lo natural, estamos en una economía de mercado guste o no y su corazón es la confianza. Que la Presidenta le de apoyo a su ministro porque en época electoral van a empezar las voces de gastemos más, usemos los fondos soberanos, y eso es una tontería. Se dice que Frei perdió porque Velasco no soltaba la manija y que el referéndum Pinochet lo perdió porque Büchi era mano de guagua, entonces eso va a ocurrir.

¿Y cómo ve a Valdés en este tira y afloja?

-Como soy agnóstico, le digo a mi mujer que rece por el ministro. 

¿Entonces hay que esperar las próximas elecciones para ese cambio de aire?

-La transición va a ser complicada habrá que revisitar las reformas tributaria, laboral y educacional, y eso va a requerir amplios acuerdos entre las coaliciones para darle permanencia a los cambios.

¿Quién le gusta de los dos candidatos que se esbozan con más fuerza: Ricardo Lagos o Sebastián Piñera?

-Como soy un liberal en esta elección claramente voy a estar con Lagos, pero me gustó lo que declaró Piñera de que no se puede echar marcha atrás en los cambios.

En algún momento usted dijo que los empresarios amaban a Lagos, ¿cree que lo apoyarán?

-Lo he explicado 500 veces y nadie me cree: estábamos en Salamanca y Lagos hizo 2 o 3 discursos fabulosos en erudición, inteligencia, y yo estaba con los empresarios latinoamericanos que me decían “qué maravilla, tráenos a Lagos”, e hice esa declaración refiriéndome a esos empresarios. Cómo me iba referir a los de acá, debería haber estado loco, si aquí la mayoría son tipos de derecha.

Bueno, ¿pero cree que estarán más tranquilos con él?

-No puedo hablar por ellos, pero diría que en el empresariado chileno hay una gran simpatía por Lagos, todos ven en él una persona que no acepta tonterías, un intelectual superior, que tiene un conocimiento profundo de la realidad chilena. Entre Lagos y Piñera la cosa da gran tranquilidad, ambos candidatos son buenos, ambos son estadistas con visión de futuro.

Igual llama la atención que para el futuro se enfrenten dos líderes del pasado.

-Perdóneme. Pero cuando Inglaterra estuvo en la segunda guerra sacó a Winston Churchill quien decía que lo tenían pastando; cuando Alemania fue quemada, se llamó a Konrad Adenauer; Charles de Gaulle en Francia, a Franklin Roosevelt lo eligieron por tercera vez ya paralítico. A grandes problemas hay que llamar a gente grande no se puede llamar a aprendices, no se puede invitar a un señor a improvisar.

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