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Igual pega, igual paga

logotipo de Pulso Pulso 17-11-2016

Las principales asociaciones empresariales tendrán elecciones pronto. Tanto la Sofofa como la CPC renovarán sus directivas en el corto plazo. Con esta coyuntura sobre la mesa, qué mejor que plantearles el siguiente desafío a las nuevas cúpulas y, por cierto, a todas las empresas que representan: llevar a cero la brecha salarial que existe hoy entre hombres y mujeres.

Es verdad que las empresas entendieron hace un tiempo la importancia de tener equipos de trabajo integrados, y que para muchas tareas -incluso manejando camiones de altísimo tonelaje en las minas a tajo abierto del desierto nortino- las mujeres lo hacen muy bien.

No ha sido tan fácil la incorporación de las mujeres cuando se asciende en el organigrama de una compañía. Según lo han constatado las mujeres ejecutivas que distinguimos año a año, ellas suelen estar en las gerencias de recursos humanos, marketing o comunicaciones. Es más difícil verlas en las gerencias de finanzas, por ejemplo. Ni hablar de las gerencias generales. Lo mismo ocurre con los directorios. También están bastante ausentes. Fenómeno, por cierto, mundial y cuyas causas son tema de otra columna.

El acento hoy lo queremos poner en las mujeres que están empleadas ahora. Ellas, sin importar el puesto que tengan dentro de la compañía, reciben un sueldo menor que el de los hombres en similares cargos. En promedio, las mujeres empleadas en Chile con educación media completa ganan un 15% menos que los hombres en similar estatus.

Y, paradójicamente, la educación nos juega en contra. La teoría dice que tener más estudios nos da más opciones de progresar. Que podemos acceder a mejores puestos. Eso es verdad, y ocurre. Pero, lamentablemente y en el caso de las mujeres, este ascenso no se observa en la liquidación de sueldo a final de mes. Nuevamente, las mujeres con estudios universitarios ganan en Chile un 29% menos que los hombres con iguales pergaminos.

Las brechas salariales no son un tema nuevo. Sin embargo, al explotar la discusión sobre el tema previsional, se hace urgente que las empresas revisen su postura sobre el particular. Según una reciente carta del gerente general de Cuprum a sus afiliados, un hombre que cotizó por 30 años con ellos recibirá una jubilación mensual de $948.517. Si se trata de una mujer (con los criterios de cálculo particulares para ella respecto de edad de jubilación y expectativas de vida), el número cae a $577.567.

Puestos todos estos elementos sobre la mesa, si hay una “política corporativa” que las empresas chilenas podrían poner en marcha ahora ya, es llevar a cero la brecha salarial que existe entre sus empleados hombres y mujeres. Un bonito slogan de campaña para las nuevas generaciones de empresarios que por estos días buscan alcanzar las presidencias de la Sofofa y la CPC.

*Las autoras son directoras ejecutivas Mujeres Empresarias.

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